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Bitácoras




Cuplé y copla: la Chica del diecisiete y Luis Candelas

Cuplé y copla: la Chica del diecisiete y Luis Candelas

“¿De dónde saca / pa tanto como destaca?”



Beethoven, el español

Beethoven, el español

Habría preferido Herbert Blomstedt (Massachusetts, 1927) que el concierto de Ibermúsica se celebrara en otra sala de Madrid, concretamente en el Museo del Prado. Para el maestro de 88 años la posibilidad de escuchar a Beethoven y contemplar los cuadros de Goya al mismo tiempo habría justificado lo insólito del experimento.



Vituperios

Vituperios

El libro de Nicolas Slonimsky, Repertorio de vituperios musicales (traducción de Mariano Peyrou, Taurus, Madrid, 2016) exhibe, prolijamente ordenadas por orden alfabético de músicos vituperados —están todos los que son y viceversa— y con un prólogo colmado por un sabroso anecdotario, las opiniones adversas que recibieron los más notorios compositores de la historia. El nombre de vituperios o invectivas es muy genérico y, en rigor, involucra categorías muy distintas.



Madame Butterfly, una canción de protesta

Madame Butterfly, una canción de protesta

Tras la verdiana Traviata, la pucciniana Madame Butterfly puede ser leída rápidamente como el enésimo ejemplo que cierto teatro tradicional nos ofrece de la también tradicional y tópica imagen de la mujer. En efecto, tanto la Dama de las Camelias, triunfadora en los salones de París, como la frágil Cio-Cio-San, cantante callejera en los suburbios de Nagasaki, son el paradigma de la mujer que llega a ser sublime si se sacrifica a favor de un hombre y, más ampliamente, sometiéndose a la moral de una sociedad de dominante masculino.



Perdendose

Perdendose

Perdendose. Es una indicación musical.
No hieras a quien no puedes matar, no provoques tanto ni finjas ser tan guapo, si no lo eres.
Hay quien permitió tu desorden para no provocar una guerra.
La aplazó en su detrimento, según el florentino, ¿lo recuerdan?
Pero después de jugar a la política, estos chicos tendrán que gobernar, o alguien lo hará.
Perdendose.
Insensatos con rostro grave muestran su patita totalitaria a propósito del bilingüismo.
Mas la impunidad no dura siempre, mis valientes.



¿Verismos?

¿Verismos?

Se suelen representar juntas Cavalleria rusticana de Mascagni e I pagliacci de Leoncavallo, como piezas fundamentales de la por entonces nueva escuela verista. La reforma del lenguaje operístico, con arias más breves, mayor extensión del canto recitado, evitación de conjuntos con voces superpuestas, es observable ya en estas obras que marcan estilo. Lo menos verista de ellas, sin embargo, es precisamente su verismo.



Música clásica

Música clásica

Esta denominación tópica y errónea me vino a la memoria leyendo un texto de Jorge Wagensberg, inteligente como siempre son los suyos (“La belleza en aforismos”, El País, 12 de marzo de 2016). En él observa que desde la más remota constancia de artesanía humana, aparece la simetría, aun en instrumentos donde no es necesaria sino apenas —nada menos— hermosa. Pareciera que nuestros antepasados conocieron la emoción estética y de ella aprendieron y aprendimos a encontrar bello el pensamiento y hermoso el bien.



Los niños y la música

Los niños y la música

Habitualmente entendemos por música para niños una música pueril, hecha por personas adultas que juegan a recuperar la perdida infancia como si no la hubieran tenido nunca. La historieta nos propuso hace décadas un personaje de este perfil, Don Fulgencio. Entonces: a los niños hay que darles unas musiquitas que los entretengan mientras sean niños y luego las olviden para entrar en posesión de la Gran Música.



Harnoncourt es responsable de que aprendiéramos a oír.

Harnoncourt es responsable de que aprendiéramos a oír.

Érase una vez un músico que sabía que lo que oíamos como Barroco temprano, Barroco tardío, Clásico y Preclásico estaba contaminado. Corrompido, como le oí en cierta ocasión a Brüggen. “Reina una gran corrupción”, llegó a decirme Brüggen, allá en Santillana del Mar, a principios de los ochenta. Harnoncourt y su grupo más sus socios sabían que había que encontrar los nuevos sonidos que correspondían a aquella sensibilidad, aquellos instrumentos, aquellos locales, aquel público.



Dr. Clérambault y Mr. Marchand

Dr. Clérambault y Mr. Marchand

Yago Mahúgo ha convocado en su último disco a Louis-Nicolas Clérambault y Louis Marchand a propósito de una integral para clave. La coincidencia en un mismo registro de dos compositores tan diferentes pero representativos de un mismo periodo se presta al enredo de una versión melómana de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. De tal manera que Mahúgo habría logrado la reconciliación de dos músicos antagónicos al calor de una misma grabación para el sello Brilliant.