MADRID / Y llegó el Caravadossi de Kaufmann (‘Tosca’, tercer reparto)

MADRID / Y llegó el Caravadossi de Kaufmann (‘Tosca’, tercer reparto)

Madrid. Teatro Real. 22-VII-2021. Puccini: Tosca. Sondra Radvanovsky, Jonas Kaufmann, Carlos Álvarez. Director musical: Nicola Luisotti. Director de escena: Paco Azorín.

En un alarde extraordinario, el Real ha contado con Jonas Kaufmann para dos funciones de la ópera pucciniana. Ha sido su segunda ocasión escénica, tras un Tito de hace varios años y un Florestan que no llegó a concretarse. Indudablemente, aparte de la presencia magnífica de la soprano Sondra Radvanovsky y del popular y muy querido barítono Carlos Álvarez (puede consultarse el comentario publicado el día 5 del corriente mes), todas las miradas (y oídos) fueron para este tercer Cavaradossi en concurrencia.

Radvanovsky volvió a dar cuenta de que es hoy una de las Toscas de mejor bagaje vocal y artístico, aún más imponente y madura, si cabe, que cuando la cantó años atrás, en 2011. No obstante, podría haber evitado innecesarios gemidos, sollozos, llantinas y grititos, algo que Luisotti debería haberle corregido. Como era de esperar, la excelente cantante volvió a bisar Vissi d’arte.

Álvarez dio de nuevo presencia a Scarpia con sus conocidas capacidad y estatura vocales pese a que, presumiblemente, no estaba muy de acuerdo con las indicaciones escénicas, por lo que se le escuchó intermitentemente motivado por tan sibilino personaje.

Kaufmann venía de cantar un Tristan bien alejado del pintor pucciniano (el día 31 volverá a ofrecerlo en su nativa Múnich). En cierta manera Cavaradossi era un remanso vocal. Pero hay que cantarlo. Y Kaufmann, con esa cualidad que es privilegio de no tantos artistas, no dejó nada al azar. Cuidando cada frase para que su contenido fuera claro y directo, manejó con un lirismo desbordante los pasajes de mayor cantabilidad, con unos exuberantes arcos melódicos, potente en las puntuales expansiones de fuerza. Como era permitido, brilló en el acto III, en el que el compositor pone tanto a favor.

Su Adiós a la vida (bisado como en la primera velada) fue de ejemplar planteamiento, pasando de la intimidad inicial (el del recuerdo de la amada) al desgarrador remate (al asumir su destino), tal como el personaje puede sentir en su dramática situación. Los dos cantables sucesivos, igualmente, quedaron perfectamente matizados en su diferenciado desarrollo por el imaginativo intérprete, que no dejó de destacar frases tan aparentemente anodinas como Parlami ancor… La voz siempre firme, segura y generosa de Kaufmann (mantuvo insistente la última nota del Recondita armonía: entraba a matar) mostró su arrebatador  terciopelo, denso y oscuro.

El resto del equipo estuvo de nuevo a la altura esperada, por encima de una propuesta escénica que, cuanto más se ve, menos se disfruta (pese algunos reconocibles aciertos). Va de ejemplo: la aparición Scarpia, tan bien subrayada por Luisotti y la estupenda orquesta.

(Foto: Javier del Real)


Crítica del primer reparto.

Crítica del segundo reparto.

Crítica del cuarto reparto.