MADRID / Segundo reparto de ‘Tosca’, con Fabiano en forma

MADRID / Segundo reparto de ‘Tosca’, con Fabiano en forma

Madrid. Teatro Real. 5-VII-2021. Puccini: Tosca. Maria Agresta, Michael Fabiano, Gevorg Hakobyan. Coro y Orquesta del Teatro Real. Director:  Nicola Luisotti. Director de escena: Paco Azorín.

Sobre el montaje de esta producción me remito a lo escrito en esta misma revista por Blas Matamoro con ocasión de la función inaugural.  Tan solo añadir que el trabajo de Azorín (cuya escenografía pasa por alto cualquier referencia a la Roma de la acción) sustituía a un montaje previo de Núria Espert, el cual, con sus inadecuaciones, se acabó añorando. Tal como van las cosas, sin que nadie se atreva a ponerles límite, es muy posible que una posterior puesta en escena nos haga añorar la presente, muy personal y discutible.

También remitimos a la crítica de Matamoro en lo que respecta a la soberbia dirección de Luisotti, capaz de cantar con el solista y contar la historia, tan atenta a su desarrollo y al crescendo dramático como a plasmar el entramado instrumental con una orquesta en estado de gracia. Ídem para el coro de Máspero y el infantil de Ana González.

El terceto de intérpretes  de este segundo reparto (que se verá complementado, en un derroche de programación, con la presencia de dos estrellas actuales del calibre de Jonas Kaufmann y Anna Netrebko) ofreció un trabajo más que notable. Maria Agresta, a quien se tiene un tanto encasillada en el belcantismo romántico y en la categoría de lírica con agilidades, ya ha cantado varios Puccini, menos exigentes que Tosca, siempre con resultados destacadísimos. Al tratarse de una intérprete con medios y temperamento líricos, fue en esta faceta donde se lució, dejando frases para el recuerdo (valga una como ejemplo: Dio mi perdona…). La soprano supo destacar en todo momento el valor y el significado del texto, sacando adelante los episodios de mayor compromiso dramático, encontrando los acentos adecuados y dándoles un significado de acertada consideración. Hubo momentos en los que se echaba de menos un registro central algo más ancho y robusto, pero los agudos fueron seguros y a menudo brillantes, como en esa terrible frase desarrollada entre octavas: Io quella lama gli piantai nel cor  (aunque, en honor a la verdad, y aun a riesgo de parecer puntilloso, debo decir que se comió la nota más grave). En conjunto, fue una Tosca siempre merecedora de respeto y en numerosos aspectos de admiración.

Michael Fabiano, por su parte, atento siempre al valor de las notas (aunque se tentara en algunas superiores, por reforzar demasiado el sonido), dio cuenta del doble aspecto de Cavaradossi: el del enamorado (el más desarrollado por el compositor) y el del apasionado bonapartista. No dejó de lucirse, en consecuencia, cuando la ocasión llegaba en arias y dúos, con un acto tercero absolutamente extraordinario.

Voz imponente la del armenio Gevorg Hakobyan, rica de color y con un mordente muy beneficioso. Pintó un Scarpia por su lado más agresivo y tosco, en lugar de acudir a otras permisibles sutilezas. Puede que así se lo marcara el regista. Pese a ello, vocalmente se impuso con imponente estatura (aunque algo monocorde).

El equipo de apoyo, el mismo para todas las veladas, derrochó el nivel acostumbrado por el teatro. Gerardo Bullón fue un sonoro Angelotti. Valeriano Lanchas, que parece afecto al Sacristán con singular incidencia, no exageró las tintas, una tentación acechante, demostrando que cuenta con posibles para asumir partes mayores. Mikeldi Atxaladanbaso, como Spoletta, destacó como siempre ocurre en cualquier personaje que asume. Citas en positivo para el resto: David Lagares, Inés Ballesteros y Luis López Navarro.

(Foto: Javier del Real)