Sira Hernández: “Creo que uno nunca termina de aprender a componer”

Sira Hernández: “Creo que uno nunca termina de aprender a componer”

Desde hace tiempo, la pianista Sira Hernández es conocida por sus exquisitas interpretaciones de autores como Mompou, Bach, Albéniz o el padre Soler, donde se refleja su doble pertenencia a las escuelas de Arturo Benedetti Michelangeli (a través de su profesor Remo Remoli) y Alicia de Larrocha. En los últimos años, sin embargo, ha aflorado en sus conciertos otra vertiente que la pianista había cultivado antes sólo en el ámbito privado, la de compositora. Una revelación para muchos oyentes han sido las cuatro partituras recogidas en el disco Invitation to the Shadow (Naxos). Ahora, el sello Sony Classical publica Tres impresiones sobre la Divina Comedia, su composición más ambiciosa hasta la fecha, estrenada en 2021 para conmemorar los 700 años de la muerte de Dante Alighieri.

(…) Y ahora venimos a las Tres impresiones sobre la Divina Comedia, su creación más reciente y objeto de su último disco.

Es otra vuelta de tuerca sobre temas que me fascinan desde siempre: la oscuridad y la luz, el ser humano a nivel metafísico, hacia dónde nos dirigimos. Coincidió con el 700º aniversario de la muerte de Dante Alighieri. A raíz de eso, me comentaron la posibilidad de hacer algo sobre ello. La Divina Comedia es un poemario muy importante para mí. No sólo lo estudié en Italia durante los años del liceo, sino que Ángel Crespo ha sido uno de sus grandes traductores al castellano. Me sentí en la obligación moral de hacerlo. Me leí todas las versiones que pude, tanto en castellano como en italiano, también la de Sagarra en catalán. Y así me fui empapando de su simbología. El sentirte perdido en tu vida, el preguntar cosas y buscar respuestas, el despojarte y entrar en los infiernos personales, todo ello entronca en una serie de sensaciones que para mí se traducen en sonido, y ahí aprovecho la herencia de un hombre como Quaranta, con esa mirada tan abierta.

¿La gran variedad de registros poéticos de la Divina Comedia ha estimulado la utilización de recursos musicales igual de variados?

Sí. A veces utilizo herramientas muy contemporáneas y en otros casos me lanzo sin rubor a recrear una atmósfera casi renacentista. La belleza en un momento dado puede ser la tríada perfecta, pero convive con el clúster. Haber pasado por Britten, Messiaen o Mompou me permite escoger unas sonoridades que son en sí mismas una idea tímbrica o una superposición de acordes y tonalidades. Y de ahí puedo pasar a algo casi barroco, como una pequeña fuga. Es mi bagaje. Al no haber pertenecido a ninguna escuela concreta, mantengo esta libertad.

Sus Tres impresiones son un viaje desde la oscuridad y el dramatismo hacia lo puro y lo luminoso. ¿Qué es para usted la pureza?

Para mí, la pureza es un camino hacia la sencillez y, en este caso concreto, hacia la tríada final del do mayor, que en nuestra cultura occidental representa algo así como el descanso del alma. En un primer momento, la obra terminaba en mi menor, que es la misma tonalidad del principio. Me gusta a menudo finalizar mis piezas en la misma tonalidad del comienzo para subrayar la circularidad del recorrido. Pero luego me di cuenta de que el sentido del poema de Dante pedía otro desenlace: estamos yéndonos hacia el más allá, la trascendencia. Así que modifiqué el final para terminar en Do mayor.

Además, esta idea de viaje casa muy bien con su concepto de música, donde prevalece la continuidad, la transición y no la ruptura.

Es como un hilo que une las perlas: nada se desliga, nada se pierde. Ocurre también en la vida. Hay algo que nos está conduciendo hacia una meta que desconocemos. Por ejemplo, yo no he buscado componer. De alguna manera, la vida me ha llevado a ello. En la composición es igual: no te mueves con una idea predeterminada, sino que hay un camino, sigues un proceso. Así es como veo la música. Creo que de alguna manera estamos en la música, somos ella. Somos un haz de ondas sonoras, como me decía Quaranta. Somos vibración, la física cuántica nos lleva a esto. (…)

Stefano Russomanno

 

[Foto: Ramiro]

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 385 de SCHERZO, de junio de 2022)