Orquesta de Extremadura, 20 años de una orquesta del siglo XXI

Orquesta de Extremadura, 20 años de una orquesta del siglo XXI

Fue en Guadalupe, en el monasterio cacereño que alberga la imagen de la patrona de Extremadura. El 27 de octubre de 2000. Aquel día, la Orquesta de Extremadura dio su primer concierto. Veinte años después, el primer conjunto sinfónico de la tierra de Juan Vásquez y Esteban Sánchez disfruta un tiempo de plenitud, con el decidido apoyo de la Junta de Extremadura, su promotora y sostén nuclear. Dos décadas que ahora desembocan en un radical cambio de titularidad: Álvaro Albiach por Andrés Salado, quien asumirá el reemplazo el próximo mes de septiembre. Atrás queda la memoria de una ingente labor, plagada de estrenos y novedades. De calidad, agudeza y proyectos bien materializados. Y la ilusión de un futuro siempre creciente. De ello habla este reportaje, en el que toman la palabra tanto el maestro saliente como el entrante. También el actual gerente, Esteban Morales, él mismo músico, y las responsables políticas, Miriam García Cabezas, secretaria general de Cultura de la Junta de Extremadura, y la consejera Nuria Flores Redondo.

Los datos apabullan. La Orquesta de Extremadura cuenta con 1.143 abonados repartidos en sus cuatro sedes: los palacios de congresos de Badajoz, Cáceres, Plasencia y Villanueva de la Serena. A esta cuádruple temporada, la orquesta añade un sinfín de actuaciones e iniciativas didácticas, camerísticas o líricas, como su presencia reiterada en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, donde bajo la dirección de Álvaro Albiach ha interpretado óperas como Salome de Richard Strauss (2014) o Sansón y Dalila de Saint-Saëns (2019). Su presencia es también permanente en proyectos comunes con la Sociedad Filarmónica de Badajoz, el Festival Ibérico de Música o conciertos de bandas sonoras para el Festival Ibérico de Cine.

“A todo eso, a nuestra fundamental faceta social y educativa —precisa Esteban Morales— hay que añadir la creación de otras orquestas bajo el paraguas de la Orquesta de Extremadura, como la Orquesta Joven de Extremadura, la Orquesta Infantil (alumnos de 9 a 12 años) y la Orquesta Juvenil de Extremadura (alumnos de 13 a 17 años). Para ello, hemos introducido la figura del director asistente y puesto en marcha un curso de dirección que ofrece a sus participantes la posibilidad de dirigir a la orquesta en un concierto con público, formación inédita en la región, y que viene a cubrir el vacío total de enseñanza práctica para futuros directores”. Por otra parte, la relación de estrenos y encargos promovidos por la orquesta es espectacular. Como también la nómina de directores y solistas que han colaborado con ella.

Álvaro Albiach, que asumió la titularidad en 2012, cuando la orquesta atravesaba un momento crítico que amenazó seriamente su existencia, cumplió con la tarea de garantizar la viabilidad de un proyecto herido de muerte, consecuencia de la crisis económica que asolaba España. Hasta entonces y desde su fundación, la dirección musical y artística había sido asumida por Jesús Amigo, que, entre otras iniciativas, promovió una variopinta serie de grabaciones discográficas —entre ellas, la Cuarta sinfonía de Bruckner, o los conciertos para piano de Shostakovich, con Jorge Luis Prats—, y música de cine.

Importante crecimiento

Miriam García Cabezas recuerda los inicios: “Fue un reto importante por parte del gobierno de Rodríguez Ibarra, que, con ilusión, decidió dotar a Extremadura de una orquesta sinfónica e incorporarla como elemento sustancial en el nuevo panorama cultural de la región”. “A partir de ahí —prosigue la secretaria general de Cultura— el crecimiento ha sido importante, hasta situar a la OEX dentro del nivel del resto de orquestas del país”. Los 1.143 abonados y los miles de estudiantes que participan y siguen los proyectos didácticos avalan el fuerte vínculo y arraigo establecido con la ciudadanía.

Para Álvaro Albiach, la cualidad más distintiva del conjunto extremeño es su “compromiso y pundonor artístico”. “Es una orquesta que quiere ofrecer al público una buena versión de sí misma, y para ello hay un trabajo que en muchas ocasiones ya está dando sus frutos. Es un conjunto versátil y adaptable que rápidamente sabe adecuarse camaleónicamente a lo que marcan tanto sus artistas invitados como la dirección titular, y afronta con responsabilidad nuevos retos musicales, fusiones y formatos novedosos”, afirma el aún director titular.

Albiach considera que el talón de Aquiles de la orquesta ha sido tradicionalmente la falta de recursos: “Aunque en los últimos cinco años la situación financiera ha mejorado, y se ha podido superar la devastadora situación de 2011, cuando se sufrió el intento de eliminación de la orquesta, los fondos económicos siguen siendo reducidos, lo que restringe el desarrollo de los medios técnicos y humanos que permitan avanzar, crecer y llegar a la máxima calidad y al mayor número de personas posible”.

Esteban Morales coincide con Albiach al considerar como “asignatura pendiente” la implantación de nuevos proyectos, como ópera y ballet. “Extremadura debe contar con una temporada lírica porque lo necesita y porque el público quiere tenerlo. Prueba de ello es el resultado de las óperas programadas en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, con lleno de público en todas sus funciones”, señala. También confluyen a la hora de plantear “un sueño para los próximos veinte años”. “El objetivo es cuajar una orquesta social conectada con la ciudadanía, que dialogue con otras disciplinas o ámbitos del arte y la cultura”, afirma. (…)

 

(Comienzo del artículo publicado en el nº 369 de Scherzo, de enero de 2021)