MADRID / El Klangforum Wien, por fin de nuevo, con un gran Haas en los atriles

Madrid. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 25-V-2026. Klangforum Wien. Josep Planells Schiaffino, director. Obras de Sotelo y Haas.
En la etapa más conocida y radical de su carrera, la artista plástica Bridget Riley, figura referente del op-art, experimentó con lienzos en riguroso blanco y negro con los que quería provocar una experiencia visual de resonancias físicas, inmersiva. Después de escuchar el Hommage á Bridget Riley, que Georg Friedrich Haas (1953) compuso en 2019 por encargo de la London Sinfonietta, se concluye que su conexión con el mundo pictórico de aquella entronca con sus obras posteriores, en las que color se hacía materia presente, vibrante y difusa. Con la audición de esta extensa obra, en los atriles del Klangforum Wien, concluía la residencia que el compositor austríaco ha mantenido esta temporada en el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), siendo sus hitos más destacados la interpretación de in vain, en Badajoz y Madrid, con músicos de la Joven Orquesta Nacional de España (la reseña se puede leer aquí), el estreno absoluto del Cuarteto de saxofones nº 2, con el conjunto Kebyart (que reseñamos en este enlace) y la escucha de la partitura que centra estas líneas.
En el Hommage á Bridget Riley, Haas demuestra ser una vez más un habilidoso constructor de formas extensas; seguramente la obra no tenía razón, superados los primeros veinte minutos, de continuar desenvolviéndose, pero el autor está convencido de la gestación de una música sinuosa y habitable, en la que el material, de (falsa) apariencia espartana, casi repetitivo, siempre es distinto. Ello exige tiempo. Esto es especialmente perceptible en esta creación en la que una y otra vez se vuelve a explorar sobre texturas y pasajes que ya han sido expuestos, como si el compositor sintiera la necesidad repentina de volver a algo ya dicho para presentar aquellas líneas desde otro prisma. También hay otra constatación, en las más recientes páginas de su catálogo, los microtonos forman parte del ADN del lenguaje de Haas pero no están ahí con un ánimo estrictamente expositivo, se les dota de una intencionalidad expresiva. De hecho, en este diálogo imaginario desde el sonido con las pinturas de Riley, oímos frases asertivas y un subrayado que era ajeno a sus obras de primeros de siglo. El tono se ha vuelto más enfático y de la sensación de música-nube tan característica de Haas emanan aportes disruptivos en el piano y la percusión (en ocasiones en estudiada conjunción), también tentativas solistas. Todo este caudal fue esmeradamente conducido y bien entendido por Josep Planells al frente del Klangforum. Un acontecimiento el poder escuchar al importantísimo ensemble, bien nutrido, de nuevo en Madrid y ante una música de la envergadura de esta. Frente a tantas formaciones internacionales de música antigua de primer nivel que visitan la temporada del CNDM, la presencia de los grandes conjuntos internacionales de música contemporánea sigue siendo exigua.

En el concierto también se estrenó el Homenaje a Georg Friedrich Haas (2026) de Mauricio Sotelo, en el que el compositor madrileño insiste en lo flamenco (expresado así, con toda la incerteza que evoca ese artículo neutro) a partir de la experiencia compartida entre los dos músicos en un tablao y la impresión que lo jondo, al parecer, causó en el centroeuropeo. Con una estética ajena a las músicas que transita habitualmente el Klangforum, la sensación fue que el grupo no encontró la temperatura idiomática de la pieza. Con aspecto de patchwork y las costuras visibles, Sotelo crea un discurso añejo, con incrustaciones rítmicas muy obvias, aportaciones solistas (en la trompa, el trombón, la flauta…) de retórica decimonónica y algunos pocos instantes de brillantez que conectan con la música que el madrileño escribía hace cada vez más años: un par de pasajes de barroca violencia en los dos contrabajos enfrentados y un acorde en la sección final que, de manera inequívoca, recordaba a la obra más conocida de Haas, in vain.
Ismael G. Cabral
(fotos: Elvira Megías)


