BADAJOZ / La JONDE y el Klangforum repiensan y engrandecen ‘in vain’

Badajoz. Teatro López de Ayala. 16-XI-2025. Joven Orquesta Nacional de España. Klangforum Wien. Director: Jordi Francés. Georg Friedrich Haas: in vain.
Como ocurre cuando nos situamos ante cualquier obra de arte es posible entender in vain (2000) a muchos niveles. Sin embargo, entre las sofisticadas extrañezas de una obra como esta, se encuentra la de poder tener una satisfactoria aproximación a ella solo con comprender su título –ese lacónico y en minúsculas en vano– y asociarlo con la música que vendrá a continuación. En Badajoz, en un acontecimiento auspiciado por el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) y favorecido, sobre todo, por la fe inquebrantable en estas propuestas, de la Sociedad Filarmónica de Badajoz, estuvo su autor, Georg Friedrich Haas (1953).
En el escenario, durante una breve introducción, este conectó su partitura más divulgada con otros elementos de suculenta importancia. Lo hizo a un nivel técnico (comentando espartana, pero ilustrativamente la idea de microtonalidad), también vivencial (su afán de derrotar el peso familiar político que se le quiso inculcar, ligado a posturas de ultraderecha, “nazi”, según sus propias palabras) y, desde luego, político: su escritura surge como respuesta a la llegada al poder de Austria a comienzos de siglo de un partido de derecha populista.
Así es porque la música de in vain es un continuo recomenzar, una música que, en la tradición feldmaniana, parece venir de algún lugar e ir a otro que podría extenderse mucho más allá de la doble barra. Una creación que nos da de bruces contra una reflexión todo lo pesimista que se quiera pero realista a cuchillo; hoy como ayer somos capaces, como sociedad, de cometer los mismos errores. Todo esto se expresa mediante un torbellino frenético de notas y a través de una orquestación que hace un uso masivo de tonos microtonales a partir de series armónicas.

Los músicos seleccionados de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) se vieron para la ocasión apoyados por miembros del señero Klangforum Wien, cuya trayectoria le hace abordar una obra como esta como una partitura clásica (en no poca medida, lo es) del siglo XXI. Al frente, Jordi Francés realizó un trabajo excepcional, acaso más osado que comedido, pero que dio con el perfecto balanceo de una partitura que puede abordarse desde una mayor aceleración o, como fue el caso, también a partir una concreción del sonido mayor, como sofisticándolo, realzando todo su caudal tímbrico.
Hubo aportaciones muy destacadas, como el amenazador y sugestivo solo de arpa (a cargo de Carmen Bernal López) que desconcierta apenas in vain ha avanzado en sus primeros minutos, la arcillosa rugosidad de la embestida de la cuerda grave (muy destacada aquí la contrabajista Irene María Mata) y, en conjunto, el barniz casi electroacústico, el hálito a modo de colchón que sustenta tantas escalas como impone Haas a cargo del acordeón, tocado por un integrante del Klangforum, Krassimir Sterev, profuso conocedor de las gramáticas más intrincadas de la música actual.
Francés hizo algo más allá de ayudar a sacar adelante la obra, le confirió una pátina propia, un esmalte muy acusado de tentativa, ya en las arremetidas de los metales (con su tendencia a un gigantismo de gran sinfonía romántica), ya en los pasajes ejecutados en completa oscuridad; más allá del efecto teatral estos tramos fueron de una desolada desnudez, preparados minuciosamente durante los ensayos. La JONDE y el Klangforum amalgamaron una textura sonora que no decayó, tampoco se acusó extravío durante toda la pieza; tensiones y distensiones, aceleraciones y detenciones propiciaron oleajes de música en los que lo espectral irisó con fragmentos de costuras minimalistas (en algunos momentos, Haas parece tomar la mano de ¡Steve Reich!) redondeando una interpretación que aun guardaba otro as: el cincelado del final.
Con un último intento insatisfactorio de ascenso, una progresión que presagia lo inconcluso de la partitura, director y músicos acertaron en el retrato de in vain; una obra sobresaliente que se desvanece repentinamente en el silencio, no ofreciendo ninguna esperanza. La ocasión de que una música como esta llegue a Badajoz en condiciones así –se perdonará la insistencia– solo puede ser saludada aquí con la misma efusividad que le dispensó el público que prácticamente llenó el Teatro López de Ayala.
Ismael G. Cabral
(fotos: Santiago García Villegas)


