Juanjo Mena: dirigir y soñar

Juanjo Mena: dirigir y soñar

Juanjo Mena (Vitoria, 1965) es uno de los directores españoles con mayor proyección internacional. Las grandes orquestas de Estados Unidos, los países nórdicos o el Reino Unido lo tienen entre sus invitados habituales y su nombre está siempre en las quinielas a la hora de pensar en la titularidad de algunas de ellas. Es la suya una carrera iniciada en la Sinfónica de Bilbao, sin prisa pero con la tenacidad de quien sabe que el tiempo es siempre un aliado, aunque a veces parezca un enemigo a batir. Hace once años Scherzo le entrevistaba en su caserío alavés de Legutiano, recién firmado su contrato como titular de la Filarmónica de la BBC en Mánchester. Allí permanecería hasta 2018, en un periodo que considera crucial en su desarrollo como músico. Ese mismo año sucedería a James Conlon como director del May Festival de Cincinnati. Volvemos a encontrarnos con el maestro, que a partir del 7 de junio dirigirá en el Teatro Real de Madrid un programa doble con obras de Debussy y Honegger, en La Coruña, entre los ensayos de sus conciertos con la Orquesta Sinfónica de Galicia.

En la anterior entrevista para Scherzo, allá por 2011, usted nos decía que sus mejores años —los veinte o treinta mejores— estaban por llegar.

Creo que la decisión de ir a la Filarmónica de la BBC fue muy importante. Allí aprendí muchísimo de este mundo profesional de la música. El tener un estudio, el grabar en directo para los oyentes de Radio 3, la rapidez y la eficacia con la que se debe hacer ese trabajo y no siempre se hace, esos periodos de tres programas por semana en los que tenías que ir haciendo encaje de bolillos con todo, pero que funcionaba… Eso me puso a un nivel de ritmo de trabajo más profesional, más exigente. Y me dio más criterio, más aplomo, más equilibrio. Ahí empecé a saber de verdad de qué va esto de la dirección de orquesta. Eran mis mejores años hasta entonces. Además, la forma de ponernos al habla fue fantástica. Y el ritmo de trabajo, el buen carácter, los buenos criterios musicales, las buenas propuestas… Después de diez años con la Sinfónica de Bilbao ya tenía bastante experiencia, pero la Filarmónica de la BBC me puso en un momento de mayor tranquilidad espiritual, personal y musical, y me demostró que no hay que tener tanta prisa para hacer las cosas. (…)

¿Y cómo anda el mercado?

Pues todavía buscándose, y con cautela, y asegurando. Hay que recomponer poco a poco un puzle cuyas piezas se han movido mucho. El otro día escuché que, por fin, se marcha Muti de Chicago, que es lo que pensábamos muchos hace tiempo, y que Manfred Honeck puede ser uno de los candidatos a sustituirle. Pero ha renovado ocho años con Pittsburgh. Luisi, que está en Dallas y en Radio Danesa, ha renovado en Copenhague para afianzar algo básico. El mercado está muy revuelto, con sustituciones a la orden del día, pero tendrá que estabilizarse.

¿Qué le parece eso de los directores pluriempleados? ¿Falta de imaginación, miedo al riesgo, poder de las agencias?

La influencia de algunos agentes es muy evidente en muchos sitios. Cada uno sabrá lo que hace. Cuando acepté la Filarmónica de la BBC dije “no” a Cincinnati, aunque los ingleses pagaban mucho menos. Y entendí que —y no hablo de música—, si quería seguir teniendo una familia, no podía trabajar en esas dos orquestas a la vez, así que decidí tomar lo que me iba a enseñar más.

¿Dónde le gustaría trabajar, en una orquesta con limitaciones pero dúctil y moldeable o en una orquesta perfecta que sabe que lo es?

Pues, dada mi manera de hacer las cosas y a estas alturas, prefiero la segunda. Mire, yo sé arreglar orquestas, desde luego, pero lo que necesito es más. Y no se tome como altivez, sino porque quiero seguir aprendiendo y para eso necesito el mejor instrumento que me pongan por delante. Con algunas orquestas trabajo y con otras trabajo y sueño, las dos cosas. (…)

Luis Suñén

[Foto: Marco Borggreve]

 

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 384 de Scherzo, de mayo de 2022)