Cuento de Navidad: las autoridades moldavas devuelven por fin el violín Guadagnini que habían confiscado

Cuento de Navidad: las autoridades moldavas devuelven por fin el violín Guadagnini que habían confiscado

Casi dos meses después de que funcionarios de aduanas del aeropuerto de Chisinau se incautaran del violín Guadagnini “Ida Levin” de 1785 —valorado en dos millones de euros— y tras no pocas presiones por parte de diversos organismos internacionales y de artistas (entre ellos, la violinista Patricia Kopatchinskaja, que había encabezado un movimiento para que ningún músico tocara en Moldavia, su país, hasta que se restituyera el instrumento), las autoridades moldavas se lo han devuelto por fin a Alexandra Conunova, quien lo tiene cedido por parte de su legítimo propietario, el violinista suizo Cedric Berger.

“Mi violín Guadagnini ha vuelto. Ojalá sientas la magia de la Navidad como yo la siento ahora. Muchas gracias por todo tu apoyo. Sin ti, los dos últimos meses de mi vida habrían sido una tortura. Te daré más detalles más tarde. Por ahora solo quiero disfrutar de este momento con mi familia”, escribía Conunova en un primer mensaje, adelantando la buena nueva.

Más adelante, en un segundo mensaje, Conunova decía: “Sé que te debo una historia sobre cómo recuperé mi violín. Hoy tengo prisa por volver a casa en Lausana, donde Grisha y mi querido socio Denis [se refiere al pianista Denis Kozhukhin] me esperan para celebrar la Navidad juntos. Estoy feliz de haber podido pasar algo de tiempo con mis padres en Chisinau y de pasar ahora la Navidad con la otra parte de mi preciosa familia en Lausana”.

Durante estos dos meses, Conunova se ha visto obligada a cumplir sus compromisos musicales con otro violín cuya calidad dista mucho de la del Guadagnini. Entre esos conciertos, está el que ofreció el 26 de noviembre en L’Auditori de Barcelona, con la Orquesta Sinfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), en la cual interpretó obras de Janácek, Brahms y Dvorák.

Un auténtico cuento de Navidad, como el de Dickens. Aquí el señor Scrooge podría ser perfectamente en polémico gobierno de Moldavia, al que parece que se le ha ablandado el corazón.