Marco Antonio García de Paz, a viva voz

Marco Antonio García de Paz, a viva voz

Pocas veces una formación coral española ha llamado tanto la atención, no solo en nuestro país sino también fuera, como El León de Oro. Fundada en Luanco (Asturias) hace dos décadas, sus aspiraciones iniciales eran bien modestas. En realidad, el coro se creó ad hoc para un concurso local de canto —en el que, por cierto, no ganaron; quedaron segundos—, pero su crecimiento, especialmente en los últimos años, ha sido imparable. El artífice de ello es Marco Antonio García de Paz, a quien el éxito de El León de Oro le ha convertido en uno de los directores corales españoles más solicitados del momento. Hace dos años El León de Oro grabó para Hyperion un cd con música polifónica del Renacimiento, que fue recibido con los mayores elogios. Ahora está a punto de ver la luz su segundo disco con el sello inglés, en el que, junto al propio García de Paz, interviene de nuevo como invitado Peter Phillips, fundador y director de Tallis Scholars. El CD está íntegramente dedicado a Francisco Guerrero, uno de los grandes maestros de la polifonía renacentista española.

¿Cómo ha llevado el confinamiento?

Lo he llevado de la mejor manera posible. Tengo la suerte de vivir en un buen sitio, frente al mar, en una casa con jardín… Así que no me puedo quejar, no puedo decir que haya estado en una cárcel. Vamos a ver qué ocurre a partir de ahora, porque el sector de la música lo va a tener complicado, ya que nuestro ámbito es estar junto al público, y eso no va a poder ser como antes, al menos durante un tiempo. A mí, desde luego, la pandemia del coronavirus me ha cogido en un momento profesional clave… En fin, me lo tomo como un paréntesis, con la esperanza de que no pase demasiado tiempo hasta que volvamos a la realidad cotidiana.

Cuando habla de momento profesional clave, imagino que se está refiriendo a su decisión de abandonar la faceta docente, en la que llevaba muchos años, para dedicarse por completo a la dirección.

Llevaba, en efecto, veinte años de funcionario. En todo ese tiempo, he dado clases, tanto de violín como de dirección y música de cámara, en conservatorios del Principado de Asturias. Aprobé la oposición en el año 1999 y mi destino fue Gijón. Hace unos años estuve en comisión de servicios en el Conservatorio Superior de Oviedo y tres años después, al término de dicha comisión, regresé a Gijón. La experiencia en Oviedo fue muy enriquecedora. Fue a mi vuelta a Gijón cuando empecé a pensar en dejar temporalmente la docencia en el conservatorio, pues había algo dentro de mí que me empujaba a pasar a otro estadio como artista.

¿Era una cuestión de saturación o ha tenido que ver también el problema de las incompatibilidades establecidas por algunas comunidades autónomas?

Ha sido un cúmulo de circunstancias. Por un lado, había una necesidad de dedicar más tiempo a la faceta de director, ya que mi actividad artística estaba aumentando mucho. Por otro lado, la ley de incompatibilidades no me permitía conjugar ambas cosas. (…)

¿Hasta qué punto les ha ayudado Amarae morti, el primer disco que publicaron hace ahora dos años en Hyperion, sello que está a punto de poner en circulación su segunda grabación? Nunca hasta ahora un coro español había grabado polifonía renacentista para una discográfica internacional tan prestigiosa como Hyperion.

Nos ha abierto infinidad de puertas. Tú puedes hacer muy bien tu trabajo, pero el hecho de grabar para un sello o para otro ofrece, por lo general, resultados muy diferentes. Y las diferencias, a veces, son abismales. La visibilidad que nos ha proporcionado Hyperion ha sido enorme, no solo en Europa, sino también en América y en Asia. Confiamos en que nuestro segundo disco con ellos refuerce esta situación. Estaba previsto que se publicara a finales de junio, pero ahora, con la crisis del coronavirus, me temo que va a sufrir un cierto retraso. Por otro lado, estamos ya empezando a elaborar un tercer disco para Hyperion, pero no sabemos exactamente cuándo podrá ver la luz.

Esta segunda grabación en Hyperion está íntegramente dedicada a uno de los grandes maestros del Renacimiento español, Francisco Guerrero.

Hace falta redescubrir a Guerrero, en mi opinión. En el disco hemos incluido obras sacras, que ha dirigido Peter Phillips, y obras profanas, que he dirigido yo. Algunas de estas obras son bastante desconocidas, pero muy interesantes. Con sinceridad, creo que hemos hecho un gran trabajo. A pesar de que Hyperion está detrás, disponemos de un gran control sobre todo el proceso de elaboración del disco, así que ha quedado muy a nuestro gusto. (…)

[Foto: Beatriz Montes Durán]

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 363 de Scherzo, de junio de 2020)