VILABERTAN / El Brahms más expresivo se apodera de la Schubertíada

Vilabertran (Girona). 22-VIII-2026. Schubertíada. Elionor Martínez, soprano. Marie Seidler, mezzosoprano. Santiago Sánchez, tenor. Henk Neven, barítono. Pauliina Tukiainen, piano. Victoria Guerrero, piano. Obras de Brahms
La Schubertíada de Vilabertran, dedicada en esta trigésimo cuarta edición a la memoria del añorado Dr. Jordi Roch, vuelve a convertir la Canónica de Santa Maria en punto de encuentro para todos los amantes del lied. Esta cita ineludible sigue manteniendo su apuesta por las jóvenes promesas y por las voces ya consagradas —a modo de ejemplo Matthias Goerne—, que en su momento se dieron a conocer ante nuestro público en Vilabertran.
La música de Brahms fue la protagonista la noche del pasado sábado con un programa dedicado a su obra para cuarteto vocal y piano a cuatro manos. Dos voces que despuntan dentro de nuestro panorama musical como son la del tenor uruguayo-español Santiago Sánchez , que debutaba en la Schubertíada, y la de la barcelonesa Elionor Martínez, que intervenía por cuarta ocasión en el certamen, estuvieron acompañadas por la mezzo Marie Seicler, que cuenta con numerosas participaciones en Vilabertran y por el barítono Henk Neven, voz reconocida tanto en el campo de la ópera como del lied y que debutaba en la Schubertíada. Voces secundadas al piano por la finlandesa Pauliina Tukiainen y la jerezana Victoria Guerrero, quien participaba por novena ocasión en la Schubertíada.
El programa, confeccionado de manera deliciosa, nos sumergió en su primera parte los Liebeslieder-Walzer op. 52; el Brahms evocador, íntimo y sutil, con el trasfondo del ritmo de vals cuidadosamente desplegado por el piano a cuatro manos, convive a lo largo de unas canciones que hablan de la seducción amorosa, de la naturaleza, de los pájaros.
Congregar a cuatro voces que mantengan una simbiosis en cuanto a expresión, dinámicas y equilibrio fue un pleno acierto de elección para desplegar el lirismo romántico de esta antología poética popular deliciosamente musicada por Brahms. La alegría que brota de “Ein Kleiner, hübscher Vogel” (“Un pájaro pequeño y gentil”), la fortaleza de “Nein, es ist nicht auszukommen” ( “No, no me puedo poner de acuerdo”) o la sutileza de “Wenn so lind dein Auge mir” (“Cuando me miran tus ojos”) nos trasladaron a la esencia de este microcosmos brahmsiano, que para obtener su plena naturalidad expresiva debe encajar milimétricamente. Y así sucedió; la dulzura de la voz de Elionor Martínez, que justo una semana atrás deslumbró en Santes Creus con un programa dedicado a la música isabelina, la serenidad y belleza tímbrica de la mezzo Marie Seidler, la claridad en la proyección de Santiago Sánchez y el poderoso centro vocal de Henz Neven se compenetraron para encadenar las canciones bajo el signo de la dulzura expresiva como leitmotiv.

La delicadeza retornó tras la pausa con “O schöne Nacht!” ( “!Oh, bella noche!”) y con la intervención por separado de cada voz en lieder cuidadosamente seleccionados. Sublime Elionor Martínez en “An die Nachtigall” (“El ruiseñor”), exhibiendo una voz que atesora un sinfín de matices, de variedad de texturas y un magnetismo expresivo persuasivo. Una voz lírica y bellísima en su registro agudo como la de Santiago Sánchez resultó idónea para afrontar “Die Mainacht” (“La noche de mayo”) y de nuevo el barítono Henk Neven cautivó con el empleo de dinámicas en el dramático de “Auf dem Kirchhofe” (“En el cementerio”). Bravísima Marie Seidler abordando “Unbewegte laue luft” (“Aire quieto y temperado”), con un canto sumamente expresivo acomodándolo a los pianos y fortes que Brahms reservó para este lied. Desde el piano, Pauliina Tukiainen y Victoria Guerrero, impecables toda la noche, bordaron una selección de los Valses para piano a cuatro manos de Brahms (con el ineludible nº 15 como colofón) y de nuevo las cuatro voces se volvieron a conjuntar para sumergirse en la dulzura e intimismo que rodeaba una cuidada selección de los Nuevos valses amorosos Op. 52.
Grandes aplausos que culminaron con dos duetos para voz y piano de Schumann, unas piezas que, como explicó Victoria Guerrero, quisieron dedicar a la memoria de Jordi Roch. Tras el concierto Víctor Medem —actual director del Auditori y durante tantos años director de la Schubertíada— nos comentó en privado la estima que sentía el Dr. Roch por In der Nacht, el dueto de Schumann con el que se cerró este bellísimo concierto.
Lluís Trullén
(fotos: David Borrat)


