Scherzo | CRÍTICAS GRABACIONES / Vanguardias y revoluciones en un órgano del siglo XVIII, por Ismael G. Cabral

Vanguardias y revoluciones en un órgano del siglo XVIII

Vanguardias y revoluciones en un órgano del siglo XVIII

AVANT-GARDE ORGAN: Obras de Young, Ligeti, Kagel y Cage. Cláudio de Pina, órgano. 9MUSAS D000024 (1 CD)

El pasado mes de julio el organista portugués Cláudio de Pina pronunciaba en la Universidade NOVA de Lisboa la conferencia titulada Extended techniques on the pipe organ, casi una actividad paralela a la presentación del disco Avant-Garde Organ que ocupa estas líneas. De Pina se adscribe de esta manera a una generosa nómina de organistas especializados en el repertorio contemporáneo y que tiene, en la actualidad, a Dominik Susteck y Eckhard Manz, como dos de los representantes de esta práctica más avezados.

Titular del órgano histórico de la Parroquia de Ajuda, en Lisboa, la práctica indagatoria del músico luso es doble; no solo documenta en este álbum una colección de piezas de clara pretensión experimental, también lo hace a partir de un instrumento añejo del siglo XVIII, lingüísticamente más asociado a repertorios pretéritos. Un órgano en las antípodas, por ejemplo, del imponente instrumento construido recientemente en la Iglesia de San Martin, en Kassel (Alemania), específicamente pensado para la interpretación de música contemporánea. No por ello, este que se nos presenta, menos válido.

La propuesta de este disco tiene una vocación marcadamente didáctica, De Pina asocia su nombre al de un puñado de compositores perfectamente ligados, en el imaginario global del aficionado a la música, a la etiqueta de revolucionario. Ese ir por delante del resto que define a un término de belicosa concepción se sustancia, ya desde el comienzo, con las obras de La Monte Young (1935). Abrir el álbum con la música del radical norteamericano supone una declaración de intenciones y una marcada defensa de un repertorio inexplorado, casi virgen fonográficamente. Composition 1960 #7 propone la ejecución de dos notas (Si y Fa sostenido) con una única instrucción: “Mantenerlas durante un tiempo prolongado”. Aun más conceptual es la Composition 1960 #10: “Dibuja una línea y síguela”; partitura que ha sido abordada ampliamente desde el campo de la performance gestual y, no tanto, desde la praxis sonora. Finalmente, en la Composition 1960 #13, el autor de The well tuned piano pide al intérprete que este prepare cualquier composición y la interprete lo mejor que pueda. En este caso De Pina opta por abordar una lectura tímbricamente muy singular (por las propias características del instrumento, cercano en sonoridad a los órganos de rodillo o de Berbería) de cuatro movimientos de la Musica Ricercata de György Ligeti (1923-2006).

Organ2/ASLSP (1987) de John Cage (1912-1992) continúa subrayando el tono luminoso y provocador de estas piezas. Considerada una de las partituras más extensas de cuantas se han escrito, Claudio de Pina ofrece apenas un botón de muestra, poco más de siete minutos que retratan al inventor y mejor músico Cage también como precursor de eso que algunos años después se daría en llamar drone music (y que practicarían con sobresalientes resultados músicos como Pauline Oliveros y Phill Niblock). Con los dos Estudios de Ligeti se le da al órgano de Ajuda la posibilidad de lucir lo bien que corre el aire por sus vetustos tubos; son piezas que exigen una generosa y bien solventada manipulación de registros con un timbre desusado en este repertorio.

Mauricio Kagel (1931-2008) dedicó una estimulante atención al órgano basculando siempre, como era su norma, entre la severidad y el humor. Lo primero queda documentado en General Bass (1972), curiosidad de tono cavernoso, y lo segundo en Rrrrrrr…: Orgelstücke (1980), colección de la que aquí se extrae una pieza que emplea técnicas extendidas con el recurso de diversos objetos y que imita el canto constipado (!) de un pájaro. “Esta obra consiste en pequeños torbellinos en medio del océano” escribe Young como única indicación en la partitura de Composition 1960 #15, lo que permite a De Pina una breve y acuosa transición hacia la muy bien meditada conclusión del disco, la pieza (no) silenciosa de John Cage, 4’33’’, que el organista hila, más que con la historia musical de las vanguardias, con el espacio sacro que ocupa el órgano de Ajuda: “Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo”. Después, con el reproductor en off, deberemos asimilar el viaje, si en algún momento nuestros oídos quedaron atrás será solo cuestión de volver a comenzar, hasta conseguir ir por delante de estas músicas ya antiguas y que relucen sorprendentemente nuevas.

Ismael G. Cabral