Un violín en París

Un violín en París

RENAUD CAPUÇON: Un violon à Paris. Obras de Elgar, Schubert, Chaikovski, Haendel, Massenet, Morricone, Ysaye, Kreisler, Korngold, e.a / Renaud Capuçon, violín. Guillaume Bellom, piano / (Warner Classics)

***

Al comienzo del primer gran confinamiento por la pandemia en marzo de 2020, el violinista Renaud Capuçon pidió a su hijo Elliott que filmara con una tablet una breve pieza de Dvorak que estaba tocando. Lo que surgió de ese momento fue un ritual en el cual, durante 56 días, Capuçon tocaría cada mañana con el pianista Guillaume Bellom y publicaría los resultados en Internet. “Era una forma de trazarme un objetivo cada día, en un momento en el que uno podría ir fácilmente a la deriva”, dice.

Veintidós de esos temas se han publicado ahora en disco, justo en el momento en que algunas regiones de Europa vuelven a confinarse. Mi primera reacción al lanzamiento fue preguntarme si necesitamos que nos recuerden esa época estresante y angustiosa, unas semanas en las que nuestras mentes estaban invadidas por el temor y nuestros oídos permanentemente atentos al siguiente boletín de noticias. Yo mismo enterré mi cabeza en la música de Beethoven y recé entre pieza y pieza para que todos mis seres queridos estuvieran bien.

Capuçon y Bellom eligieron una ruta más ligera, mezclando cortes populares de Kreisler y Korngold (el Lied de Marietta, lo adivinaron) con un tenebroso nocturno de Chopin, un bordón de Rachmaninov, uno de los fragmentos más disfrutables de Ysaye y la sonrisa de la película Tiempos Modernos de Charlie Chaplin. En conjunto, no se trata del tipo de música que a uno le apetece escuchar en soledad. Se necesita un amigo a mano con el que reír y hacer muecas. La Chanson de Matin de Elgar se antoja una presencia extraña en esta selección tan decididamente continental, pero el homenaje a Ennio Morricone por su muerte parece perfecto. En medio de la Covid, asumimos el peaje diario y decidimos seguir haciendo música, pase lo que pase.