ÚBEDA Y BAEZA / Músicas peregrinas (II)

Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. Paraninfo de la Universidad de Baeza. 8-XII-2024. Brezza Ensemble. Obras de Abel y Bach.
La mañana de este último día del FEMAUB se abrió en el Paraninfo de la Antigua Universidad de Baeza para presentar al joven trío Brezza Ensemble, formado por Rafaela Salgado al clave, Teodoro Baú a la viola da gamba y Pablo Gigosos al traverso y la dirección. En los atriles un apasionante y bien montado programa que exploraba las relaciones entre la familia Abel (padre e hijo) y la familia Bach (Johann Sebastian y Johann Christian). Todos los integrantes tuvieron ocasión de lucirse a solo, a dúo y en trío, para así disfrutar del excelente nivel interpretativo y de madurez de estos músicos, jóvenes pero sobradamente preparados. Baú desplegó un sonido cálido, de perfiles dorados, lejos de la rudeza y de los toques metálicos de muchos violagambistas. Con una de las piezas a solo de Carl Friedrich Abel, prácticamente una fantasía bastante libre, Baú jugó a gusto con el tempo, acelerando y ralentizando siempre con sentido expresivo, a la vez que mostrando una enorme soltura técnica en las rápidas figuraciones de algunos pasajes comprometidos (muy buenos bariolages) y sabiendo aportar sus toques personales de ornamentación. Por su parte, Gigosos extrajo de su traverso un sonido redondo, muy bien perfilado, con capacidad de proyección incluso en unos difíciles pasajes en pianissimo en una sonata de Abel en la que alternó en su interpretación entre el perfil barroco tardío de algunos movimientos y el propiamente galante de otros, como unos aires de danza que junto a sus compañeros sonaron con elegancia y gracia. En la segunda sonata hubo magníficos diálogos entre el traverso y la viola. Para la Corrente de la partita de Bach eligió Gigosos un tempo más bien calmado con el que poder centrarse en la acentuación en el diseño minuciosos de cada frase. También Salgado tuvo su momento a solo con un movimiento de la sonata BWV 963, que la clavecinista interpretó como si se tratase de un preludio sin medida a la francesa, jugando con las notas y agrupándolas en función del sentido retórico de cada pasaje, siempre con un sonido limpio y una articulación sumamente clara.
Ni que decir tiene, dicho lo dicho, que los momentos en que se unieron los tres resultaron enormemente brillantes, con diversas sonatas trío de Abel y de los dos Bach. A destacar la sonata BWV 1029 para viola da gamba y clave que aquí sonó en un arreglo propio al que se le añadía el traverso, arreglo tan bien hecho siguiendo las prácticas de la época que no se notó para nada la diferencia, que no es poco.
Úbeda. Iglesia de San Isidoro. 8-XII-2024. Egeria. Lucía Martín-Maestro Verbo, directora. Programa Egeria & Marco Polo. Itinerarium ad Mirabilia Mundi.
Si hablamos de viajes y peregrinaciones medievales, ninguno como los de Egeria y Marco Polo. La gallega viajó desde el Finisterre hasta Tierra Santa entre el 381 y el 384 d. C. y dejó por escrito la descripción de su asombroso viaje. Y del veneciano ya se sabe sobradamente su largo periplo hasta las tierras del Gran Khan en el siglo XIII y su fallecimiento hace justo setecientos años. Con textos de ambos libros de viajes intercalados, el grupo Egeria armó un bellísimo concierto con músicas medievales alusivas a esos increíbles avatares viajeros. Se incluyeron piezas en canto llano en chino siguiendo un libro de un jesuita del siglo XVIII y fragmentos de canto maronita en siriaco, todos con un atento cuidado a la dicción y entonación. Para el resto del programa el grupo recurrió a sus fuentes habituales: troparios, laudarios y demás manuscritos europeos del Ars Antiqua, el terreno en el que Egeria se mueve como pez en el agua. Sus armas son, por un lado, la calidad intrínseca de cada una de las cuatro voces y su perfecto ensamblaje guardando el timbre de cada una y, por otra parte, su sabiduría a la hora de darle vida a lo que en los pergaminos son simples líneas melódicas. Aquí es donde Egeria demuestra la solidez de su formación y de sus substrato musicológico a la hora de combinar las voces, de recurrir a un fabordón o a un discanto para dar variedad a la interpretación. O de jugar con la ornamentación en pequeñas células neumáticas o largos melismas sostenidas por el bordón grave de otras voces, como en las piezas del rito maronita. La mayoría de los textos eran festivos, especialmente las laudes, y ello se tradujo en ritmos vivos y cambiantes, a veces entrecruzados con perfecta sincronía. Pero, al fin y al cabo, se trata de música para la liturgia y las solemnidades religiosas, para lo cual la intervención instrumental debía ser comedida, con adufe, panderos y lira. Todo ello se resumió en unas versiones de una belleza subyugante, imaginativa y sumamente atractiva a más de mil años de distancia.
Úbeda. Hospital de Santiago. 8-XII-2024. Capella de Ministrers. Director: Carles Magraner. La Ruta de la Seda.
Cerró el festival el bien conocido grupo valenciano que quiso traducir en música la más impresionante ruta comercial y cultural de todos los tiempos, la que unía el Extremo Oriente con el Extremo Occidente medieval, desde los confines de China hasta Valencia, con la seda y las especias como motor económico. Con una formación amplia que contaba con músicos e instrumentos tanto occidentales como orientales y con la soprano Elia Casanova y la cantante marroquí Iman Kandoussi, se quiso traducir en músicas el recorrido territorial desde lejanas tierras hasta la Valencia de la Lonja de la Seda y del gremio de sederos de los siglos bajomedievales. La verdad es que el resultado musical quedó mayoritariamente volcado hacia las músicas orientales, con un desequilibrio estético notable y ciertos desajustes en el recorrido geográfico, pues cuando parecía que el viaje llegaba a tierras cristianas se volvía a músicas de tradición árabe, magrebí o andalusí. Y cuando se interpretaron piezas occidentales como algunas cantigas, se hicieron desde la perspectiva musical orientalizante. Nada que objetar a los instrumentistas, de una espectacular brillantez en el despliegue de timbres de una gran variedad de instrumentos; ni a las dos cantantes, con una Elia Casanova de voz transida de espiritualidad y una Iman Kandoussi de voz densa y dominadora absoluta de los melismas y los ornamentos del canto oriental. Ambas cerraron con una intensa versión del Cant de la Sibil.la tanto por Occidente como por Oriente, en una fusión cultural y musical muy atractiva.
Andrés Moreno Mengíbar


