TORRELODONES / Tiento Nuovo y Teatri 35 inundan de inusitada belleza el FEMAT

Torrelodones. Casa de la Cultura Paco de Lucía. 9-V-2026. X Festival de Música Antigua de Torrelodones. Teatri 35. Tiento Nuovo. Ignacio Prego, clave y dirección. ‘Il lamento di Caravaggio’: obras de Schmelzer, Biber, Finger, Falconieri y Muffat con escenificación paralela de lienzos de Caravaggio.
Para empezar, la puesta en escena fue realmente preciosa, pues se veía en un fondo, a la izquierda, al grupo de músicos compacto como un cuadro animado en una escena bellamente iluminada, mientras que los tres actores, a la derecha y un poco más adelantados, iban representando artísticamente hasta diecinueve lienzos de Caravaggio con el excelente apoyo de los técnicos de iluminación del teatro.
Tiento Nuovo ha llegado a un grado de excelencia que convierte a esta agrupación en una de las mejores del mundo, con un sonido homogéneo y perfectamente empastado, pero lleno de pulso y de detalle, con una intensidad y emoción que pone todo el énfasis en el amor a la música. Para la ocasión, la formación estuvo integrada, con algunos cambios respecto al programa, por los violines de Emmanuel Resche-Caserta y Miriam Hontana; las violas de José Manuel Navarro y Daniel Lorenzo, el violonchelo de María Martínez, el violone de Ismael Campanero (que alternó instrumento con una viola), el órgano positivo de Alberto Martínez y con Ignacio Prego dirigiendo brillantemente desde el clave.
La música interpretada fue también de una belleza extraordinaria, empezando por las obras de Schmelzer. La Sonata IV à 6 (Sacro-Profanus Concentus Musicus) nos mostró a un grupo plenamente sincronizado con la brillantez de todas las partes delicadamente interpretadas, con entradas perfectas y con un énfasis en cada parte sobresaliente. De Schmelzer interpretaron también la bellísima Sonata II para violín de la colección Sonatae unarum fidium, con el estelar violín de Emmanuel Resche-Caserta, sin duda uno de los mejores violinistas barrocos del mundo, con una interpretación brillantísima pero siempre equilibrada. Resche-Caserta tiene esa maestría de hacer las cosas complejas con gran naturalidad y su virtuosismo está rebosante de musicalidad, sus fraseos y ornamentaciones son espléndidos y su interpretación está llena de detalles, pero siempre serena. El grupo, como no podía ser de otra forma, trazó un continuo delicado y brillante.
Entre estas dos obras de Schmelzer, nos brindaron el precioso Ground de Godfrey Finger, una música delicada y muy pregnante con variaciones sobre el bajo ostinato y después, la Sonata XI à 5 en La mayor del brillante Johann Rosenmüller, con su escritura a varias partes con protagonismo violinístico que heredó de Venecia pasado por el tamiz del contrapunto germano y que interpretaron brillantemente y con atención al detalle en toda la enriquecedora textura de esta música espléndida.
Las Folias echa para mi Señora Doña Tarolilla de Carallenos de Falconieri tuvieron una entrada preciosa de Prego al clave y esa alegría contagiosa que el grupo realizó con esplendor. De Biber interpretaron después la Sonata III à 6, que es una pieza llena de riqueza en su escritura, con gran protagonismo de todas las partes, con momentos de texturas muy densas y exuberantes, como las entradas sucesivas desde los bajos, la violas de brazo y las excelentes partes de violín que se fueron alternando Resche-Caserta y Hontana, donde los intérpretes establecieron unos diálogos con una delicadeza y brillantez inigualables.
De auténtica belleza en su esencia impresionante es la anónima Chiaconna à 3 del Partiturbuch Ludwig, donde los dos violines sonaron a gloria bendita contra la parte en ostinato del bajo, donde destacó como en todo el concierto María Martínez, que es la elegancia personificada en el violonchelo, con un sonido siempre poderoso pero lleno de sutileza y naturalidad. Esta preciosidad de obra fue ofrecida al final del concierto nuevamente, de propina.
Otra pieza muy hermosa de Schmelzer es el Lamento Sopra la Morte de Ferdinand III , una pieza de gran hondura para violín, 2 violas y continuo y que fue interpretada con gran sentimiento y belleza. Hay que destacar también el protagonismo del órgano de Alberto Martínez durante toda la velada, que estuvo espléndido. La Passacaglia de la Sonata nº 5 en Sol mayor del Armonico Tributo de Georg Muffat es otra pieza de una belleza esencial impresionante que los músicos fueron desgranando en sus partes en unos diálogos brillantes, afectivos y llenos de emoción, con un protagonismo especial ahora de las magníficas violas de Navarro y Lorenzo.
Y fue una velada muy intensa, llena de sensaciones y de una belleza que inundaba los sentidos, porque en paralelo también disfrutamos de la sobresaliente actuación de los tres componentes del Teatri 35, Antonella Parrella, Gaetano Coccia y Francesco Ottavio de Santis, en su representación viva de diecinueve lienzos de Caravaggio que se iban superponiendo a la música. Es impresionante verlos actuar, con un mar de telas en el suelo y con movimientos llenos de armonía y poquísimos recursos se van vistiendo y preparando los elementos para crear cada escena, con una elegancia impresionante y una gestualidad armoniosa, donde se ayudan, se complementan y de repente: ahí está la escena, magnífica y realista, con una iluminación que la plasmaba durante unos segundos en el escenario. Realmente una idea preciosa y una realización aún mejor, de una naturalidad esencial brillantísima.
El equipo de iluminación de la Casa de la Cultura merece también un gran aplauso, pues supo iluminar bellamente la escena de los músicos con una panorámica preciosa para el público, pero que les permitía leer sus partituras, y una iluminación excelente de las escenas detenidas en los cuadros de Caravaggio. Felicidades a todos.
Manuel de Lara


