TORRELODONES / Deliciosa velada de La Ritirata con su ‘Spiritillo brando‘ en el FEMAT

Torrelodones. Casa de la Cultura Paco de Lucía. 8-V-2026. X Festival de Música Antigua de Torrelodones. La Ritirata. Josetxu Obregón, violonchelo y dirección. ‘Il spiritillo brando’: obras de Falconieri, Pandolfi Mealli, D. Gabrielli, Jacchini, de Murcia, Ortiz, Selma y Salaverde, Sanz y G.B. Vitali.
La Ritirata nos ofreció una velada deliciosa con una serie de piezas de danza junto a sonatas, fantasías y otros géneros de entre finales del siglo XVI y principios del XVIII y con foco principal en obras de Andrea Falconieri. Este programa ya es veterano en las manos de Josetxu Obregón y su grupo, pero le han ido añadiendo piezas que lo han ido aderezando, como en este caso algunas con protagonismo para el violonchelo de Domenico Gabrielli, Giuseppe Maria Jacchini o Giovanni Battista Vitali.
Cuando se juntan músicos de la altura de Josetxu Obregón, con su maestría al violonchelo, Tamar Lalo con la sonoridad encantadora de sus múltiples flautas, Josep María Martí con su magia pura en la cuerda pulsada y la imaginación elegante de David Mayoral en la percusión solo cabe esperar disfrutar, como así fue.
Aunque hubo mucha variedad en las disposiciones instrumentales, ya que en muchos momentos se iban formando diversas asociaciones en el escenario con protagonismo para sus instrumentos, la formación más habitual fue, no obstante, la de los músicos al completo con las flautas de Tamar Lalo como instrumento solista, como fue práctica habitual en su tiempo aun cuando algunas obras estuviesen escritas para violín solista, y el resto de músicos al continuo o percusión. Así interpretaron por ejemplo la Sonata Op. 3 nº 4 de Pandolfi Mealli y muchas de las atractivas piezas de Falconieri. Lalo fue cautivando a la audiencia con el sonido seductor de sus instrumentos sobre un imaginativo bajo continuo lleno de recursos.
Obregón nos ofreció la que es probablemente primera pieza conocida para violonchelo solista, que ya grabó en un excelente disco hace unos años, el magnífico Ricercar I de Domenico Gabrielli que interpretó con su maestría habitual, para proseguir con la Sonata per camera Op. 1 nº 8 de su discípulo Giuseppe Maria Jacchini para cello y continuo. Penetrante fue también la interpretación posterior de la Toccata y Bergamasca per la lettera B de Giovanni Battista Vitali, donde Obregón volvió a lucir su musicalidad y virtuosismo junto a la refinada tiorba de Martí.
Arrebatadoras fueron las intervenciones de Josep María Martí con la guitarra barroca junto al gran David Mayoral con piezas como el Fandango de Santiago de Murcia o los Canarios de Gaspar Sanz, plenas de fantasía y creatividad con una compenetración fantástica entre los músicos que no ofrecieron unas versiones desbordantes llenas de magia y maestría.
En otras ocasiones, fue Tamar Lalo la que interpretó con Josep María Marti o con parte del conjunto. Hizo uso de diversas flautas, tenor, alto o soprano, como en la preciosa Fantasia a basso solo y continuo de Selma y Salaverde, con la sonoridad grave de su penetrante flauta. Muy buenas fueron también las transcripciones de las recercadas sobre Doulce Memoire y sobre tenores italianos del maestro Diego Ortiz, a las que dieron una sonoridad muy hermosa y, como no, con la bella interpretación de La suave melodia de Falconieri.
Como propina al concierto ante los aplausos del público, ofrecieron el Canario de Fabritio Caroso donde todos los músicos se soltaron con improvisaciones con lucimiento para todos los instrumentos a modo de jam session tardo renacentista y donde David Mayoral volvió a mostrar sus dotes para construir una elegante percusión llena de fuerza.
Manuel de Lara


