Todas las sonatas para piano de Mozart, por Yeol Eum Son

MOZART:
Integral de las Sonatas para piano. Yeol Eum Son, piano. NAÏVE (6 CD)
En la entrevista que acompaña a esta grabación, Yeol Eum Son califica la música de estas sonatas de la siguiente manera: “A la vez el sol reluciente y la eterna noche, agua hirviente y copos de nieves, elegancia y comedia, Lolita y Madonna”. Bueno, pueden ser certeros referentes para esa visión caleidoscópica del genio creador de Mozart, aunque otra cosa ya es llevarla a la práctica interpretativa, pues no siempre es fácil traducir en articulación, digitación, fraseo y pedales esas imágenes ambivalentes.
Y es lo que ocurre en esta integral de las dieciocho sonatas para piano, un conjunto de obras que nacieron entre 1774 y 1789. Pero resulta interesante no establecer una correlación rígida entre cronología y música, porque encontramos obras de una madurez y profundidad apabullantes en el Mozart veinteañero de la segunda sonata k 280, con el Adagio más bello de toda la serie, a la vez que puede asombrar la inocencia y la sencillez (aparente, claro) de las últimas sonatas, a dos años de su muerte.
La pianista coreana afirma en la mencionada entrevista que, para ella, la principal cualidad que debe poseer un pianista a la hora de sentarse frente a la música es la claridad. Así es y así lo aplica. De hecho, el mejor elogio que se puede emitir de estas versiones es el de la claridad. La digitación y la pulsación son de una brillante nitidez y transparencia, todas las notas se oyen individualizadas, sin pasajes oscurecidos ni emborronados. Todo lo contrario, la articulación picada-ligada hace que la pianista nos sepa frasear con atención todos los pasajes, incluídos los más fulgurantes. Esa misma claridad, llevada a los movimientos lentos, los convierte en momentos íntimos, en confidencias. Sólo le hubiera hecho falta un poco de rubato para hacer de ellos idilios seductores.
Andrés Moreno Mengíbar


