Testamento

Testamento

Johannes BRAHMS. Sonatas para clarinete y piano 1 y 2, Op.120.  Jörg WIDMANN. Intermezzi for piano / András Schiff, piano. Jörg Widmann, clarinete / ECM 2621.

Brahms se despidió de la música de cámara con estas dos piezas de increíble belleza, las dos sonatas Op.120. Lo hizo tras sufrir en su espíritu el impacto de un clarinetista (Richard Mühlfeld) que le descubrió las posibilidades del instrumento. Escritas de un tirón, en 1894, tres años antes de su muerte, llevan la impronta de un testamento. Ambas tienen una atmósfera melancólica, de una suave tristeza, con momentos expansivos, pero claramente escritas con eso que Adorno llamaba “late style” y que seguramente no existe más que en contados casos como este. Hay una buena cantidad de versiones históricas, pero la que comentamos tiene la ventaja de que ambos intérpretes son de primera categoría, se conocen hace decenios y las han tocado en cientos de ocasiones. Pero hay algo más.

Widmann no es sólo el clarinetista más notorio del momento, es, además, compositor. Su pieza, los “Intermezzi para piano” dedicados a Schiff, son una delicia. Hay que oírlo unas cuantas veces para apreciar su imaginación y la inteligencia de su construcción. Es como si Widmann hubiera recortado pequeños, a veces diminutos, fragmentos, estilemas, signos, sonoridades, de las piezas para piano de Brahms y de sus dos sonatas Op.20. Luego, ese conjunto de pedacitos brahmsianos, los ha esparcido sobre una nube de expresiva e irregular tonalidad donde esboza sus propios “intermedios”. Es como ver a través de un caleidoscopio recortes casi inasibles que sin embargo conservan toda la atmósfera brahmsiana. Podría ser un largo poema con citas en miniatura, un experimento muy notable. Esta obra es la que hace que las sonatas del Op.120 del CD se impongan sobre todas las demás versiones del mercado.