Suma y sigue…

El próximo mes de diciembre se cumplen cuarenta años de la publicación del “número cero” de SCHERZO. Como es tradición en la historia de esta revista, hemos querido celebrar el aniversario por todo lo alto. Diez pianistas de reconocido prestigio, pertenecientes a diferentes generaciones, actuarán el 1 de diciembre en un concierto extraordinario que tendrá lugar en el Auditorio Nacional de Madrid.
Con motivo de la efeméride, hemos preparado también unas páginas especiales en los que los máximos responsables de ayer y de hoy al frente de este proyecto resumen el amplio recorrido que ha hecho de SCHERZO un referente en el ámbito de la prensa musical nacional e internacional: las ambiciones que impulsaron su nacimiento, los principios que han guiado con firmeza su crecimiento, las dificultades que en momentos puntuales han trabado el camino, el orgullo por las iniciativas emprendidas y la mirada puesta en los crecientes desafíos que plantea el futuro. Cierran este apartado las semblanzas de los diez pianistas que tan generosamente han decidido celebrar con nosotros (y esperemos que con vosotros) este 40º cumpleaños.
Han pasado cuarenta años y parece que fueron cuatro. Aquello empezó como un pasatiempo lúdico de ocho melómanos, más bien parecido a una quimera que a un proyecto editorial de carácter empresarial. Estábamos solos, sin ningún apoyo externo. Pero la iniciativa fue todo un éxito desde el inicio y logramos financiar las 300.000 pesetas (1.805 euros) que costó aquel número piloto de Scherzo con las inserciones de publicidad y la distribución de los 2.000 ejemplares editados, que se podían encontrar en algunas conocidas librerías, casas de instrumentos, tiendas de discos y quioscos en 23 puntos de venta en Barcelona, 24 en Madrid y otros 5 en cuatro ciudades más (Oviedo, Santander, San Sebastián y Valencia). 52 establecimientos en total.
El “número cero” vio la luz un lluvioso día del 1 de diciembre de 1985 con Lorin Maazel en la portada (y una entrevista), un dosier que conmemoraba los aniversarios de Thomas Tallis, Juan Hidalgo, Henrich Schütz y Domenico Scarlatti y otras muchas informaciones de la actualidad musical nacional, internacional y discográfica. Salimos a la calle con una cabecera improvisada, que nos regaló un amigo diseñador, que se cambió ya en el primer número oficial de la revista (la misma que luce hoy en la portada) y que fue ideada por Salvador Alarcó. Aquel ensayo editorial, que poco tiempo después se convertiría en la revista musical de referencia en nuestro país, se hizo de forma totalmente casera, en mi apartamento, cortando y pegando las galeradas y sin más experiencia que el entusiasmo.
En aquel primer editorial se sentaron las bases. Decíamos que nacíamos “con la voluntad de ser una revista diferente, exigente, informada y viva”, aunque éramos conscientes de que se trataba de una apuesta arriesgada, nuestros objetivos eran grandes y nuestros medios, menos que modestos. Algunos de los compañeros de viaje que nos acompañaron (de forma desinteresada) en aquellos prolegómenos de esta aventura apasionante, nos dejaron por desgracia hace tiempo (Javier Alfaya, Francisco Almazán, Domingo del Campo, Omar Mancini, Juan Francisco Martín de Aguilera, Agustín Muñoz, Alfredo Orozco, Gerardo Queipo y Fernando Peregrín) y otros muchos lo hicieron después. A todos ellos nuestro recuerdo imborrable y el agradecimiento por su apoyo fundamental en aquellos momentos inciertos.
Tan arriesgada era la empresa en la que nos habíamos embarcado que nunca pensamos que llegaríamos a cumplir el primer año de vida. Pero no fue así y lo conseguimos. Además, doce meses después habíamos doblado la tirada y aumentado considerablemente la distribución de la revista llegando a media España.
Para celebrar la dicha, organizamos nuestro Primer Concierto Aniversario con entrada libre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con un espléndido recital de esa gran pianista y mejor amiga que es Cristina Bruno, que tocó de forma desinteresada la Suite nº 1 de Bach, BWV 825, los 24 Preludios op. 28 de Chopin y dos estrenos absolutos: dos Scherzi para SCHERZO, que nos regalaron otros dos buenos amigos: José Luis Turina y Eduardo Rincón. El concierto fue todo un éxito y se editó en un disco LP, bajo la producción técnica de Eduardo Casanueva, que años después se reeditó en CD.
Los conciertos aniversario
Los años fueron pasando y la revista ganaba en suscriptores y credibilidad. La incertidumbre desapareció poco a poco y los Conciertos Aniversario, que tuvimos la buena costumbre de mantener cada año, se fueron sucediendo con grandísimos intérpretes del teclado y algunos de ellos fueron proverbiales, como aquel de 1988 en el que celebramos el III Aniversario de SCHERZO y el 85 cumpleaños del legendario Claudio Arrau [Imagen superior]. Fue su último concierto en España, pues fallecería dos años y dos meses después. Solo por su interpretación del Largo e mesto de la Sonata nº 7 de Beethoven mereció la pena aquel recital extraordinario.
En el V Aniversario pudimos disfrutar de uno de los mejores conciertos que se habían escuchado en Madrid en décadas: la integral de los 24 Preludios de Debussy por Krystian Zimerman, cuya grabación en disco, meses más tarde, se convirtió en una referencia discográfica absoluta.
Después vendría el debut en Madrid de una joven de 15 años que se llamaba Alba Ventura, junto a la Orquesta de Cadaqués y Neville Marriner (1992). Al año siguiente tuvo lugar la presentación en España de un pianista tan excéntrico como interesante, Anatol Ugorski, y para el IX Aniversario le tocó el turno a Christian Zacharias, un pianista de la casa, que ha ofrecido nada menos que 23 conciertos desde 1994 y que participa ahora en el 40º Aniversario.

Con este historial nos planteamos qué artista podíamos programar para el décimo aniversario. Tenía que ser alguien muy especial y la decisión estaba clara: Sviatoslav Richter, que no aparecía por Madrid desde 1974. Pero él no tenía nada claro volver a Madrid. Es más, no quería volver por alguna razón que nunca supimos. Tras perseguirlo durante más de seis años, no teníamos ninguna seguridad de que aceptara el reto; por tanto, contactamos con otros ilustres pianistas (Pollini, Zimerman, Pires y Larrocha) quienes aceptaron la invitación para participar en esta señalada celebración: una década de Scherzo. Al final vinieron todos, incluido Richter, que, tras dos cancelaciones previas, tocó un memorable recital el 17 de febrero de 1995. Fue su penúltimo concierto en España. Dos años, dos años y medio después murió.

Aquellos conciertos del X Aniversario fueron el germen del actual Ciclo de Grandes Intérpretes, que empezó al año siguiente (1996) con todas las localidades de la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional agotadas por abono. En aquel primer ciclo, se presentaron en Madrid Pogorelich, el Cuarteto de Tokio con Alicia de Larrocha, Ashkenazy, Brendel y Kissin, además de un pianista prácticamente desconocido por estos lares, Grigori Sokolov, que tocaba su segundo recital en España tras su presentación en Valencia un año antes.

Con el paso de los años, Sokolov se ha convertido en un pianista de culto, grande entre los grandes, y es el talismán de SCHERZO con 27 actuaciones en su haber. El legendario pianista ruso, hoy residente en España, no ha podido celebrar con nosotros este 40º aniversario, como a todos nos hubiera gustado, por tener comprometido previamente un concierto en Alemania para este mismo día. Como tampoco podrá estar en Madrid María João Pires (con 12 actuaciones para Scherzo desde 1989), a causa de un problema de salud, que la mantiene alejada de los escenarios. Esperemos su pronta recuperación.
El Festival Mozart de Madrid
Pero SCHERZO no solo ha impulsado y mantenido durante más de tres décadas —a través de su Fundación creada en 2001—su Ciclo de Grandes Intérpretes, el de Jóvenes o ahora más recientemente el de Horizontes, que tiene lugar en la sala de CentroCentro del Ayuntamiento de Madrid. No, SCHERZO también organizó durante diez años el añorado Festival Mozart de Madrid, impulsado por nuestra revista en 1988. Este singular festival supuso para muchos aficionados su primer contacto con la ópera, en una época en la que aún no había en Madrid un coliseo lírico estable como el Teatro Real, que abrió sus puertas en octubre de 1997, el mismo año que se acabó el Festival Mozart.
En aquel festival, organizado y producido por SCHERZO con el patrocinio de la Fundación Caja de Madrid, en los últimos años, y la colaboración del Ministerio de Cultura y la Comunidad de Madrid a través de la cesión de diversos espacios escénicos (teatros, auditorios e iglesias), se programaron a lo largo de diez años un total de 158 espectáculos diferentes con una asistencia de público de 190.745 personas y un nivel de ocupación del 94,1%. Se puso en escena, por primera vez en España, el corpus de las óperas completas e incompletas del genio de Salzburgo (21 títulos, incluido el infrecuente oratorio Betulia Liberata).

El festival estrenó un total de 11 óperas de Mozart en forma escenificada (siendo 7 de ellos estrenos en España y 4 en Madrid) y otras 4 de Rimski-Korsakov (Mozart y Salieri), Gluck (L’Ivrogne corrigé) Haydn (Orfeo) y Salieri (Prima la música e poi le parole). Allí debutaron en nuestro país cantantes de la talla de Lucia Popp, Cecilia Bartoli, Barbara Bonney, Monica Groop, Iano Tamar, Sivia Tro, Michele Pertusi, William Schimell o Kurt Streit, entre otros. Instrumentistas tales como Trevor Pinnock, Augustin Dumay, Frank Peter Zimmermann o Melvin Tan. Y directores como Frans Brüggen, Roger Norrington, Paul Goodwin o Christian Zacharias. El Festival desapareció por la injerencia del Ministerio de Cultura, en connivencia con los responsables políticos de la Comunidad de Madrid, que adujeron que “una vez abierto el Teatro Real no tenía demasiado sentido que siguiera haciéndose” (sic) y restiraron su cesión gratuita de los espacios.
Por el Ciclo de Grandes Intérpretes han pasado a lo largo de estas tres décadas de actividad ininterrumpida la flor y nata del pianismo internacional. Solo Barenboim, entre los grandes, nunca estuvo en el ciclo. Mientras tanto, y paralelamente a los conciertos, la revista fue ganando posiciones en el mercado internacional hasta convertirse en la revista de referencia en español. En 1996 llegamos a una tirada récord de 16.000 ejemplares con distribución en América Latina y más de 4.000 suscriptores en España.
En estos años hemos superado dos graves crisis económicas (1993 y 2008) y una terrible pandemia (2020), que se llevó por delante a una tercera parte de las revistas culturales de nuestro país. Pero SCHERZO sigue a pesar de las dificultades actuales impulsadas por la crisis de las compañías discográficas y por el cambio radical del mercado del disco clásico, que prácticamente ha llevado a la desaparición del formato físico; por el incremento de la información gratuita de miles de páginas web en internet, que provoca una competencia desleal para los medios de comunicación en general y las revistas culturales en particular; y por último, por la caída drástica en la inversión publicitaria de instituciones públicas y entidades culturales privadas en los medios.
A pesar de los pesares, seguimos y lo hacemos gracias a todos ustedes que nos apoyan, a los cientos de colaboradores que han escrito y escriben a diario en la revista, a nuestro Presidente actual, Santiago Martín Bermúdez, a los tres directores que me sucedieron (Tomás Martín de Vidales, Luis Suñén, y Juan Lucas) y que lideraron y lideran este proyecto editorial apasionante, y sobre todo a nuestros sensacionales y entregados trabajadores de la revista y de la fundación, que hoy preside Ana Guijarro.
También me gustaría tener un recuerdo muy especial hacia nuestro primer presidente, Gerardo Queipo de Llano, y nuestro anterior redactor jefe, Eduardo Torrico, que nos dejaron inesperadamente en la flor de sus vidas. SCHERZO sigue adelante hoy con pie firme, informando puntualmente a los aficionados de todo el mundo, sobre todo a través de su página web, cuyas visitas han crecido exponencialmente en los últimos años hasta alcanzar una media de 95.600 visitas mensuales. La edición de papel sigue fiel a su cita mensual en los quioscos o llevando la revista a las casas de sus pacientes suscriptores, a pesar de los incomprensibles retrasos en la entrega de la revista por Correos.
Pues nada amigos, seguimos… Por ello hemos querido organizar esta gala pianística con algunos de los nuevos y viejos amigos de esta casa. Al final, no han podido estar en el Auditorio Nacional este primer día de diciembre todos los artistas que hubiesen querido participar, debido a compromisos profesionales previos, pero les agradecemos su intención en hacerlo.
Y por supuesto, queremos mostrar nuestro más sincero agradecimiento a los diez pianistas participantes por su total disposición, su generosidad (todos actúan desinteresadamente) y sobre todo por su amistad de tantos años. Mil gracias a ellos y a todos ustedes (suscriptores de la revista y abonados al ciclo de conciertos) por su apoyo incondicional, fidelidad y cariño.
Antonio Moral
Fundador y primer director de SCHERZO (1986-2001)
[Imagen superior: Claudio Arrau en el concierto del III Aniversario de la Revista Scherzo en el Auditorio Nacional en 1988. Foto: Agustín Muñoz.]
Concierto 40 aniversario de la Revista SCHERZO
1 de diciembre de 2025. Auditorio Nacional. Madrid.
Caja
Toda la información sobre el 40º aniversario de la revista SCHERZO aquí:



