SIGMA Project, “El saxofón es el alma de la música no tradicional”

SIGMA Project es un cuarteto de saxofones. Pero, a fuer de ser justos, y en la tradición de los cuartetos de cuerda más comprometidos con la música actual, es una suma de talentos (los de Josetxo Silguero, Andrés Gomis, Ángel Soria y Alberto Chaves) en búsqueda de un repertorio y un espacio propio para la creación. A estas alturas ambas conquistas han sido realizadas, consiguiendo lo que hace años parecía poco probable, que algunos de los mejores compositores presentes se interesaran de forma mayúscula por el instrumento y sus posibilidades. Con una agenda internacional de muchos enteros, un repertorio propio y en constante ebullición y varios proyectos discográficos bajo el brazo, los músicos de SIGMA han logrado crear una plataforma internacional de referencia para la nueva música.
Todos los integrantes de SIGMA Project provienen del trabajo con distintas formaciones y de un profuso conocimiento de la creación actual, ¿en qué momento confluyeron en el conjunto pensando que el cuarteto de saxofones era quizá el mejor laboratorio desde el que crecer interpretativamente?
Desde el principio, incluso antes de conformar oficialmente SIGMA Project, en el seno del grupo siempre ha estado presente la idea de generar sinergias alrededor del cuarteto. Es una necesidad que sigue viva y que es la razón de ser de nuestra formación. El cuarteto de saxofones es la metáfora del sonido del instrumento, es su máximo exponente. Por una parte aúna a cuatro individualidades, pero también las hace desaparecer en aras de la música de cámara, haciendo música a cuatro. Lo más hermoso para nosotros es construir en colectivo. Esta idea la seguimos conservando durante nuestra ya dilatada trayectoria, buscando transmitirla al público y a los artistas creadores que trabajan con nosotros. Generar repertorio que enfatice las cualidades del saxofón como instrumento al servicio de los compositores y estimule al público para soñar nuevos universos sonoros.
¿Cuáles fueron las referencias y el armazón conceptual que gestaron antes de dar luz al grupo?
Nuestras referencias se enraízan en el propio instrumento. El saxofón es el alma de la música no tradicional, tiene mucho de inquieto, agitador e inconformista, y quienes lo elegimos como instrumento sentimos que representa, sobre todo, oportunidad y libertad. Ese es nuestro ADN. Por tanto, con total naturalidad, nuestra búsqueda creativa siempre ha estado en el contexto de la música de hoy. Nuestros compositores de referencia son los grandes maestros de la música contemporánea occidental. Webern, Nono, Ligeti, Berio, Xenakis, Cage, Feldman, Stockhausen, Sciarrino o Lachenmann nos dan lecciones continuamente de lo que significa la actitud del artista ante la sociedad y el sonido de nuestro tiempo. De ahí, nuestra permanente búsqueda, haciendo tándem con los compositores de hoy.
Fuera del ámbito del saxofón, ¿hubo otros conjuntos que, de alguna manera, inspiraron la creación del grupo y, sobre todo, lo que se quería conseguir con este?
Sin olvidar a los grandes ensembles europeos, InterContemporain, Klangforum, Musikfabrik, Neue Vocalsolisten o Court-Circuit, que siempre nos han estimulado para generar nuevas ideas, hay tres cuartetos de cuerda que nos han servido de modelo e inspiración a la hora de crear la voz propia de SIGMA Project, cada uno dentro de su línea de acción. Son el Cuarteto Arditti, el Cuarteto Borodin y el Cuarteto Diotima. En los tres casos, son cuartetos que han marcado época. Cada uno de ellos ha conseguido consolidar un modelo, una forma de hacer las cosas, de relacionarse con los compositores y con el público. En el caso de los Arditti han sido un ejemplo de militancia contemporánea en todos los aspectos, investigación, generadores de nuevo repertorio y con una apuesta decidida por programas innovadores. En el caso del Cuarteto Borodin ha sido más por su conexión con la tradición clásica, una forma de entender la música de cámara como forma de vida. Es una formación que lleva viva más de 70 años, pasando por él muchos de los grandes intérpretes de cuerda europeos. Hemos aprendido de ellos que la filosofía del cuarteto y su estructura está por encima de las personas. Y por último, los Diotima como ejemplo de frescura, atención a la diversidad y a las nuevas generaciones de compositores, con un marcado estilo de programar, combinando los clásicos del siglo XIX y XX con los estrenos absolutos.
“El cuarteto de saxofones es la metáfora del sonido del instrumento, es su máximo exponente. Por una parte aúna a cuatro individualidades, pero también las hace desaparecer en aras de la música de cámara”
¿En qué momento de la cronología tuvieron la constatación de que empezaban a estar donde habían querido?
Sabíamos que era una apuesta musical de largo recorrido. En nuestro ideario, confiábamos plenamente en el hecho de que trabajar estrechamente junto a los grandes compositores del momento era el único camino para la creación de un nuevo repertorio de altísima calidad, que a su vez suscita el interés de los grandes festivales internacionales dedicados a la música de nuestros días. Y ese recorrido no se construye de la noche a la mañana. Quizás una primera conciencia de que nuestro trabajo empezaba a sonar fuera de nuestras fronteras tuvo lugar en el año 2014, por dos circunstancias principales. La primera, cuando recibimos la llamada de la Fundación Siemens de Alemania, invitándonos a participar en la grabación del cd Tuniche del recientemente premiado Simone Movio, junto al Klangforum Wien y el sello austriaco Col-Legno. Y la segunda, la expansión exponencial en cuanto a giras internacionales que SIGMA Project desarrolló a partir de la temporada 2013-14, con conciertos esos años en Suiza, Italia, Rumania, Chile y México. A partir de entonces vimos claramente que la apuesta por la nueva música comenzaba a dar sus frutos y que éramos un foco de atención importante por parte de compositores y festivales internacionales de ámbitos geográficos muy diversos.
Al contrario que otros grupos de idéntico orgánico, ustedes, antes que la transcripción (que han abordado solo muy puntualmente), lo apostaron todo a la música de creación actual y, sobre todo, a la música de estreno. ¿Quizás pensaron más en la proyección fuera de España que en el recorrido, mayor o menor, que pudieran tener aquí?
Dentro del ideario sigmático hay varios puntos por los cuales hemos decidido tomar una vía tan clara y rotunda sobre lo que significa para nosotros el cuarteto de saxofones actual. Por supuesto, uno de ellos es el circuito. El recorrido artístico de un cuarteto de saxofones, o de un saxofonista “solista”, que tenga en su repertorio principalmente transcripciones está, por lo general, muy limitado. Principalmente al ámbito del propio instrumento. Sumergirse en el repertorio de creación abre una nueva dimensión para el instrumento y, por supuesto, nuevos espacios. Hay un gran interés por las nuevas propuestas compositivas en el mundo, un público muy interesado en saber cómo suena el siglo XXI, y nosotros queremos ser actores de ello. El trabajo con los compositores es muy interesante ya que se crea una sinergia muy enriquecedora tanto para nosotros como para ellos. Y gracias a ese trabajo conseguimos llevar siempre un poco más allá las fronteras del instrumento. Y, sin duda, dejar un legado en forma de repertorio para las futuras generaciones. Al fin y al cabo, como dice Adorno en sus Escritos Musicales: «Corresponde al intérprete ser el verdadero representante de la Nueva Música ante el público si no quiere sumirse en el papel de guardián de museo».
En el ámbito de la musicología y del periodismo musical ya hay quienes deslizan que las posibilidades del cuarteto de saxofones para el compositor actual son tanto o más agigantadas que el trabajo con el cuarteto de cuerdas. ¿Qué atrae tanto del cuarteto de saxofones al compositor actual?
Históricamente, muchos de los saxofonistas comprometidos con la creación de nuevo repertorio han tenido que ir en busca de los compositores de su tiempo para poder “engordar” una escasa lista de títulos originales para el instrumento. Afortunadamente, con el paso de los años y gracias a esa labor, los compositores han podido descubrir el potencial del saxofón y, por extensión, la inmensidad de horizontes que representa el cuarteto. Además, el saxofón representa el sonido del siglo XXI. Es un instrumento rico en contrastes, con una gran variedad de colores y recursos. Puede asemejarse al sonido de la voz humana y, al mismo tiempo, convertirse en un sonido electrónico. Tiene la capacidad de ser dulce y amable, pero también estridente y violento.
¿Se escribe con conocimiento para el instrumento o todavía el mano a mano con el compositor es fundamental para terminar de cincelar las partituras?
En la actualidad, toda la información sobre manuales compositivos de saxofón se puede conseguir de forma casi inmediata a golpe de botón. Con los manuales de composición se podría construir un “tetris” musical aparente, pero nunca podría llegar a ser una obra trascendente musicalmente. Para conseguir esa trascendencia se requiere una relación directa con el instrumento.

¿Qué obras de peso para cuarteto de saxos hay antes de SIGMA?
SIGMA Project nació y se creó en 2007 con la idea principal de ser un laboratorio sonoro de investigación y creación musical, de generar un nuevo repertorio fruto de la estrecha colaboración entre el cuarteto y los creadores musicales más importantes del siglo XXI; y todo ello, sin rechazar un determinado repertorio ya escrito hasta ese entonces y que consideramos que era necesario rescatar del olvido y volver a programar. En ese sentido, podríamos citar las obras Vue sur les jardins interdits (1973) de H. Pousseur, Xas (1987) de I. Xenakis, Canticum Novissimi Testamenti (1989) de L. Berio, Rasch (1990) de F. Donatoni, Four 5 (1991) de J. Cage, Fractal (1991) de C. Halffter, Saxophone Quartet (1993) de H. Dufourt, In Erwartung (1994) de S. Gubaidulina, Concerto (1995) de P. Glass, La bocca, i piedi, il suono (1997) de S. Sciarrino y Rumia (2003) de L. de Pablo.
El saxofón es un instrumento que goza de una buena salud en términos de estudiosos del mismo. Sin embargo también muchas veces este es espoleado por el interés que suscita como presencia en el mundo de la banda y en el jazz. ¿Hay una formación específica en saxofón contemporáneo?
Es cierto que el desarrollo del instrumento en los últimos años está siendo muy acelerado. Hoy en día los saxofonistas poseen una técnica más depurada que les permite abordar repertorios estéticamente más amplios. Y esta mejora técnica se está dando en todos los instrumentos de la familia de los saxofones. También es verdad que estos avances no se traducen necesariamente en una mejora en la interpretación del repertorio actual. Muchos saxofonistas se dedican a la ejecución de transcripciones, travistiendo así la identidad genuina del saxofón. Sería muy satisfactorio para SIGMA Project que el trabajo que venimos realizando pueda servir de guía para futuras generaciones de saxofonistas. Es necesario ser consciente de qué caminos existen para poder desarrollarse como saxofonista, como músico y como artista para así tener la opción de elegir el camino más original y auténticamente saxofonístico.
Estéticamente sus apuestas son fuertes: Posadas, Sánchez-Verdú, Haas, Lim, Cendo, etc… ¿Cómo determinan los compositores que abordan para pedirles nuevas obras?
Estéticamente SIGMA se ha sentido más próximo a los compositores que escriben de forma orgánica para el instrumento, compositores que han hecho su propia investigación acerca de las peculiaridades y singularidades del saxofón. Generalmente estos compositores se sitúan en la punta de lanza de la vanguardia, ya que descubren mundos sonoros inexplorados.
Y, a la inversa, entiendo que ya a estas alturas, también recibirán literatura o propuestas inicialmente no pensadas. ¿Cuáles son los criterios que ponen en liza a la hora de ver nuevas obras y decidir cuáles merecen presentarse y cuáles no?
Efectivamente, internet y las redes sociales han facilitado una mayor accesibilidad y comunicación entre intérpretes, compositores y festivales. Continuamente nos llegan nuevos cuartetos de diferentes partes del mundo, escritos por jóvenes compositores e incluso por no tan jóvenes con trayectorias y reconocimientos internacionales. Por lo general, quizás estemos más atentos a las obras que aún están sin estrenar, dedicando uno o dos encuentros anuales a analizarlas y a documentarnos sobre la trayectoria artística de cada compositor que nos escribe. Otro punto importante que tratamos de cuidar mucho es que en cada presentación de SIGMA Project en un nuevo país podamos programar alguna obra de sus propios compositores/as, aportando así nuestra particular visión sobre la creación musical actual del país al que hemos sido invitados.
“En nuestro ideario, confiábamos plenamente en el hecho de que trabajar estrechamente junto a los grandes compositores del momento era el único camino para la creación de un nuevo repertorio de altísima calidad”
SIGMA Project también se ha propuesto documentar, en la medida de sus posibilidades, la historia de la moderna música española. ¿Cómo fue su experiencia de trabajo con Luis de Pablo y con Cristóbal Halffter, compositores en su última época quizás más centrados en formaciones instrumentales de carácter más clásico?
En los dos casos han sido experiencias muy estimulantes y entrañables para nosotros. En cierta manera han representado, cada una en su momento, un punto de inflexión para el grupo. En el caso de Cristóbal Halffter, nuestro contacto fue a través de su música. Hablamos con él en varias ocasiones, pero no llegamos a trabajar conjuntamente. Sin embargo, elegimos su cuarteto Fractal, una de las músicas de mayor relevancia del repertorio español para cuarteto de saxofones, como parte del programa del concierto de presentación de SIGMA Project en el Auditorio 400 del Museo Nacional de Arte Reina Sofía en el año 2008. Con respecto a nuestra relación con Luis de Pablo, en este caso sí tuvimos la suerte de trabajar con él de forma directa en dos ocasiones, cuando presentamos su cuarteto Rumia en la Quincena Musical de San Sebastián (2008) y muchos años después, en la última etapa de su vida cuando preparó su cuarteto LdP (2020), el cual es su legado musical para cuarteto de saxofones.
Poética del Laberinto, de Alberto Posadas, es una de las piedras miliares del repertorio que manejan. ¿Qué aporta esta obra y cómo piensan que le está sentando el paso del tiempo?
Sin lugar a dudas, el ciclo Poética del laberinto de Alberto Posadas representa uno de los máximos exponentes de la música para cuarteto de saxofones, encontrando la razón de ello en la propia partitura. Es una música que aúna de forma equilibrada exploración, investigación y composición. Exploración del propio tubo sonoro, investigación de sus posibilidades acústicas conectando características sonoras del saxofón nunca antes desarrollados y composición de todos esos elementos con una sensibilidad poética de gran profundidad. Todo ello, reforzado por una escrupulosidad máxima a la hora de elegir los materiales a desarrollar. Por todo ello, creemos que estamos ante una de las obras más importantes del repertorio para cuarteto de saxofones, sintiendo que el paso del tiempo la hará cada vez más grande.
Otro ciclo de gran dimensión es Khôra de José María Sánchez-Verdú.
Es difícil hablar en voz propia de lo que significa el ciclo Khôra. Sobre todo después de haber leído los textos, aún inéditos, de nuestros queridos Ramón Andrés y José María Sanchez-Verdú en torno a esta música, y que serán publicados en los próximos meses junto a nuestro próximo CD. Son reflexiones de alto nivel sensitivo, de reflexión y pura filosofía. Toda una delicia que, sin duda, recomendamos a aquellos que quieran adentrarse en este ciclo. Para nosotros, como intérpretes, hablar del ciclo Khôra es hablar de un espacio mágico. La música de Sánchez-Verdú es poesía y arquitectura. Goza de una riqueza abrumadora, al mismo tiempo que, cuando la analizas con detenimiento, te asombra lo sencillo de sus materiales.
También Raphaël Cendo ha confeccionado un tríptico para ustedes. ¿Les interesa especialmente presentar propuestas amplias más allá de la clásica reunión en los programas de un heterogéneo ramillete de páginas?
En la composición actual, cada creador quiere erigirse como su propia estética, su propia voz, original, genuina, singular, y diferenciarse así de los demás. Por ello, un concierto con muchos autores es un concierto, a su vez, con muchas estéticas y desde SIGMA nos parece más atractivo ahondar más profundamente en un autor. Ahora bien, según nuestra experiencia, no todos los compositores son capaces de desarrollar un ciclo de cuartetos. Componer 50 minutos de música y no sonar redundante o vacío no es sencillo. Se debe conocer el saxofón desde sus entrañas y tener la fantasía necesaria como para sacarle todo su potencial.
En esa toma del pulso constante de la música actual que mantienen han llegado hasta ustedes partituras muy exigentes en técnicas y hasta en cierto carácter performativo, caso de la obra de Liza Lim, Ash, music for the Eremozoic. Una obra como esta, sobre el papel, puede plantear dudas sobre su funcionamiento que, en ese caso concreto, se despejaron durante la interpretación pero, ¿hay obras que les ha causado algún tipo de controversia inicial sobre su funcionamiento?
Más que controversia, la música de creación, al menos en nuestro caso, puede generarnos desafíos. Y precisamente eso nos encanta. En el proceso de escritura de la obra, SIGMA siempre está en contacto directo con los compositores, lo cual nos evita grandes problemáticas. Además, este proceso y los posibles desafíos que emanan de él nos permiten superar fronteras antes marcadas, tanto en el ámbito técnico del instrumento como en el performativo.
“Estéticamente SIGMA se ha sentido más próximo a los compositores que escriben de forma orgánica para el instrumento, compositores que han hecho su propia investigación acerca de las peculiaridades y singularidades del saxofón”
¿Hay obras para cuarteto de saxofones que sean tan canon, tan representativas de la contemporaneidad como determinados cuartetos de cuerda (pienso en los de Lachenmann, Xenakis, Nono…)?
Los compositores que cita escribieron sus cuartetos de cuerda más de 200 años después de la aventura iniciada por compositores como Haydn, Mozart o Boccherini. En estos 200 años, la escritura para cuarteto de cuerdas no ha dejado de evolucionar, creando nuevas gramáticas y mejorando la propia técnica de los instrumentos, con compositores como Beethoven, Mendelssohn, Shostakovich, Bartók o Stockhausen. En este sentido, también tenemos obras que pueden considerarse “clásicos” de nuestra literatura, como son los cuartetos de Xenakis, Donatoni, y, por qué no, la obra de Sciarrino La bocca, i piedi, il suono. Otras obras más recientes, como son los cuartetos de Haas y Lim o los ciclos de Posadas y Sánchez-Verdú, sitúan actualmente al cuarteto de saxofones en ese punto de evolución que ya se ha dado en el cuarteto de cuerdas.
¿Qué compositores del inmediato pasado, que nunca escribieron para su formación, creen que podrían haber alumbrado buenas obras para sus instrumentos?
Cualquiera de los grandes compositores de los últimos 50 años habría podido escribir una gran obra para la formación. Aunque quizás por la naturaleza propia del tubo cónico del saxofón, un compositor como Gérard Grisey hubiera escrito, sin duda, una pieza histórica. Contamos en el repertorio solístico del instrumento con un díptico, Anubis et Nout, que aunque se trate de una transcripción realizada por el propio compositor, funciona con una naturalidad y exuberancia sobrecogedora. Al fin y al cabo, el saxofón es un instrumento cuya riqueza tímbrica emana de su espectro. Y para desarrollar un discurso basado en el corazón del sonido, Grisey era todo un maestro.
SIGMA Project, aunque su vocación es cada vez más internacional, tiene una fuerte conexión con el País Vasco. ¿Cómo ha ayudado a cambiar, a hacer evolucionar, la realidad musical vasca en los últimos años?
Es fácil adivinar que esta fuerte conexión cultural y musical con el País Vasco se debe a la pertenencia al cuarteto, desde su creación, de Josetxo Silguero Gorriti (Irun, 1964), quien ya venía realizando una fecunda trayectoria pedagógica y de conciertos por toda la geografía vasca. Ello permitió que SIGMA Project entrara en contacto con la Asociación de Compositores Vasco-Navarros MUSIKAGILEAK y comenzará a desarrollar numerosos proyectos de estrenos con importantes instituciones culturales vascas como la Quincena Musical de San Sebastián, Fundación BBVA, Orquestas Sinfónicas de Euskadi y Bilbao, Museo Guggenheim y Festivales como Kuraia, Musikaste y Sinkro. Hoy en día, SIGMA Project es socio numerario de Musikagileak y recibe el apoyo tanto del Dpto. de Cultura del Gobierno Vasco como del Instituto Cultural Etxepare, ejerciendo como el grupo más internacional en la difusión de la música vasca de nueva creación y habiendo estrenado y realizado grabaciones discográficas de importantes cuartetos de compositores como Ramon Lazkano, Gabriel Erkoreka, Félix Ibarrondo, Luis de Pablo, Helga Arias, Gorka Alda, Guillermo Lauzurica y Mª Eugenia Luc.
Algo que se echa de menos es la posibilidad de relacionar a SIGMA Project como instrumento (de 4) solista con la orquesta sinfónica. Aunque han tenido alguna experiencia al respecto, ¿les gustaría seguir explorando esa posibilidad?
Claro que sí. El cuarteto de saxofones tiene la gran capacidad de dialogar cara a cara con la orquesta sinfónica. Además, a diferencia del cuarteto de cuerdas, podemos convertirnos en cuatro saxofones sopranos o cuatro saxofones bajos, atributo que nos hace especialmente interesante para los compositores. Asimismo, en la mente del mismo inventor del saxofón, Adolphe Sax, estaba la idea de combinar la potencia dinámica y brillantez de los instrumentos de metal con la dulzura y expresividad de los instrumentos de cuerda. Y esta fue la idea de compositores como, por ejemplo, Félix Ibarrondo, de quien estrenamos su concierto para cuarteto de saxofones y orquesta Izarbil en marzo de 2013. También destacaríamos la monumentalidad de la obra Lalibela de Xavier Carbonell (fallecido el pasado año) compuesta para cuatro saxofones bajos y orquesta sinfónica (2010). Actualmente estamos trabajando en dos nuevos proyectos de estreno para cuarteto y orquesta sinfónica, que confiamos vean la luz durante el próximo año 2024.
¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos?
Acabamos de regresar de Lisboa y Viena, donde hemos estrenado dos nuevos cuartetos de Angela da Ponte y Pablo Peula, respectivamente; y en apenas dos semanas viajaremos a Irlanda, para presentarnos en el prestigioso festival Louth Contemporary Music Society. En otoño, y un año más, volveremos a Colombia y México. En Colombia estrenaremos el nuevo cuarteto de la compositora Carolina Noguera y en Medellín interpretaremos el Concierto de Glass. Posteriormente, en México estaremos bastante ocupados; por una parte estrenando en el Festival Cultura UNAM Leonora: oratorio sonámbulo en las tierras de España, monodrama con texto del dramaturgo español Alberto Conejero y música de Erika Vega. En Guadalajara interpretaremos nuevamente el Concierto de Glass, junto a la Orquesta Filarmónica de Jalisco; y actuaremos por segunda vez en el Festival Internacional de Música de Morelia estrenando un nuevo cuarteto de la compositora mexicana Ana Lara. Y finalizaremos nuestro periplo con un nuevo concierto en El Colegio Nacional. En cuanto a novedades discográficas, acabamos de grabar Chaman para cuatro saxofones bajos y electrónica del compositor francés Thierry Alla, para un cd monográfico que se presentará en Burdeos en febrero de 2024. Y en octubre de este 2023 presentaremos en Madrid nuestro nuevo Khôra de José María Sánchez-Verdú, editado por Kairos. ¶
Ismael G. Cabral
[Fotos: Aitor Izaguirre]


