SEVILLA / Una velada en casa de los Viardot

SEVILLA / Una velada en casa de los Viardot

Sevilla. Espacio Turina. 26-X-2019. Tommaso Cogato (piano), Macarena Martínez (violín), Aglaya González (viola) e Israel F. Martínez (violonchelo). Obras de Camille Saint-Saëns y Louise Héritte-Viardot.

Hija del sevillano Manuel García y cantante como él, como su madre y como su hermana, Pauline Viardot fue también una notable compositora y aún más impresionante musa de compositores como Gounod, Berlioz, Saint-Saëns, Fauré, Brahms o Massenet. Su casa en Bougival, a las afueras de París, se convirtió en uno de los lugares de encuentro artístico más brillantes del momento, donde se cultivaba no sólo la música con los hijos del matrimonio Viardot o con los alumnos de canto de Pauline, sino también la Literatura con Louis Viardot e Iván Tourgueniev como anfitriones.

Uno de los más asiduos de estas reuniones de familiares y amigos fue Camille Saint-Saëns, quien admiró siempre el talento musical de Pauline Viardot y entabló una gran relación de amistad y artística con Paul, el hijo menor de los Viardot, violinista de prestigio. Con él formó un dúo artístico que giró por medio mundo dando conciertos. En 1875 compone Saint-Saëns su cuarteto para piano y cuerdas en Si bemol mayor op. 41, una obra pionera al abrir la senda de la música francesa hacia el género de cámara de raíz germánica. Es una obra de inspiración, llena de fuego y pasión, que inaugura la forma cíclica que tanto se desarrollará en composiciones posteriores de la escuela francesa.

El conjunto musical, de un notable empaste y con una calidad global de sonido muy relevante basada en un perfecto equilibrio entre las cuatro líneas, abordó el Allegretto inicial con un fraseo delicado y sereno, sin forzar los ataques, para concentrarse en el carácter contemplativo y sereno de la música. Mayor pasionalidad y una articulación más marcada afloraron en el segundo tiempo, construido sobre una armazón contrapuntística que fue nítidamente expresada por el cuarteto, sobresaliendo la ágil y expresiva parte del piano y culminando con una creciente intensificación de dinámicas de fuerte impacto expresivo. Gracias a la calidad individual de cada uno de los intérpretes y a su grado de conjunción se pudo disfrutar de la ligereza y transparencia del tercer tiempo y de los juegos de relaciones temáticas, combinando material nuevo con las reminiscencias de los tiempos anteriores, en el Allegro conclusivo.

Louise Héritte-Viardot (1821-1918) fue la primogénita del matrimonio Viardot y heredó los talentos musicales de su estirpe sevillana. Cantante profesional durante unos años y maestra de canto finalmente en Heidelberg, tuvo que sufrir el rechazo social a su voluntad de convertirse en compositora profesional, estando dotada de un enorme talento para ello. Muestra de ello es el Spanisches Quartett op. 11 (1883) que tuvo su estreno en España en esta velada musical sevillana. Tercera generación de los García alejada físicamente de España, Héritte hereda sin embargo las reminiscencias de la música española transmitidas por su madre y es capaz en este cuarteto de filtrar los ritmos populares españoles (bolero, seguidilla, caña) por el tamiz de la escuela alemana de música de cámara, dando lugar a una obra de sólida factura y deliciosa inspiración musical. Aquí de nuevo tuvieron ocasión los intérpretes de explicitar su grado de compenetración a la vez que su calidad individual. En el primer tiempo cabe destacar la forma de sostener, sin caer en la monotonía, el tempo sincopado y el ritmo saltarín, especialmente bello resultó el segundo movimiento (“Caña. Andantino”), sostenido con delicadeza y sutilidad rítmica por el piano como base para las bellas frases intercambiadas con expresión y belleza de sonido por viola y violín.

Como propina se ofreció la primicia mundial de dos movimientos de un inédito trío de Manuel García de aires clasicistas y espíritu de divertimento.