SEVILLA / Sí y no de Don Juan

Sevilla. 7-X-2025. Real Fábrica de Artillería. Sachika Ito, Josep-Ramón Olivé e Iván Sánchez. Escenografía: Blanca Añón. Vestuario: Clara Peluffo. Iluminación: Urs Schönebaum. Sonido: Sixto Cámarta. Royal String Quartet. Dirección musical: Johanna Sierralta. Dirección de escena: Bárbara Lluch. Helena Cánovas con libreto de Alberto Iglesias: Don Juan no existe.
Si impresionante era la Nave de Fundición de la Fábrica de Artillería no menor es el Foro Magallanes del mismo edificio. También dos graderíos enfrentados a un espacio central. En esta ocasión una pasarela perimetral con una blanca tela impermeable que recorre el rectángulo y una pequeña escalera al fondo. La acústica parece ser bastante mejor que la de la Nave, pero la megafonía, una vez más, hizo su acto de presencia, y la estupenda cantante que es Schika Ito no ocultaba en la parte posterior del cuello el hilo de su micrófono. Una pena no haberla oído en su dimensión natural ante una partitura extenuante de cerca de hora y media. Su voz se movió con fluidez, alternando el canto con los recitativos. Junto a ella las voces de Olivé y Sánchez en los numerosos parlati que evocaban a los del Don Giovanni mozartiano. La prestación musical del cuarteto con el saxo y la percusión resultaba excelente para este tipo de música envolvente y que en su primera parte subrayaba la deconstrucción de muchos pasajes de la ópera del salzburgués.
Pero la negación de la existencia de Don Juan carece a nuestro juicio de interés. De Don Juan se puede hablar tanto positiva como negativamente. Para todo da el personaje. El pretexto aquí ha sido aquella obra de teatro de Carmen Díaz de Mendoza, Don Juan no existe, de 1924, que no gustó al público de su época. Compositora y libretista parecen indagar en las causas de ese fracaso y llevan a cabo una reivindicación en toda regla de un feminismo atacado por el dominio patriarcal. Algo ya bastante visto en los últimos tiempos. La Condesa de San Luis (1864-1929) fue una dramaturga amiga de Clara Campoamor que triunfó como una gran intelectual de su tiempo. Su visión de Don Juan fue más bien humorística. No hay que sacar las cosas de quicio. El escaso público que acudió al estreno sevillano aplaudió el buen hacer de todos los participantes. La dirección musical de Johanna Sierralta fue impecable, como también la escueta dirección escénica de Bárbara Lluch. Con este nuevo título donjuanesco el I Festival de Ópera de Sevilla ha querido manifestar su pluralidad y apertura tanto al rico pasado como a nuestro más inmediato presente.
Jacobo Cortines
Foto: Toti Ferrer


