SEVILLA / La ROSS y Nuno Coelho, un feliz maridaje

SEVILLA / La ROSS y Nuno Coelho, un feliz maridaje

Sevilla. Teatro de La Maestranza. 17-VI-2021. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Director: Nuno Coelho. Obras de Mahler, Strauss y Ravel.

Atención al nombre de este joven director portugués, Nuno Coelho, ganador del Concurso de Cadaqués de 2017, que muestra una madurez sobresaliente y que se puso a prueba con un programa muy bien trabado y que, por fin, presentaba a la orquesta en toda su amplitud. Destaca Coelho por su clarísimo gesto, por la complementariedad entre ambas manos (algo que puede sonar obvio, pero que no lo es a la vista de tantas batutas en las que ambas manos realizan los mismos movimientos), por su sabiduría a la hora de atender a todos los detalles de color y por control absoluto del sonido y de las dinámicas.

En la selección de Des Knaben Wunderhorn de Mahler, Coelho estuvo muy atento a subrayar esos pequeños matices tímbricos y esas indicaciones dinámicas con las que el compositor insufla a menudo ironía y sentido lúdico al discurso sonoro, como en esa divertida pintura musical que retrata a San Antonio de Padua predicando a los peces. Para lo cual tuvo la complicidad de una sección de maderas en uno de sus mejores días. Pero también recogió el sonido con mimo y delicadeza en el Urlicht, extrayendo de las cuerdas esa sonoridad ensoñadora y misteriosa que pide el momento. Aquí alcanzaría Kellner, que había empezado con ciertas limitaciones en la zona superior, su mejor prestación, controlando la emisión, jugando con la media voz y trenzando su fraseo con el del oboe en un diálogo lleno de poesía. Estuvo el bajo muy atento todo el tiempo a articular con enorme claridad y a frasear con mimo cada detalle, extrayendo de su poderoso instrumento numerosos matices y acentos.

En esa apoteosis del vals que fue el resto del programa se disfrutó de la claridad y la atención a los colores de Coelho, que embarcó a la ROSS en un viaje seductor y sensual lleno de vaivenes dinámicos y de juegos tímbricos. En la suite de Der Rosenkavalier administró con sabiduría el rubato cuando emerge el ritmo de vals que rememora al Baron Ochs, mientras que Ist ein Traum fue atacado con delicadeza y sutilidad, con sonoridades ensoñadoras. La apoteosis del ritmo y del color vino con La Valse, en una demostración perfecta de control del sonido y del tempo, con gradaciones dinámicas de una soberbia precisión.

(Foto: Guillermo Mendo)