SEVILLA / Extracciones petrolíferas Juan García Rodríguez

SEVILLA / Extracciones petrolíferas Juan García Rodríguez

Sevilla. Teatro de la Maestranza. 28-VI-2021. Concierto de Clausura del Curso Universitario 2021/21 de la Universidad de Sevilla. Alberto García Pérez, viola. Orquesta Sinfónica Conjunta. Director: Juan García Rodríguez. Obras de Walton y Schumann.

En medio de una situación tan compleja como la actual, la Sinfónica Conjunta (de la Universidad de Sevilla y el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo) comenzó su temporada, allá en diciembre de 2020 con un monográfico John Cage y la clausuró ayer, en el Teatro de la Maestranza, con William Walton y Schumann en los atriles. Ni tan mal, en argot juvenil. El mérito es, indudablemente, de quienes la sostienen con más empeño que euros desde un punto de vista institucional y, sobre todo, a nivel artístico y creativo del director Juan García Rodríguez.

Uno se pregunta cuánto de huérfana de músicas audaces estaría esta ciudad sin el quehacer de una batuta que defiende contra viento y marea su especializado en música contemporánea Zahir Ensemble, y que además sabe programar (esa asignatura que, viendo las propuestas de la mayoría de nuestras orquestas patrias, tantos han suspendido). Añadamos a esto, en un concierto como el que centra estas líneas, que García Rodríguez es capaz de sacar lo mejor, de extraer petróleo, de una orquesta integrada por alumnos de conservatorio. ¿Qué más tiene que hacer para que la Sinfónica de Sevilla lo tenga en cuenta como merece?

William Walton es otro de esos grandes compositores ingleses, un país cuya aportación a la historia de la música es notablemente más relevante de la que la musicología lleva décadas empecinada en señalar. Es verdad que no quiso ser vanguardista, tampoco excesivamente lo contrario. Por eso una pieza grande (en extensiones, mediana en excelencia) como el Concierto para viola se desenvuelve con arranques melódicos de costuras cinematográficas en medio de una orquestación de gran brillantez que quiere dar peso a todas las familias instrumentales. Alberto García Pérez comenzó algo titubeante pero pronto se hizo con el tono expansivo de una obra que cantó desde la viola con gran riqueza armónica, mostrando ductilidad en los pasajes cantábiles y mostrando un buen uso del legato. Fue una interpretación muy notable que por poco llega a ensombrecer con una propina en la que se mostró titubeante.

Con la Renana de Schumann era el turno de la Sinfónica Conjunta para demostrar lo bien que suena esta orquesta de avezados estudiantes después de semanas de meticulosos ensayos con García Rodríguez al frente. Es verdad que podría pedirse, a estas alturas, una ejecución más en estilo, menos ampulosa y más liviana, pero acaso esas matizaciones estéticas se escapen al contexto pedagógico de una formación que realizó una interpretación bien empastada, de dinámicas amplias y con una prestación saludable por parte de todas las familias instrumentales.