Sesión doble de óperas de Martinu

MARTINU:
Las lágrimas del cuchillo. Comedia en el puente. Esther Dierkes, Elena Tsallagova, Björn Bürger, Adam Palka. Staatsorchester Stuttgart. Director: Cornelius Meister. CAPRICCIO (1 CD)
Dos operas muy breves, de las quince que compuso el checo Bohuslav Martinu (1890-1959). No es habitual que una de sus óperas se cante en checo, como rara es una ópera suya de duración normal: casi todas son breves; estos dos títulos, especialmente. Son obras compuestas para la radio. Comedia en el puente gozó de fortuna escénica posterior. Larmes du couteau no se estrenó hasta 1969, en Brno, y no en francés como estaba escrita, sino en checo.
Martinu comprendió pronto que era necesario marcharse a París y estudiar. Lo hizo con Albert Roussel. Fue prolífico y exigente. Seis hermosísimas sinfonías (Capriccio y Cornelius Meister presentan una integral con la Radio de Viena, según vemos en la carpeta del cd), abundante música de cámara con preferencia por el violonchelo, obras de géneros poco frecuentados, como cantatas para limitados conjuntos vocales e instrumentales, etc. Sus óperas mayores son Juliette o la clave de los sueños y La pasión griega. Podríamos incluir Los milagros de la Virgen, si no consideramos que se trata de cuatro breves óperas (dos brevísimas y estáticas, dos con desarrollo mayor) y la consideramos una sola. En medio de ellas está la guerra mundial, la gran carnicería y el gran trauma. El exilio de Martinu a Estados Unidos desde su inmigración francesa fue un viaje durísimo, peligroso, en el que cayeron colegas y gente querida por el camino (la joven Vitka Kaprálová, como dolorosísimo ejemplo). No puedo detallar, ahora nos ocupan estas dos joyitas para el ‘teatro del aire’.
Hay años entre un título y otro, pero la chispa es reconocible. Es la genialidad en la comedia, en el absurdo. Martinu se mantiene en nuestras memorias gracias al empeño de sus compatriotas. Aun así, no es percibido entre los grandes debido a la excentricidad de la cultura checa, riquísima en el periodo de entreguerras, y aplastada por el III Reich y más tarde por un régimen al servicio de una potencia extranjera. ¿Se imaginan si Martinu hubiese sido francés o americano?
Larmes du couteau (Las lágrimas del cuchillo) es una perla que no llega a la media hora de duración, un encargo para la radio alemana. Es una de sus obras más descuidadas por el tiempo; no digamos la posteridad, porque Martinu es reciente, vivía aún a finales de los años 50 del pasado siglo. Vale la pena escuchar dos o tres veces seguidas esta pequeña maravilla. Comedia en el puente, al contrario que Lágrimas, conoce las tablas. La excelente lectura que escuchamos en este cd no es ni mucho menos la primera. En Madrid (al menos) se pudo ver en La Zarzuela, allá por los años 70, y debo confesar que me la perdí. Venían checos, polacos, rusos, y nos permitían conocer sus repertorios.
Comedia en el puente es de 1937 (Radio checoslovaca) y poco después en Nueva York, como si los americanos esperasen ya al exiliado de tres años después. Es el pueblo en guerra, un puente, dos centinelas adversos a cada lado. No era Martinu partidario del pathos, y por esto es comedia. Si el trío de Larmes du couteau sorteaba con habilidad y arte la trampa surrealista, el quinteto de Comedia en el puente consigue una polifonía cómica de primer orden. Se le añaden las voces de los centinelas, que no cantan. Los personajes pasan al puente, pero el otro centinela les impide el paso. Se amontonan, disputan, se van a denunciar uno al otro, se encelan, ay. Cunde la batalla, allá lejos. Se libera el puente. Victoria. De momento, al menos. Y pueden cruzar el puente, el centinela enemigo ha huido con los suyos.
La Orquesta de Stuttgart y Cornelius Mesiter, junto con ocho espléndidas voces (no repite ninguna), consiguen una doble sesión operística llena de chispa, de dobles sentidos, más también de sugerencias de sueño. Un CD de raro contenido y perfecto resultado.
Santiago Martín Bermúdez


