SEMBLANZA / Pierre-Laurent Aimard, horizontes ilimitados

Con esta semblanza de Pierre-Laurent Aimard continuamos con la presentación de los diez pianistas que participarán el día 1 de diciembre de 2025, en el Auditorio Nacional, en el concierto extraordinario con el que la Revista SCHERZO celebra su 40º Aniversario. A todos ellos expresamos, una vez más, nuestro agradecimiento.
Este pianista galo, venido al mundo en Lyon en 1957, es por muchas razones una rara avis que conviene no perder de vista. Su trayectoria es de una pureza, de una rectitud y de una coherencia realmente sorprendentes desde los comienzos de su andadura por el mundo de la música, en el que se inició formalmente en 1964 dentro de las aulas del Conservatorio de su ciudad natal, donde obtuvo ya un primer premio cinco años más tarde, revalidado en 1972 en el Conservatorio de París.
Sus estudios con Yvonne Loriod, esposa de Messiaen, supusieron un primer acercamiento a la música de este compositor, que habría de marcar ineluctablemente su actividad artística y que empezó a fructificar en Royan, donde fue galardonado en 1973 con el premio que lleva el nombre de este imprescindible autor. Geneviève Joy en música de cámara, Roger Boutry en armonía y Jean-Claude Henry en contrapunto fueron delimitando su crecimiento y evolución, en la que colaboró asimismo Maria Curcio.
Los años pasados como pianista del Ensemble InterContemporain, a donde fue llamado por Pierre Boulez, contribuyeron a completar una formación importante y a empujarlo a profundizar en el universo de la nueva creación, en el que se ha movido a sus anchas durante lustros. Esa tendencia y dedicación han determinado justamente una lenta pero inevitable destreza en el manejo de las formas y estructuras modernas, en el vencimiento de los más arduos problemas de digitación que a veces plantean los pentagramas del siglo XX y XXI.
Sólo así es posible enfrentarse a partituras tan complejas y exigentes como las nacidas en Darmstadt o Donaueschingen; a las tremebundas dificultades de las sonatas de Boulez o las Klavierstücke de Stockhausen; o, en paralelo, a las solicitudes de ciertas páginas de Messiaen, de quien ha tocado muchas veces las Veinte miradas al Niño Jesús. O el gigantesco Catálogo de pájaros, interpretado este verano en Granada.
Aimard ha estado embebido durante mucho tiempo en el mundo de la música contemporánea, que no ha abandonado en todo caso, pese a sus más recientes aventuras en otros campos. A vuelapluma hay que mencionar sus prospecciones en el universo bouleziano —como se deduce de lo dicho, uno de los músicos a los que debe más—, recogidas en diversas incisiones de Erato y Deutsche Grammophon, sello éste en el que asimismo ha recreado pentagramas de Webern; o sus búsquedas en la obra de algún otro autor de hoy, como Benjamin; o en el terreno de la música electrónica, plasmadas en Wergo.
Pero hasta cierto punto parecía lógico que un artista tan dotado decidiera en un momento determinado abarcar otros campos. Así, tras contactos más o menos breves, en calidad de colaborador, con partituras para violonchelo y piano de Kodály, Janácek, Liszt, Rachmaninov y Strauss, y en composiciones para teclado de Ives, Aimard tomó la alternativa en la música directamente romántica de primera hora: los Conciertos de Beethoven, registrados para Teldec entre 2000 y 2002.
Estos apuntes en torno a un pianista moderno, sensible, atento, aplicado y honrado, lleno de talento, nos ponen en camino para entender su salutífero estilo. Siempre en tensión, avizor, concentrado, inclinado sobre el teclado. Se nos hace verdaderamente simpática una figura como la suya, permanentemente pendiente de todo lo que acontece a su alrededor, de todo lo que se mueve en su horizonte.
Estamos ante un músico dispuesto a iluminar la importancia histórica, musical y cultural del entorno, así como a prestar atención a las influencias entre compositores y entre generaciones y siglos. Sus criterios, ya ahormados por el tiempo, pueden ser seguidos en sus clases del Conservatorio de París y de la Hochschule de Colonia, tanto como a través de un programa internacional de conciertos-lecturas, como las que desarrolló en París y Lyon en la temporada 1994-1995: en ocho sesiones presentó un panorama del piano del siglo XX.
Arturo Reverter
[Foto: Marco Borggreve]
Pierre-Laurent Aimard debutó en SCHERZO en el IX Ciclo de Grandes Intérpretes, en diciembre de 2004. Ha actuado en 8 ocasiones en los conciertos de SCHERZO.
Pierre-Laurent Aimard interpretará 12 Notations pur piano de Pierre Boulez en el Concierto por el 40º Aniversario de SCHERZO.

Concierto 40º aniversario de la Revista SCHERZO
1 de diciembre de 2025. Auditorio Nacional. Madrid.
Caja
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