SEMBLANZA / Paul Lewis, o donde la curiosidad te lleve

Con esta semblanza de Paul Lewis continuamos con la presentación de los diez pianistas que participarán el día 1 de diciembre de 2025, en el Auditorio Nacional, en el concierto extraordinario con el que la Revista SCHERZO celebra su 40º Aniversario. A todos ellos expresamos, una vez más, nuestro agradecimiento.
Paul Lewis (Liverpool, 1972), es el típico ejemplo de que el talento y la vocación musical surgen en los entornos menos esperados. Su padre trabajaba como estibador en el puerto de Liverpool, y su madre era una funcionaria local. Ninguno de los dos manifestaba interés en la música clásica, y Lewis ha comentado que apenas había en su casa otros discos que no fueran los de John Denver. Las circunstancias no podían ser más ajenas a lo que vendría después. Pero el joven Lewis encontró otros discos en una biblioteca local, y allí se sumergió en las grandes obras de los grandes autores.
Esa búsqueda que partió de la nada refleja quizá uno de los rasgos más característicos de Lewis: la curiosidad. La que le mueve a bucear en las obras, a estudiarlas con una mezcla especial de sensibilidad e intelecto, con un equilibrio singular entre análisis y emoción, pero siempre con una honda implicación y compromiso. Curiosidad que se funde bien con una sencillez ejemplar, que probablemente nace de su propio origen.
El británico ha expresado su deseo de que los conciertos de música clásica se alejen del corsé del frac y de la excesiva rigidez, pero sin que la espontaneidad mate lo que debe conservarse. Como él mismo ha señalado, “La moderación es a veces una buena disciplina, especialmente si eres de los que no pueden resistirse a aplaudir mientras aún resuena el acorde final de la sonata op. 111 de Beethoven.” Muy británica indirecta (en realidad, directísima) a los aplaudidores impacientes.
Premiado en 2016 por la corona británica por sus servicios a la música, es CBE (Comendador de la orden del Imperio Británico), aunque permanezca ajeno a la pompa del galardón. Y esa sencillez, en efecto, impregna sus maneras en el piano y en la escena: sin excesos gestuales, sin aparato. Lo físico, lo externo, no ocupa en su labor más espacio que el imprescindible, aunque le acompañe una buena constitución atlética. No encontraremos espectáculo visual en su quehacer. En cambio, esa mezcla de curiosidad, sensibilidad y sencillez tiene en la propia inteligencia de Lewis, en lo que ha ido aprendiendo de su propia carrera, otro ingrediente más: la generosidad.
En el devenir de Lewis como músico e intérprete, la figura de Alfred Brendel, su mentor durante tanto tiempo resultó fundamental. Y ese papel que Brendel ejerció con él lo llevó el propio Lewis después al Concurso de Leeds, que codirigió durante un tiempo junto a Adam Gatehouse. Pretendía con ello servir de guía a los jóvenes concursantes más allá de la frontera que, como él mismo señalaba, solía marcarse en los certámenes: “eres ganador hasta que llega el siguiente”. Su generosa visión de ese papel de mentor iba incluso más allá de quienes fueran premiados, para abarcar a cualquiera que el jurado considerara que podía beneficiarse de ello.
La figura de Brendel ha sido sin duda decisiva en que Lewis se haya acercado con tanta dedicación y fortuna a la música de Beethoven y Schubert (compositores por los que es especialmente conocido), pero también después a la de Haydn y Brahms. De este compositor interpretará su Op 117 en este concierto aniversario, obras que ya ofreció en su cuarta participación en el ciclo de Grandes Intérpretes, en 2016 (la primera había sido en 2006, pero antes había participado en el Ciclo de Jóvenes Intérpretes en 2002).
Lewis es un trabajador incansable, de los que no para ni siquiera cuando las circunstancias son duras (como cuando en 2024 fue atropellado: el parón fue el mínimo imprescindible, e incluso menor de lo que muchos hubieran recomendado para alguien que había sufrido un traumatismo de cierta consideración), y es artista con tanta personalidad como cercanía, con tanto compromiso como humildad en sus propuestas.
De medios técnicos sobresalientes, hay en sus interpretaciones una sinceridad que dota a sus propuestas de una singular naturalidad. No encontramos en ellas (como antes mencionamos en cuanto a su gestualidad), rasgos o detalles forzados. Todo suena natural porque nace de forma natural. No hay en él protagonismos innecesarios, porque es el compositor el protagonista. Y hay sinceridad y autenticidad en lo que propone, porque si no, simplemente no lo propone, incluso aunque la música como tal, le atraiga. Le pasa, por ejemplo, con Chopin, cuya obra dice adorar, pero en la que siente que aún no ha penetrado lo suficiente.
La curiosidad le hace también bucear en la faceta del lied, con Mark Padmore, y también en la de dúo de pianistas (con Steven Osborne) donde se asoma a repertorios a los que comúnmente se le asocia menos: Fauré, Debussy, Ravel, Poulenc o Stravinsky. Prudente, elude, cuando es interrogado, dar mucho detalle sobre sus siguientes pasos en cuanto a repertorio e interpretaciones. Es seguro que estarán bien medidos y tendrán toda esa sencillez, naturalidad, sensibilidad, implicación e inteligencia a que nos tiene acostumbrados.
Rafael Ortega Basagoiti
[Foto: Koupo Kikkas]
Paul Lewis debutó en SCHERZO en el I Ciclo de Jóvenes Intérpretes, en octubre de 2002. Debutó en el XI Ciclo de Grandes Intérpretes, en junio de 2006. Ha actuado en 6 ocasiones en los conciertos de SCHERZO.
Paul Lewis interpretará 3 Intermezzi, op. 117 de Brahms en el Concierto por el 40º Aniversario de SCHERZO.

Concierto 40º aniversario de la Revista SCHERZO
1 de diciembre de 2025. Auditorio Nacional. Madrid.
Caja
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