SEMBLANZA / Alexandra Dovgan: madurez adolescente

Con esta semblanza de Alexandra Dovgan continuamos con la presentación de los diez pianistas que participarán el día 1 de diciembre de 2025, en el Auditorio Nacional, en el concierto extraordinario con el que la Revista SCHERZO celebra su 40º Aniversario. A todos ellos expresamos, una vez más, nuestro agradecimiento.
Nacida en Moscú en 2007 en el seno de una familia de músicos, Alexandra Dovgan tuvo un contacto natural con el piano: inició las lecciones a los cuatro años y apenas unos meses después fue aceptada en la Escuela Central del Conservatorio de Moscú con Mira Marchenko como profesora. Muy pronto la niña mostró que su talento iba más allá de lo anecdótico: a los 7 años se impuso en un concurso a través de Internet organizado por la Fundación Irina Samodaeva desde México. En los tres años siguientes hasta cuatro primeros premios en otros tantos certámenes moscovitas confirmaron sus excepcionales dotes para la música.
Cuando en 2018 Grigory Sokolov la vio tocar en un vídeo de Youtube, no podía creer que aquello saliera de las manos y la mente de una niña de 11 años. Se aseguró de que detrás no había truco y decidió respaldarla. Muy pronto, su carrera se internacionalizó. Aún no había cumplido los doce cuando actuó en la Philharmonie berlinesa, tocando música de Bach en las Temporadas rusas de Alemania, a lo que siguieron actuaciones en Múnich, Ámsterdam, París y Viena.
Luego, la pandemia arruinó una primera gran gira por el continente. Aconsejada por su mentor Sokolov, se instaló no lejos de él, en la provincia de Málaga, más concretamente en la localidad de Mijas. Lo que en principio iba a ser una residencia temporal, se alargó tras la invasión de Ucrania, que la llevó a abandonar por fecha indefinida su país. Desde la Costa del Sol, Alexandra ha mantenido desde entonces una intensa actividad, que se ha proyectado desde España (en marzo de 2020, justo antes del confinamiento, había debutado ya con la Sinfónica de Galicia) hacia toda Europa. Su primer disco, que fue anunciado en principio para 2023, se está haciendo de rogar, pero muchas de sus actuaciones pueden verse en plataformas de vídeo y canales culturales de televisión.
Cuando en 2024 recibió de manos de Rudolf Buchbinder el Premio Serdang, en Suiza, el insigne pianista austriaco la elogió con estas palabras: “Sus interpretaciones se caracterizan por una profunda intensidad emocional y llegan al corazón del público”. Basta escucharla en directo para corroborar el impacto que esta adolescente es capaz de causar en sus auditorios.
Yo lo hice por primera vez en abril de 2022, cuando se presentó en el Maestranza de Sevilla con un programa a base de Beethoven, Schumann y Chopin. Dovgan tenía sólo 14 años y si en la primera mitad de su recital me pareció una pianista brillante, de sonido poderoso, pero con la falta de hondura y de rigor constructivo que podía esperarse de una intérprete de su edad, en la segunda, sus Baladas de Chopin no sólo me conquistaron por la pureza, delicadeza y exuberancia del sonido, sino que llegaron a emocionarme. Detrás de su esperado (y ya comprobado) virtuosismo técnico, asomó una sensibilidad verdaderamente prodigiosa.
Dos años después la escuché tocar el Concierto de Grieg junto a la Filarmónica de Málaga en el Auditorio Edgar Neville, donde mostró una asombrosa facilidad para jugar con los colores de su teclado.
En marzo pasado tocó con la ONE y bajo la batuta de Cornelius Meister la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Rachmaninov, prueba de fuego virtuosística para todo gran profesional del piano que se precie. La grabación que del concierto hizo TVE se encuentra sin problemas por las redes.
Escuchándola veo en sus maneras una sorprendente mezcla de convicción y modestia: su seguridad es apabullante, pero en su virtuosismo no detecto un lucimiento gratuito; su indudable poderío técnico está siempre al servicio de una idea musical que privilegia la claridad y la hondura antes que la grandilocuencia, y cuando tiene que cantar (variaciones XI, XII y, sobre todo, la celebérrima XVIII), el fraseo se estira y se llena de pequeñas inflexiones dinámicas de un lirismo arrebatador. Además, me vuelve a llamar la atención la variedad de su paleta sonora, pero también su control del pedal, que revelan una profundidad en el entendimiento de la obra poco habitual en intérpretes tan jóvenes.
La proximidad al maestro Sokolov y su residencia en la periferia europea parecen haber dado al arte de Alexandra Dovgan estabilidad y perspectiva, una precoz madurez conseguida a base de talento, paciencia y mirada larga. Al escucharla, uno no tiene la sensación de estar ante una promesa de 17 años, sino frente a una voz ya formada, que dispone además de todo el tiempo por delante para evolucionar y terminar de cuajar sin prisas.
Pablo J. Vayón
[Foto: Julien Benhamou]
Alexandra Dovgan debutó en SCHERZO en el XXX Ciclo de Grandes Intérpretes, en marzo de 2025. Ha actuado en una ocasión en los conciertos de SCHERZO.
Alexandra Dovgan interpretará el Preludio, coral y fuga, FWV 21 de Cesar Frank en el Concierto Extraordinario por el 40º Aniversario de SCHERZO.
Concierto 40º aniversario de la Revista SCHERZO
1 de diciembre de 2025. Auditorio Nacional. Madrid.
Caja
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