Se subasta en París uno de los pocos retratos de Mozart pintados durante su vida

Se subasta en París uno de los pocos retratos de Mozart pintados durante su vida

El miércoles 27 de noviembre la casa de subastas Christie’s pondrá a la venta en París uno de los pocos retratos de Wolfgang Amadeus Mozart pintados al natural en vida del compositor. Se trata de un lienzo realizado probablemente en Verona en 1770, cuando Mozart contaba con 13 años de edad, y ha sido atribuido al artista italiano Giambettino Cignarolli. El cuadro tiene unas dimensiones de 70 x 57 centímetros, y su valor de subasta oscila entre 800.000 y 1,2 millones de euros. Se trata además del único retrato auténtico del compositor que no había ido a parar nunca a ningún museo.

Durante los últimos meses, un equipo de Christie’s ha llevada a cabo un exhaustivo trabajo de investigación para rastrear la historia del retrato y despejar cualquier duda acerca de su autenticidad. La fuente más importante la constituyen las cartas de Leopold, el padre de Wolfgang, que en enero de 1770 había acompañado a su hijo a un viaje por Italia destinado a demostrar a toda Europa el talento del pequeño. En una de esas cartas, dirigida a su esposa, Leopold da cuenta de un concierto de órgano en Verona que causó una gran impresión, entre otros a Pietro Lugiati, recaudador de impuestos de Venecia, que al parecer fue quien encargó el retrato con la intención de guardar un recuerdo del joven genio. Esta información la corrobora una carta que el propio Lugiati envió meses después a la madre de Mozart para agradecerle haber permitido a su hijo posar delante de un pintor.

Tras la muerte de Lugiati, el retrato pasó a formar parte de las colecciones de la Academia Filarmónica de Verona, antes de pasar a manos privadas en Austria. Posteriormente la pintura perteneció durante un tiempo a un amigo de Beethoven y Schubert, hasta que finalmente fue adquirida, a principios del siglo XX, por el pianista Alfred Cortot.

Uno de los asuntos que más trabajo ha dado a los investigadores ha sido la identificación de la partitura que acompaña al joven Mozart en el atril del teclado. Pintada con mucha precisión, los musicólogos la han descifrado y titulado Allegro de Verona, aunque ha resultado imposible establecer con seguridad la autoría de la misma. Algunos se han inclinado por el compositor Baldassare Galuppi, contemporáneo de Mozart, mientras que otros se han decantado por el propio Mozart, quien al parecer se encontraría trabajando en ella cuando posó para Cignarolli.