MADRID / El poderío vocal de Apollo5

Madrid. Ateneo de Madrid. 27-IX-2026. Apollo5. Obras de varios compositores.
Ayer comenzó la nueva temporada del ciclo Salón del Ateneo, organizado por Tala Producciones en el Ateneo de Madrid. El primero de los conciertos lo ofreció Apollo5, un extraordinario conjunto vocal británico formado por la soprano Penelope Appleyard, la mezzosoprano Lily Robson, los tenores Thomas Mottershead y Joseph Taylor, y el bajo Augustus Perkins Ray. Era la primera vez que actuaban en Madrid y el estreno, sin duda, puso bien alto el listón para los artistas que pasen esta temporada por el Salón del Ateneo: calidad extrema, refinamiento y belleza estética, buen gusto, humor y ese virtuosismo que pasa inadvertido por su sencillez y naturalidad. El recital llevaba por título A day in paradise —verso sacado de una bellísima canción del estadounidense Eric Whitacre, This marriage—, un conjunto de canciones de muy variadas épocas y distintos compositores: Claudio Monteverdi, Thomas Morley, Francis Pott, George Gershwin, Eric Whitacre, Camille Saint-Saëns, Tom Petty, y otros más. En total, quince canciones, sin contar las dos propinas maravillosas que Apollo5 ofreció tras el calurosísimo aplauso final del público.
La actuación de Apollo5 nos recordó a la espléndida interpretación de Voces8 (léase aquí) durante la pasada temporada. Aquel fue un recital memorable y el de anoche lo fue igualmente: ¡qué poderío vocal! En la línea de los conjuntos vocales británicos, los miembros de Apollo5 tienen unas voces blancas afinadísimas. La dicción y articulación es extraordinaria. Da gusto escuchar cantar a un grupo y que se entienda lo que dicen, tanto en inglés como en italiano y francés, que esos fueron los idiomas de las canciónes que interpretaron. A day in paradise, amén de la alusión a la canción de Whitacre, hace referencia a la última grabación de este conjunto vocal, Crossings, álbum del que interpretaron tres canciones —¡y menudas interpretaciones!, ¡maravillosas!—: Arise, awake del compositor renacentista inglés Thomas Morley, Méditation del inglés Francis Pott y Strike it up, Tabor del galés-irlandés Piers Connor Kennedy.
El recital comenzó con el hermoso madrigal Sfogava con le stelle de Claudio Monteverdi, que Apollo5 interpretó como conjunto de otras dos canciones: las ya mencionadas Arise, awake de Morley y Méditation de Pott. Si algo caracteriza a este conjunto vocal es la versatilidad de sus voces. Estas tres canciones son un ejemplo de ello: Renacimiento italiano, Renacimiento inglés y música contemporánea. Apollo5 las interpretó como si fueran una única obra y lograron que la música fluyera con un hilo conductor que desembocó en la dificilísima canción de Francis Pott, Méditation, que tiene unas armonías que ponen a prueba la voz humana: ¡la afinación de Apollo5 es increíble! Después llegó un arreglo muy curioso y peculiar de Matt Greenwood: el archiconocido Summertime de la ópera Porgy & Bess de Gershwin. A Summertime le sucedió This marriage de Whitacre. ¡Qué preciosidad! ¡Y qué voces tan impecables! A continuación, se interpretaron dos canciones cuyos textos tenían que ver con flores: Where all roses go del compositor irlandés Michael McGlynn —aquí se lució el tenor Thomas Mottershead— y Les fleurs et les arbres de Saint-Saëns. La primera parte concluyó con Strike it up, Tabor de Connor Kennedy, una canción festiva que evoca los madrigales del compositor renacentista Thomas Weelkes. La coordinación y afinación de los cantantes, una vez más, fue absolutamente extraordinaria.
Tras la pausa, el recital se tornó algo más contemporáneo y pop. La primera canción fue la conocidísima Fly me to the moon de Bart Howard en un muy buen arreglo de Blake Morgan. Le siguieron dos canciones que versaban sobre pájaros: A nightingale sang in Berkeley Square, de Manning Sherwin arreglada por Jim Clements y The blue bird de Charles Villiers Standford, una preciosidad en la que destacó la soprano Penelope Appleyard. Después llegaron tres canciones en las que los tenores Thomas Mottershead y Joseph Taylor y la soprano Penelope Appleyard demostraron también su exquisito gusto como arreglistas: Follow the heron de Karine Ann Polwart, Wildflowers de Tom Petty y Sh-Boom de James Keyes. El recital terminó con otro éxito pop magníficamente arreglado por Blake Morgan: Lovely day del estadounidense Bill Withers.
El poderío vocal —no solo lírico, sino también rítmico imitando instrumentos de percusión— y escénico —humor y coreografías muy bien coordinadas— de Apollo5 hizo que el público les dedicara un aplauso al que los cantantes correspondieron con dos propinas, despidiéndose con la divertidísima Chitty Chitty Bang Bang. Con estas voces sobran los instrumentos musicales.
Michael Thallium


