SANTANDER / Dos décadas del Encuentro de Música y Academia

SANTANDER / Dos décadas del Encuentro de Música y Academia

Santander. Palacio de Festivales. 20-VII-2021. Concierto XX Aniversario del Encuentro de Música y Academia de Santander. Varios intérpretes. Obras de Bach, Bartók, Prokofiev, Lavignac, Chaminade, Kreisler, Berio, Hiller, Granados, Resch, Wilder, Piazzola, Bernstein y Balfe.

Celebraba sus primeros veinte años el Encuentro de Música y Academia de Santander, que reúne cada verano en Cantabria a maestros y alumnos destacados de varias de las principales escuelas de música de Europa, incluida la convocante, la Escuela Reina Sofía de Madrid. Veinte años promoviendo el talento de los jóvenes, impulsando su mirada, convirtiéndolos en el epicentro de una experiencia abierta al público de toda la comunidad, desde Castro Urdiales hasta Potes, desde Vega de Pas hasta San Vicente de la Barquera. Su director artístico, Péter Csaba [en la foto], deseaba para el aniversario un concierto especial, diferente, que se saliese de los cánones habituales y permitiese a los músicos, maestros y estudiantes, expresarse de una manera distinta. Fue un concierto ligero, con mucho ritmo, como un reflejo del mundo contemporáneo, compuesto por piezas breves que iban dejando leves estelas en el ambiente y, entre todas, la impresión de un acontecimiento memorable.

Aunque hubo lugar para los clásicos, empezando por Bach, varias de las obras más infrecuentes destacaron sobre las demás: Opus Number Zoo de Luciano Berio, Die zerstreute Brillenschlange (La dispersa serpiente de anteojos) de Wilfried Hiller, la Galop-Marche para piano a 8 manos de Albert Lavignac y Zwiefacher para dos oboes y fagot de Ludwig Resch, todas ellas en interpretaciones admirables que llevaron a desfilar por el escenario, entre otros, a maestros como Felix Renggli (flauta), Dominik Wollenweber (oboe), François Benda (clarinete) o Radovan Vlatkovic (trompa). Apenas hubo tiempo para asimilar las grandes presencias de Miklós Perényi (Granados) y Zakhar Bron (Chaminade y Kreisler), que dejaron tan solo la raíz de su manera esencial, conmovedora y contenida de hacer música, pero sí lo hubo para que Manuel Blanco, antiguo participante del Encuentro, luciese todos los encantos de su trompeta en dos arreglos de sendas obras de Piazzola. Otros arreglos alcanzaron a Prokofiev (cuatro fagots) y a Granados (violín y acordeón) como muestras del espíritu feliz de una velada que tuvo una primordial presencia de jóvenes y en la que Csaba acabó recibiendo la medalla de la Fundación Albéniz de manos de Paloma O´Shea, alma y vida del Encuentro desde el principio de sus tiempos.

(Foto: Elena Torcida)