SANTANDER / ‘Dialogues des carmélites´: entre épocas oscuras

Santander. Palacio de Festivales de Cantabria. 27-III-2025. Maite Alberola, Ana Ibarra, Jessica Stavros, Eglé Wyss, Mar Morán, Alejandro del Cerro, Pablo Ruiz. Coro Joven de Cantabria. Coro Lírico de Cantabria. Oviedo Filarmonía. Director musical: Pedro Halffter. Director de escena: Francisco López. Poulenc: Dialogues des carmélites.
‘Diálogos de carmelitas’ sigue impresionando casi setenta años después de su estreno, evocando la atmósfera de una historia oscura y distante que los espectadores reviven como acontecida al momento: viéndola en vivo es como si el pasado sucediera a la par que el presente. Pero Poulenc no habla solo de un tiempo preciso y real que apela a todos, incluidos el suyo y el nuestro. Lo que compuso fue como una enciclopedia del mundo interior de las personas, de sus miedos, sus angustias y sus dilemas existenciales, de las certezas de la vida ante la muerte y de la búsqueda de un entorno en el que hallarse perfectamente a salvo, lo que ha llevado a puestas en escena minimalistas y esenciales que permiten clarificar la acción, desnudar a los personajes y alumbrar lo profundo.
La de Francisco López (una coproducción del Villamarta de Jerez y el Cervantes de Málaga con la que la ópera se veía por primera vez en Cantabria) parte inicialmente de esa idea y resultaría mucho más potente si fuese fiel a ella en lugar de desviar la atención con personajes accesorios o proyecciones que nos trasladaban a los tiempos sombríos de Hitler, Mussolini o Stalin -yendo, según sus palabras, hacia “una mayor abstracción y universalización de los conflictos”-, nos recordaban pasadas pandemias o nos destacaban innecesariamente algunas palabras y frases del libreto. Esa voluntad de tocar tantos temas ensombrecía una teatralidad muy medida y calculada, elegante, sin estridencias, que caminaba paso a paso hacia una escena final que vale por óperas enteras.
En lo musical, ’Diálogos de carmelitas’ es una obra soberbiamente escrita y de intensidad constante que demanda dosificar la fuerza para desplegarla a conciencia en las situaciones más tensas, algo que Pedro Halffter aseguró con una dirección muy ligada a la puesta en escena de López, envuelta en la oscuridad, matizada, minuciosa y detallista a la hora de indagar en los sentimientos íntimos de los personajes pero capaz también golpear con dureza sobre sus destinos. Nadie se llevó tantos aplausos como él, compartidos con una Oviedo Filarmonía que fue progresivamente a más, compensando algunos desajustes y cierta modestia tímbrica con el excelente desempeño de sus maderas. Los coros cuajaron también una actuación muy digna que ponía en valor el talento local ante una obra en la que su papel, aunque breve, es crucial.
De Maite Alberola hay que alabar su musicalidad y su voz cada vez más llena, así como su entrega escénica en una Blanche que lleva el conflicto dentro. Va acumulando tablas y no necesita sobreactuar para mostrar un personaje complejo, lleno de claroscuros, frente al que la Constance de Mar Morán (voz joven, luminosa y muy bien emitida) dio testimonio de la belleza de la vida. Ana Ibarra, algo forzada en los graves, impregnó de acentos e intención su retrato de Madama de Croissy, mientras que la lituana Eglé Wyss, sobria, firme y vocalmente muy sólida, confirió al personaje de la Madre Marie toda su severidad. No tan convincente resultó Jessica Stavros como la nueva priora, de escaso caudal vocal, aunque no le faltó expresividad al dirigirse a las carmelitas en su primera noche en prisión, como tampoco le faltó elegancia a Alejandro del Cerro en su encarnación del Caballero de la Force. ‘Diálogos de carmelitas’ es una ópera de conjunto en la que los personajes se entrelazan en una fusión perfecta, y así lo demostró este estreno cántabro al lograr que el todo fuera más que la suma de las partes.
Asier Vallejo Ugarte
Foto: SRECD | Miguel de Arriba


