SAN LORENZO DE EL ESCORIAL / Festival veraniego

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL / Festival veraniego

San Lorenzo de El Escorial. Teatro Auditorio. 6-VII-2019. New York Youth Symphony, Fei-Fei, piano. Director: Michael Repper. Obras de Theo Chandler, Rachmaninov y Dvorák 7-VII-2019. Gerónimo Rauch, voz. Julio Awad, piano. Temas de musicales 12-VII-2019. Paquito d’Rivera, clarinete y saxofón. Cariberian Tour (arreglos de Falla, Rodrigo, Lecuona, Mozart, Chopin et al.) 14-VII-2019. Joven Coro de Andalucía. Director: Marco Antonio García de Paz. Obras de Victoria, Gesualdo, Pärt, Whitacre et al.

El Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial sigue buscando un espacio difícil, debido a la dejadez de las instituciones y la escasa ambición de su gestión. Incluso con situaciones extrañas como la contraprogramación de la propia administración regional, que incluyó en el mismo día una actuación de la Orquesta de la Comunidad de Madrid en el monasterio de San Lorenzo dentro de su ciclo Clásicos en Verano. Un concierto con las Sinfonías nº  4 y 5 de Beethoven, que hubiese encajado muy bien en el propio festival, aunque en un mal entendido populismo se sigue confundiendo popular con gratuidad. Una buena muestra de descoordinación y desinterés.

A la espera de los grandes proyectos escénicos del Festival (Madama Butterfly con Ainhoa Arteta, un cuento musical de Elvira Lindo y el estreno escénico del espectáculo sobre Farinelli a partir de la novela de Jesús Ruiz Mantilla, además de dos ballets), el festival arranca tímidamente con conciertos de interés que rellenan los primeros fines de semana de julio. La inauguración ha corrido a cargo de la Joven Orquesta de New York, una formación que más que juvenil podemos calificar de adolescente ya que son pocos los que apenas superan los veinte años. Excelentes músicos, aunque lógicamente con un camino aún por recorrer, lo que se nota en algunos momentos de la interpretación como la debilidad sonora de la cuerda. Un concierto popular en todos los sentidos, con un público que aplaude entre los movimientos y un programa con dos de las piezas más conocidas del repertorio: el segundo concierto de Rachmaninov y la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorák. La dirección corrió a cargo del joven director, Michael Repper, enérgico e impetuoso, quien marca con precisión aunque a veces con un exceso de movimiento, quizás muy apropiado para que le siguiesen los jóvenes instrumentistas. Lo mejor de la sesión fue la pianista china Fei-Fei cuya elegante presencia se traslada al piano con un hermoso sonido para afrontar una de las grandes obras del repertorio concertístico con una lectura de gran expresividad. Impresionante la virtuosística versión moderna de la Marcha turca de Mozart que ofreció como propina, donde la complejidad técnica no le hizo perder su sonido redondo.

Un carácter también popular tuvo el concierto de Gerónimo Rauch, el conocido cantante argentino que ha desarrollado una gran carrera en el mundo del musical, Una velada que se anunciaba como íntima, acompañado del pianista Julio Awad, aunque tanto por el fervor de un público seguidor como por la inevitable amplificación del sonido de este tipo de música desbordaron esta intención inicial. En un concierto largo, que casi agotó al cantante, ofreció clásicos temas de musicales como Los miserables junto a canciones melódicas que ha incluido en su último disco como Quédate conmigo o Hijo de la Luna. Contó con la colaboración de algunos invitados como su compañero Daniel Diges, con quien compartirá protagonismo la próxima temporada en el musical El médico. La voz de Rauch, de centro sólido y tintes baritonales, muestra las conexiones entre lo lírico y el musical.

El punto fuerte de estos primeros conciertos fue la presencia de Paquito d’Rivera que ofreció su proyecto titulado Cariberian Tour en su gira española. Una idea que desarrolla ese contacto entre el jazz latino y la música clásica, ampliada hacia referencias españolas, convirtiendo en una rumba la danza del fuego de Manuel de Falla o en un danzón el famoso tema del concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. Algunos de los temas de ese anterior disco (Jazz meets the Classics) sonaron en el concierto de San Lorenzo de El Escorial, como el nocturno de Chopin con la maestría habitual del gran clarinete de d’Rivera. Con simpatía explicó el propio músico que había una confusión de nacionalidades y que Mozart en realidad era de Nueva Orleans, convirtiendo el hermoso movimiento lento del concierto para clarinete del salzburgués en un intenso blues. No debemos olvidar que paseando por Habana Vieja uno se encuentra de forma inesperada con una estatua de Chopin y que su música inspiró a músicos caribeños como Gottschalk. No se trata de una mera simplificación de los clásicos sino de una interesante relectura que consigue enriquecer el repertorio original.

Paquito d’Rivera reunió un grupo de excepcionales músicos, encabezados por el pianista Pepe Rivero, que se encarga de la mayoría de los arreglos, moviéndose con soltura entre el repertorio clásico y el jazz. Un excelente ejemplo fue Ante El Escorial de Lecuona donde no solo resolvió sobre el teclado el brillante virtuosismo sino que supo infundir aires jazzísticos a una música que aparentemente no los tiene. Excepcional el sonido de la trompeta de Manuel Machado con momentos mágicos como un arreglo de Bach, al igual que el electrizante contrabajo de Reiner Elizalde “el Negrón”. El conjunto se completó con las buenas aportaciones, entre ellas magníficos solos, de David Tavares (guitarra), Michael Olivera (batería) y Yuvisney Aguilar (percusiones). En definitiva una gran noche de jazz latino con un trasfondo clásico, que resulta muy apropiada para un festival abierto como el de San Lorenzo de El Escorial.

En la tarde del domingo 14 asistimos al interesante concierto del Joven Coro de Andalucía [en la foto]. Hay que alabar que las administraciones apoyen formaciones como esta que reúne a gente joven para realizar música con gran calidad. La promoción de canto coral en todos sus niveles es sin duda una marca del desarrollo de cualquier sociedad. Desgraciadamente no proliferan estas iniciativas limitándose a algunas excepciones como el Joven Coro de la Comunidad de Madrid o las agrupaciones juveniles similares de las grandes formaciones como el Orfeón Donostiarra, Orfeò Català o el Coro Princesa de Asturias. El Joven Coro andaluz ofreció un programa difícil, todo un reto para una formación no profesional, luciendo un sonido homogéneo y empastado, con momentos de hermoso fraseo y la intensidad expresiva que debe surgir de un grupo joven aficionado que disfruta con la música. La precisa dirección del asturiano Marco Antonio García de Paz ayudó en los excelentes resultados. El programa se articuló en torno a conceptos religiosos (María, Dios y El Hombre), explicados en la escueta hoja que nos ofrecen en el Auditorio, pero que tal vez podían haberse comentado durante el desarrollo del concierto. Salvo un par de piezas del Renacimiento (Victoria y Gesualdo), el repertorio incluyó mucha creación actual de autores como Arvo Pärt y Eric Whitacre. La extrema complejidad en algunas obras, como Nunc dimitis de Pärt, comprometió en algunos momentos la interpretación, aunque en general las dificultades estuvieron muy bien resueltas como la rítmica compleja de The Conversión of Saul de Stroope o los efectos sonoros de Leonardo Dreams of His Flying Machine de Whitacre, que con sus onomatopeyas maquinistas cerró brillantemente el concierto. Al final grandes aplausos que emocionaron a los jóvenes intérpretes. Debemos agradecer no solo su esfuerzo, que les ha conducido en muy pocos días a realizar muchos kilómetros, sino la capacidad de crear comunidad musical que suponen conciertos como estos. Comunidad dentro del propio grupo que canta y comunidad con un público que disfruta de la magia de crear música.