“Salmos de la contrición” de Schnittke por Capella Amsterdam

SCHNITTKE:
Salmos de la contrición (Psalms of Repentance). Cappella Amsterdam. Dirección: Daniel Reuss. PENTATONE (1 CD)
Estamos en 1988, con la perestroika resulta posible celebrar los cien años de la cristianización (ortodoxa) de la Rus (Rusia, Ucrania, Bielorrusia). Le piden música a Alfred Schnittke, pero no parece dispuesto a ello. Finalmente, le convencen de poner en música a viejos textos anónimos de arrepentimiento, de contrición. El tono de estos poemas lo da, por ejemplo, el cierre del primero de estos Salmos: “¡Dios mío, he pecado! ¡Dios generoso, perdóname, he caído!” Son textos a cappella que sin duda evocan el canto eslavo antiguo. No es la primera mirada hacia el pasado musical de este grandísimo compositor ruso que murió en 1998.
La introspección y la exclamación se suceden de manera permanente en esta bella secuencia de doce salmos, incluso en el último, sin palabras. Dentro de la amplia producción de Schnittke, esta obra ocupa un lugar aparte, no aislado, pero sí diferenciado. Es una secuencia que emociona en lo escueto de un canto coral silábico, que no busca la polifonía, que permite en ocasiones que surja a solo una voz de tenor. La belleza del conjunto se supera en el último número, que no es un salmo, sino una introspección vocálica del coro, que durante seis minutos se aproxima al silencio en un decrescendo sutil, paulatino, en un asombroso viaje hacia el pianissimo.
Impresionan por sí mismas las voces ensambladas de Cappella Amsterdam, dirigidas (se diría que) con devoción y mesura por Daniel Reuss. Un recital breve, algo más de cuarenta minutos en que se desenvuelve la emotividad de unos textos dolientes de siglos atrás a los que da vida la música de Schnittke y la hermosa interpretación de la Cappella con Reuss. Una música cuya excelencia acaso no sea para todo el mundo. Pero es Schnittke, uno de los grandes de la segunda mitad del siglo XX.
Santiago Martín Bermúdez
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