ROQUETAS DE MAR / Núria Rial, la voz del Barroco

ROQUETAS DE MAR / Núria Rial, la voz del Barroco

Roquetas de Mar. Castillo de Santa Ana. 13-VII-2019. Núria Rial, soprano. Accademia del Piacere. Director y viola da gamba: Fahmi Alqhai. Obras de Fahmi Alqhai, Giovanni Bononcini,  Sebastián Durón, Francisco Guerau y José de Nebra.

Con el título Muera Cupido, se presentó en el Festival MareMusicum de esta localidad almeriense el famoso grupo sevillano, dedicado a hacer “vanguardia” de la música antigua,  Accademia del Piacere, bajo la dirección de su fundador, el violagambista Fahmi Alqhai, y la extraordinaria participación de la soprano catalana Núria Rial. Con el programa se quería mostrar cómo el estilo italiano irrumpió en España a principios del siglo XVIII con tanta fuerza que en poco tiempo se implantó plenamente desde la creatividad de dos músicos de gran calidad como fueron Sebastián Durón y José de Nebra, verdaderos artífices de la fusión de las formas populares españolas con esas otras predominantes en Europa venidas del país transalpino.

Para situar al público en el tiempo, la Accademia inició su actuación con una Pavana del mallorquín Francisco Guerau que dejó más que patente el alto grado de conjunción del grupo que, desde unos automatismos plenos en sincronización, sorprende musicalmente al oyente con esa natural perfección sólo posible de admirar en los músicos consumados. Cada uno de sus componentes lo son. El sentido de diferencia dado a la danza demostraba la rica imaginación del autor, verdadero maestro de esta forma de variación musical tan hispana.

La primera intervención de Núria Rial fue con música atribuida a Durón y José de Torres: un recitado y un aria de la zarzuela El imposible mayor en amor le vence Amor titulada Yo hermosísima Ninfa, la cual se ha convertido en unos de los números más admirados de su grabación recientemente publicada y en la que se muestra el avance en la asunción de los modos de hacer música venidos de Italia tanto en el canto como en el acompañamiento. Seguidamente la soprano brilló en la vivaz interpretación que hizo de la arieta Quantos teméis al rigor de la segunda escena de la zarzuela La nuevas armas de amor de Sebastián Durón en la que dejó constancia de su técnica vocal en la entrecortada dicción que pide su texto.

A modo de intermedio se interpretó una improvisación sobre aires de jácaras y folías, en la que asumió su protagonismo la viola de Fahmi Alqhai, que dirigía con seductora línea de canto al resto del grupo. Seguidamente llegó uno de los momentos más sustanciales del programa, el aria Sosieguen, descansen, perteneciente a una de las primeras zarzuelas de Durón que lleva por título Salir el Amor del Mundo, con la que Núria Rial ofreció toda una lección magistral de transformación estilística, entendiendo a la perfección las cambiantes propuestas discursivas del autor. Destacaron el énfasis con que cantó la extensión de las frases y el sentido de aria da capo dado al estribillo de haber. El mantenimiento de una viola da gamba obligada enriquecía la expresividad de este pasaje, lo cual servía como ejemplo de la idea de transición de estilos que se quería dar y mostrar en este concierto.

El clavecinista Javier Núñez, haciendo alarde de su dominio de la ornamentación, ofreció sinuosa articulación en un Fandango de José de Nebra que dejó un efecto sonoro flotante en la instantánea y a la vez resonante acústica del castillo, que permite que el espectador pueda sentirse dentro del escenario, en medio de los músicos. Siguiendo con el mismo compositor la actuación subió enteros con la versión para soprano del aria Selva florida recogida en la tercera escena del segundo acto de la zarzuela Viento es la dicha de Amor con la que Zéfiro expresa su infinita pasión por Laríope. Núria Rial se introdujo en tan desesperado sentimiento hasta hacer olvidar al espectador el sexo del personaje, logrando una versión realmente sobrecogedora.

Después de una improvisación en la viola da gamba de Fahmi Alqhai sobre un tema de Marionas, popular danza española, se llegó a uno de los momentos más singulares de la actuación: el aria de concierto Pastorella che tra le selve del músico modenés Giovanni Bononcini. Resultó tan sentida su interpretación que produjo el mayor aplauso de la noche, hasta el punto de ser repetida como bis al final de la velada, después del gran colofón que supuso la interpretación de dos obras también de José de Nebra, el aria Adiós, prenda de mi amor perteneciente al drama armónico en tres actos que lleva por título Amor aumenta el valor, y el fandango Tempestad grande, amigo perteneciente a la zarzuela Vendado es amor, no es ciego, que dejó un toque de gracia popular que jaleó al público a una de las ovaciones más cerradas del Festival.

La integración de la voz luminosa de Núria Rial con el sonido de la  Accademia del Piacere refleja cómo cada elemento dio lo mejor de sí desde una aparente naturalidad, resultante de un rigor en la preparación de gran parte de este programa para su grabación en el sello Deutsche Harmonia Mundi, del que se debe valorar el acierto en la selección de la obras, que sirven como ejemplo de lo que significó la irrupción del estilo italiano en el panorama musical español entre los siglos XVII y XVIII, propiciado por la instauración de la dinastía borbónica en España.