Scherzo | ENTREVISTAS / Raquel Andueza: "Organizar un festival como el de Estella es muy gratificante, pero resulta agotador", por Eduardo Torrico

Raquel Andueza: “Organizar un festival como el de Estella es muy gratificante, pero resulta agotador”

Raquel Andueza: “Organizar un festival como el de Estella es muy gratificante, pero resulta agotador”

Bajo el lema “Es ella”, la 53ª edición de la Semana de Música Antigua de Estella (SMADE) arranca mañana sábado, 3 de septiembre, con un concierto del grupo inglés especializado en polifonía renacentista Stile Antico, que tendrá lugar en la Iglesia de San Miguel de esta localidad navarra. Este año, la SMADE ha querido rendir homenaje a algunas de las más importantes compositoras del Renacimiento y del Barroco, pero también a las mujeres que inspiraron a otros compositores, a las que forman parte de nuestro imaginario mítico y simbólico y, por supuesto, a las intérpretes que hoy en día permiten disfrutar de los repertorios históricos. Su directora artística, la soprano Raquel Andueza, explica en esta entrevista las líneas maestras de esta nueva edición de la SMADE, sin duda uno de los acontecimientos de música antigua más relevantes de los que cada año se celebran en España.

Es su tercer año al frente de la SMADE, pero casi podríamos decir que es el primero, ya que los dos anteriores estuvieron marcados por la pandemia.

Así es. En las dos anteriores ediciones no pude hacer lo que pretendía ni lo que había expuesto en mi programa cuando me presenté al concurso para la dirección artística de la SMADE. Este año, por fin, puedo empezar a hacer lo que realmente había planeado. Es no es óbice para reconocer que las dos ediciones anteriores fueron todo un éxito dadas aquellas difíciles circunstancias.

La SMADE gira este año en torno a la figura de la mujer. La pregunta es obligada: ¿por qué?

Cuando presenté mi proyecto para estos cuatro años de dirección artística, propuse dedicar el primero a la belleza; el segundo, al Camino de Santiago —ya que era año jacobeo—, y el tercero a guerras y conflictos bélicos. Pero, como estalló la guerra de Ucrania, opté por cambiar la temática y enfocarlo hacia la figura femenina, no solo a lo que son las compositoras —que también, evidentemente—, sino a las musas que inspiraron a hombres a la hora de componer sobre ellas. Más que un festival dedicado a la mujer, es un festival dedicado a la feminidad en el mundo de la música, ya que por otro lado hay guiños a instrumentos femeninos como la tiorba o la viola da gamba.

Cuando habla de mujeres que inspiraron a músicos, ¿se refiere al aspecto sacro, al profano o a los dos?

A los dos. Por ejemplo, tenemos un programa de Delirivm Musica y del grupo de danza La Floreta centrado en dos reinas españolas: María Luisa de Saboya e Isabel de Farnesio. Luego tenemos también músicas profanas anónimas que han inspirado canciones de amor y que son cantadas por hombres enamorados o despechados. Y, por último, hay obras de compositoras como Barbara Strozzi, Maddalena Casulana, Eleonora D’Este, Raffaella Aleotti, Sulpitia Cesis, Joanna Marsh o, incluso, Margarita de Austria, de la que sonará una pieza que se le atribuye, interpretada por el grupo de polifonía Stile Antico.

Siendo usted la directora de un ciclo como este, no podría faltar Barbara Strozzi.

Es que es una de mis compositoras fetiche. Por eso decidí clausurar la SMADE con un concierto dedicado a ella, a cargo de Los Afectos Diversos. Y, además, en el cartel de la edición de este año, figura su imagen. Hemos programado Il primo libro di madrigali, que es una obra que se hace poquísimo.

Hay, asimismo, grupos formados exclusivamente por mujeres, como Egeria.

Sí, pero yo no he pretendido en ningún momento que fuera un festival excluyente. Pero Egeria, por supuesto, no podía faltar. Hará un concierto recorriendo las calles de Estella con la iconografía de sirenas que hay por la ciudad, junto al periodista Juan Andrés Pastor. Egeria, por si alguien no lo sabe, fue una mujer que caminaba por aquel mundo, a la que debemos el primer libro de viajes de la historia. Egeria es un grupo especializado en música medieval, y la música medieval siempre es una apuesta de la SMADE ya que, lamentablemente, no hay demasiadas posibilidades de escuchar este repertorio en las programaciones de los festivales que se hacen en España.

¿No ha sucumbido a la tentación de programarse a sí misma?

Me pregunta mucha gente que por qué no canto en mi festival… Pero es que no me parece ético en un festival público autoprogramarme. No estoy criticando a colegas míos que lo hacen, pero a mí me pagan un salario en Estella por ser la directora artística, y no me parece bien que, además de programar, salga al escenario y me ponga a cantar. Me da mucha envidia, que conste, porque me gustaría estar ahí. Y quizá en mi último como directora artística haga un guiño a esta otra faceta mía, colaborando con algún grupo de los que vengan. Pero será siempre de forma desinteresada, es decir, sin cobrar un euro por ello.

Hombre, usted es un referente musical en toda España, pero sobre todo en su tierra, en Navarra, y le está hurtando al público de allí la posibilidad de escucharla en uno de los festivales de música antigua más importantes que se hacen en nuestro país.

Sí, si entiendo lo que dice, pero este es un festival que recibe financiación pública. Otra cosa sería que yo generara mi propio festival con financiación privada, y me autoprogramara. Además, no es solo que se trate de un dinero que proviene de la Delegación de Cultura del Gobierno de Navarra, es que, si salgo yo a cantar, le estoy quitando el puesto a otros colegas… y no podemos olvidar lo mal que lo hemos pasado todos mal en estos dos años de pandemia. Tampoco me gusta ser tan protagonista: la SMADE es algo mucho más grande que yo.

¿Es más duro dirigir un festival que cantar?

Es muy distinto. Programar es duro, porque empiezo a trabajar en el festival ya en enero; es decir, hay que dedicarle mucho tiempo. Pero hay otra dureza que es todavía peor: la de tener que elegir y descartar artistas y grupos que te gustaría que estuvieran en la programación, y con los que ya habías establecido negociaciones. Sin embargo, luego hay un aspecto muy bonito, y que yo no conocía tan a fondo, que es el de comprobar la alegría que siente alguien cuando le comunicas oficialmente que está programado. Vuelvo a los dos años anteriores: la pandemia ha sido terrible para muchos y la gratitud que han expresado todos cuando han venido a actuar a Estella refleja muy a las claras lo mal que lo ha pasado la gente que vive de esta actividad. Ofrecer trabajo es lo más más positivo que me voy a llevar de aquí cuando deje de ser directora de la SMADE.

Usted siempre ha dicho que dirigir la SMADE era su sueño.

Un sueño hecho realidad, por fortuna. Fue aquí donde empecé a escuchar música. Me traía a Estella mi hermano Simón cuando éramos pequeños, más yo que él. Y me llevaba casi de la oreja. Pero aquí conocí la música antigua y aquí aprendí a amarla. Gracias a Simón, estoy haciendo lo que hago. Empecé como niña espectadora, seguí cantando con algún coro amateur, actué un par de veces como cantante solista y he acabo dirigiendo la SMADE. Emocionalmente, es algo muy fuerte. Y muy duro, como he dicho antes, porque, cuando concluye el festival, me iría un mes de vacaciones a las Bahamas para descansar y reponerme de la paliza. La actividad es frenética, pues no solo son los conciertos sino también las actividades complementarias, como la Plataforma SMADE para jóvenes artistas, la función social que hacemos con los mayores que hay en las tres residencias de Estrella —que para mí son todo un referente— y el trabajo con grupos de inclusión social o con gente que tiene alguna discapacidad física o psíquica. Es un trabajo muy gratificante, pero agotador. Antes había hecho mis pinitos colaborando en la organización de festivales como el de Estepa u otro en Bélgica, pero nunca imaginé que esto me iba a gustar tanto y que me iba a producir tantísima satisfacción. He experimentado cosas que antes, cuando estaba en el otro lado, ni siquiera imaginé, por ejemplo, los nervios que se pueden experimentar por ver si se llena un concierto o por si este va a gustar al público.

Eduardo Torrico