POTSDAM / ‘Didone abbandonata’ de Galuppi, una velada memorable junto a Nereydas y Ulisés Illán

Potsdam. Nikolaisaal. 28-VI-2025. Natalie Pérez, Federico Fiorio, Alexandra Tarniceru, Joshua Sanders, Carlotta Colombo, Filippo Mineccia. Nereydas. Dirección musical: Ulises Illán. Baldassare Galuppi: Didone abbandonata (versión de Madrid de 1752)
El segundo título operístico del Festival de Potsdam volvió a centrar su atención en una auténtica rareza: Didone abbandonata de Baldassare Galuppi. Metastasio escribió el libreto original en 1724 y, años después, en 1752, lo revisó por encargo del afamado castrato Farinelli para la corte española en Madrid. Por su parte, Galuppi, que ya había estrenado una primera versión de la obra en 1740, reconfiguró entonces la partitura adaptándola al nuevo texto. Fue precisamente esta versión madrileña la que se interpretó en concierto el pasado 28 de junio en la Nikolaisaal de Potsdam.
El conjunto Nereydas, bajo la batuta de su fundador Ulises Illán, ofreció una lectura deslumbrante, plena de entusiasmo, refinada sensibilidad musical y una paleta tímbrica de asombrosa riqueza. De nuevo, el festival logró reunir un reparto modélico. La gran revelación de la noche fue el tenor estadounidense Joshua Sanders, que encarnó al rey mauritano Iarba con una voz de auténtico Idomeneo: emisión depurada, timbre flexible y matizado. El punto culminante de su actuación llegó con la triunfal aria final Cadrà fra poco in cenere, en la que evocó con intensidad un mar embravecido y tormentas desatadas. El tenor regresó al escenario en la conclusión de la obra, asumiendo el papel del dios marino Nettuno, cuyo aria Tacete, o mie procelle cierra la ópera con solemne grandeza.
El momento de mayor virtuosismo corrió a cargo del sopranista Federico Fiorio, encargado del exigente papel de Enea. Mientras que en la versión de Purcell este rol se asigna habitualmente a un barítono, que le confiere un carácter más viril, aquí se escucha en la voz aguda y luminosa de un sopranista. Sin embargo, la extraordinaria técnica de Fiorio y la homogeneidad de su emisión despertaron la admiración del público. Su canto alcanzó cotas de particular belleza en el aria doliente Tormento il più crudele y se tornó apabullante en el aria de bravura A trionfar mi chiama, que, precedida de un despliegue orquestal con timbales y cuerdas impetuosas, le permitió lucir un auténtico festival de coloratura, staccati y solidez en el registro agudo.
El intérprete de mayor renombre del elenco fue el contratenor italiano Filippo Mineccia, que dio vida a Osmida, confidente de la reina Dido. Su voz noble y plena de matices brilló ya en su aria de presentación, Tu mi scorgi, y se impuso de nuevo en el tercer acto con Quando l’onda, en la que desplegó un fraseo viril y decidido.
En el papel titular, la mezzosoprano francesa Natalie Pérez mostró una voz de noble porte, gran cultura estilística y un volumen contenido pero sugestivo. Su interpretación, cargada de energía y pasión, confirió a su gran aria Son regina un aire de autoridad y determinación. El melódico balanceo de Ah! non lasciarmi le permitió un canto especialmente inspirado, mientras que alcanzó una intensidad conmovedora en su última aria, Vado… Ma dove?, que, tras un recitativo acompañado de tensa agitación, retrata de forma sobrecogedora la confusión de la reina.
No menos destacada resultó la actuación de la soprano Alexandra Tarniceru en el papel de Selene, hermana de Dido. La cantante rumana sobresalió por su porte distinguido y por una voz de exquisita musicalidad y delicado instinto expresivo. En el segundo acto, Ardi per me brilló con un fraseo cargado de fervor, mientras que Io d’amore, en el tercero, se impregnó de una emoción dolorosa. La soprano italiana Carlotta Colombo, por su parte, asumió en travesti el papel de Araspe, confidente de Iarba y enamorado de Selene. Su interpretación se distinguió por su frescura y decisión.
La velada, que vino a sumar una nueva página memorable al anuario del festival, fue acogida con un entusiasmo unánime por un público entregado.
Bernd Hoppe


