Peter Eötvös: “El término vanguardia está completamente desactualizado”

Peter Eötvös: “El término vanguardia está completamente desactualizado”

El jurado de la Fundación BBVA, que el pasado mes de abril concedió a Peter Eötvös (1944) el Premio Fronteras del Conocimiento, lo hizo valorando su capacidad de síntesis entre la tradición y la vanguardia, poniendo especial énfasis en su conquista de un ‘lenguaje innovador’. Compositor, director y profesor, el creador húngaro lleva décadas como privilegiado observador y protagonista de la historia de la música contemporánea. En España se han beneficiado notablemente de su presencia los alumnos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid. Y mientras en su despacho se acumulan los encargos, una ópera como Tri Sestri, su primer título lírico, tantea ya las casi 200 representaciones, un hito para un compositor vivo.

Su carrera compositiva viene marcada por una evolución desde las primeras obras, marcadamente experimentales, al esencialismo casi clásico de una página como su tercer concierto para violín, Alhambra (2019). ¿Tiene sentido hoy seguir utilizando el término vanguardia?

Me interesa mucho su pregunta porque me permite señalar que esa palabra, vanguardia, está completamente desactualizada. Nunca me he considerado un compositor de vanguardia porque siempre he escrito mis composiciones en el presente y jamás pertenecí a ningún -ismo. Diría que tengo un lenguaje musical propio que hace que cada trabajo que firmo difiera del anterior porque escribo siempre en función del tema en particular que abordo. Mi obra se caracteriza tanto por la relación con lo visual y lo textual como por la buscada comunicación entre los intérpretes y los oyentes. No pienso que encaje en ninguna categoría.

Sí que le caracteriza, notablemente, su predilección o, cuanto menos, dedicación al género operístico. ¿Qué le atrae tanto del mismo?

Cuando era un adolescente entré en contacto con el mundo del teatro y el cine. Durante la década de los 60 escuché mucha música cinematográfica y deduzco que aquellas experiencias me acabaron llevando a la ópera. Mis óperas se identifican por la acción teatral, la tensión dramática y el conflicto que plasmo a través de la música. Siempre soy el primer director de mis óperas porque del material literario del que parto selecciono los elementos que creo que pueden convertirse en música. Para mí es muy importante que las óperas que he escrito entren a formar parte del repertorio, por eso siempre opto por obras literarias valiosas de autores vivos. Aspiro de alguna forma a crear una imagen de una época para que dentro de 200 o 300 años el público al verlas y escucharlas obtenga una impresión sonora del siglo XXI. Es más o menos lo que conseguimos cuando hoy representamos títulos de los últimos 400 años. Por el momento he tenido suerte porque las que he hecho hasta la fecha han tenido cientos de representaciones en todo el mundo. (…)

A estas alturas su catálogo es tremendamente amplio. ¿Por dónde empezar a escuchar Eötvös quien no haya escuchado una sola nota de Eötvös?

Recomendaría mi concierto para violín Seven (2007) dedicado a la memoria de los siete astronautas que murieron calcinados a bordo del Columbia en 2003, poco antes de tomar tierra. Dado que la mayoría de la gente recuerda aún esta tragedia, oír este concierto les dará una idea del estado mental que pudieron atravesar sus protagonistas. Creo que es una obra muy hermosa e impactante. (…)

[Foto: Szilvia Csibi]

 

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 375 de SCHERZO, de julio de 2021)