‘Pelléas et Mélisande’: cuando todo cambió

‘Pelléas et Mélisande’: cuando todo cambió

De repente, hacia el fin del siglo, llegaron las versiones en formato audiovisual, y todo cambió de nuevo. Los iconos fueron varios, entraron en colisión o acaso fueron indiferentes unos a otros. Me extraña, ahí estaban, al alcance, no como antes, en espera de una improbable comercialización en formato DVD. Entonces entraron más bien en competencia. Pelléas et Mélisande era ya una obra tan de pleno repertorio que era preciso hacer (le) algo. No bastaba la solución de fin de siglo (XX): convertir esa corte mohosa y moribunda en un salón burgués de cien años antes. Como había hecho Chéreau con la corte (o familia) de Wotan. Ah, el denigrado Chéreau (denigrado por algunos, se entiende) aportó con su Anillo un excelente icono para otros títulos, como Pelléas et Mélisande.

Recordemos la puesta en escena de Peter Stein en la Opera de Gales, con Boulez en el foso. O, años antes, la de Pierre Strosser para la Opera de Lyón, 1987, dirección de John Eliot Gardiner. Y, en fin, como para rematar el fin de siglo, la puesta de Graham Vick en Gyndebourne, con dirección musical de Andrew Davis, 1999.  Todos ellos fueron llegando más tarde en formato DVD.

Y, de pronto…

De pronto, las tomas audiovisuales se disparan. La calidad de imagen es cada mejor, hasta llegar a la alta definición (HD). Las plataformas especializadas ofrecen funciones de todo el mundo y de todos los repertorios. Pelléas et Mélisande empieza a darse a conocer en diversas puestas en escena, muy distintas entre sí en cuanto a concepto pero todas con el designio más o menos explícito de poner de manifiesto lo que está oculto. Esto, a menudo, significa que el misterio queda al descubierto, que alguien lo explica, ay. Ahora bien, la cuestión es la de siempre en obras del repertorio: ¿hacemos siempre la misma ópera, una y otra vez, con ligeros cambios, con el peligro de hartazgo y de rutina; o tratamos de remover la bruma, renovar el ritual del misterio y recrearlo como tal misterio? Como tal misterio, hay que repetir, no como diagnóstico (que siempre es más o menos fácil). Ha coincidido esta época con las puestas en escena de otros muchos títulos firmadas por Morabito y el inevitable Wieler (¿o es Morabito el inevitable?) Recuerdo aquello de “aparta tus sucias manos de Mozart”. Que yo sepa, Morabito no ha puesto sus manos, sucias o limpias, sobre Pelléas et Mélisande. Puedo estar mal informado, y no quisiera informar mal a nadie.

Es como si el final de siglo hubiera preparado, simplemente, la explosión que vendría desde el redondo año 2000. Y no solo para Pelléas et Mélisande, claro que no; para todo el repertorio y para los títulos que se incorporaban al mismo, aunque fuera desde el remoto pasado (ah, ese sigo XVIII, inagotable).

Y así, para Pelléas, tenemos puestas en escena estimables, discutibles y a veces absurdas de firmas poderosas como Robert Wilson en varios teatros; Laurent Pelly para el Theater an der Wien, 2009; Nikolaus Lehnhoff, Essen, 2012; Pierre Audi, La Monnaie de Bruselas, 2013; Emmanuel Bastet, Nantes, 2014; Benjamin Lazar, Malmö, 2016; la de Dmitri Cherniákov, nada menos, en 2016; la atrevida y muy celebrada de Katie Mitchell para Aix-en-Provence, 2016, año muy “Pelléas”, por lo que sabemos; la de Klaus Grünberg para la Komische Oper de Berlín, 2017… Y la de Béziat y Siaud para Burdeos, enero de 2018, la que tendría que haberse repuesto en noviembre de 2020. Es decir, no hace ni un año que se repuso, aunque como concierto. Y desde entonces contamos al menos tres puestas en escena de esta ópera, en Rouen, Ginebra y Lille, todas de 2021. Al menos que uno sepa. Porque hay motores que se ponen en marcha ahora que parece que (casi) todo ha pasado, y todos los teatros tienen ganas de exponer sus producciones, y el público está deseando verlas. ¿Tendrían que haber esperado un poco en Burdeos? La verdad es que no hay razón para desesperar de ver esa producción de Béziat y Siaud. Los seis minutos que nos concede el teatro para abrir boca nos dejan realmente con las ganas. De momento, tenemos este excelente doble CD publicado por Alpha.