Paul Ben-Haim, inspiración hebraica

BEN-HAIM:
Música para cuerdas. Talia Or, soprano. Bettina Aust, clarinete. Gabriel Adorján, violín y director. Bayerische Kammerphilharmonie. AVI (1 CD)
El grueso de la abundante producción del muniqués Paul Frankenburger fue compuesto a partir de su salida forzada de la Alemania nazi y su establecimiento en Palestina en 1933, cuando cambió su nombre por el que, desde entonces, sería conocido: Paul Ben-Haim. Las obras para orquesta de cuerdas incluidas en este monográfico recorren un arco temporal de poco más de una década. La más temprana, titulada Pastorale variée, es también una de sus piezas más populares y procede del último movimiento de su Quinteto con clarinete (1941), arreglado para clarinete, arpa y cuerdas en 1945. Ben-Haim encuentra ya aquí su personal estilo, un lenguaje neoclásico aderezado de temas judíos, inmediatamente reconocible y que no le abandonará durante el resto de su carrera. La Pastorale variée adopta la forma de tema con seis variaciones (la última, más larga, a modo de epílogo) y puede considerarse una de sus piezas más inspiradas tanto por su belleza melódica como por la delicadeza de su instrumentación.
Pero el recurso casi constante a incorporar motivos de inspiración hebraica no siempre funciona igual de bien en el resto de las obras. En ocasiones esa búsqueda del color local, esa ambientación orientalizante, resulta un tanto superficial, como en las Tres canciones sin palabras (1952), fruto de su colaboración con la cantante judía yemení Bracha Zefira, el Finale de la Música para cuerdas (1955-1956) o el Capriccio del Concierto para cuerdas (1947), por lo demás una obra estimable.
Será difícil encontrar versiones más refinadas y mejor grabadas que las ofrecidas por Adorján y sus músicos bávaros, pero si se quiere escuchar la voz más profunda y sentida de Ben-Haim habrá que acudir a la que quizá sea su obra maestra: la Sinfonía nº 1, grabada antaño por Israel Yinon (CPO, 2008) y recientemente recuperada por Lahav Shani.
Juan Manuel Viana


