PARÍS / ‘Sonntag aus Licht’, de Karlheinz Stockhausen, en la Philharmonie de París

París. Cité de la Musique y Philharmonie. 16 y 20-XI-2023. Michiko Takahashi, Marie Picaut, Jenny Daviet, Pia Davila Chacon, Emmanuelle Monier, Léa Trommenschlager, Hubert Mayer, Josue Miranda, Safir Behloul, Florent Baffi, Damien Pass, Antoin Herrera-Lopez Kessel. La Maîtrise de Paris. Chœur Stella Maris. Le Balcon. Orchestre de Chambre de Paris. Académie du Conservatoire de Paris. Dirección: Maxime Pascal. Semi montado: Ted Huffman y Maxime Pascal según las indications de Karlheinz Stockhausen. Stockhausen, Sonntag aus Licht.
Maxime Pascal conduce con fuerza el monumental proyecto de realizar un ciclo con las siete óperas Licht, de Karlheinz Stockhausen, que vienen a ser unas treinta horas de música; las aborda él en un orden distinto de los de su génesis y de los días de la semana a que se refieren. Pascal acaba de presentar la quinta entrega de su producción, después de Donnerstag aus Licht (2018), Samstag aus Licht (2019), Dienstag aus Licht (2020) y Freitag aus Licht (2022); esto es, Sonntag sería en realidad la última compuesta por su autor. En efecto, se trata de Sonntag aus Licht (Domingo de luz), ópera en cinco escenas y una despedida, la que el director francés acaba de presentar a la cabeza de diez cantantes, una voz infantil, cuatro instrumentos solistas, dos coros, dos orquestas, electrónica y proyección sonora, con el colectivo Le Balcon, la Maîtrise (Escolanía) de París y el Coro Stella Maris, la Orquesta cámara de París y la Orquesta de la Academia del Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza de París, seis directores de orquesta y cinco directores de coro. Una aventura mística fantástica que es preciso vivir al menos una vez en la vida.
Sonntag aus Licht se compuso entre 1998 y 2008, se desarrolla en cinco escenas –Luz-Agua-Saludo dominical (1998-1999), Procesiones de Angeles (2000), Luz-Imágenes (2002-2003), Perfumes-Signos (2002), Esponsales (2001-2002) – seguida de La despedida del domingo (2002-2003). Constituye la última parte del ciclo Licht y se muestra como síntesis suya. En la ópera, la Tierra y la Vida que engendra son resultado de la unión de la Luz y del Agua, elementos presentes desde el principio. Todo se centra en el sistema solar y en las relaciones de los planetas que giran alrededor del sol, y trata del día de esponsales de los personajes centrales de la obra, Eva, madre cósmica que engendrará Montag aus Licht (Lunes de Luz), y Miguel, soberano del Universo. Las cinco escenas, más bien rituales y meditaciones que dramas, narran la celebración mística de su unión mediante propagaciones de sonidos, de luces, de agua, de símbolos diversos, de inciensos y de otros perfumes. Llegado al término de la obra, el ciclo Licht puede volver a empezar enteramente… La celebración del Amor, del matrimonio y de la naturaleza interviene en la escena final, interpretada dos veces en cinco idiomas (hindi, chino, árabe, inglés y suajili). Cada una de las cinco escenas adopta una forma y unos efectivos que le son propios, enriquecidos además por un dispositivo electrónico y con espacialidades.
El carácter es espacial, hasta el punto de que quienes no sean seguidores de esta opción pueden sufrir por algunas longitudes en cada escena; es obra sorprendentemente escrita, con sublimes partes vocales ricas en una polifonía rutilante de la que Stockhausen posee el secreto; magníficamente orquestada, dotada de una parte electrónica singular, la obra está llena de sortilegios y despliega un magnetismo cautivador, no lejano a la hipnosis. Hasta tal punto capta al que escucha que se olvida éste del tiempo que pasa y se deja llevar de buena gana hacia el sueño, fascinado por la variedad, la densidad de la obra, la diversidad de los colores, los sonidos insólitos que inventa Stockhausen en cada página. Cantantes e instrumentistas solistas tocan de memoria una partitura cuando menos compleja, aunque los textos se vean reducidos durante amplias secuencias al mínimo estricto, incluso claramente estilo meapilas, mientras otras son más alambicadas y poco propicias a memorizar, especialmente en la cuarta escena, cuyo eje es la cifra mística “7”, emblema de Licht, expuesto por seis solistas vocales, mientras que los siete perfumes asociados a cada día de la semana recuerdan zonas geográficas específicas.
La interpretación es tan fascinante e hipnótica como la obra misma, a la cual otorga el porte y la dimensión de un auténtico ritual. Es un semi montado hecho con sencillez y claridad, pero con una altura de miras impresionante, por Ted Huffman y Maxime Pascal según las indicaciones de Karlheinz Stockhausen, con vestuario ricamente colorido y diferenciado de manera clara por Pascale Lavandier, con bella iluminación de Bertrand Couderc y video de Pierre Martin Oriol; el reparto posee una unidad y una musicalidad que impresiona. Entre los cantantes solistas hay que saludar sobre todo al destacado tenor Hubert Mayer, presente en tres escenas. A su lado, las brillantes sopranos Michiko Takahashi, Jenny Daviet, Pia Davila y Marie Picaut, la mezzo Emmanuelle Monier, la contralto Léa Trommenschlager, les tenores Josué Miranda y Safir Behloul, los bajos Florent Baffi, Damien Pass y Antoin Herrera-Lopez Kessel. El Conjunto Le Balcon, la Orquesta de cámara de París, la Academia del Conservatorio nacional superior de música de París, la Maîtrise de París y el Coro Stella Maris, todos ellos bajo la dirección paliforme, sólida y onírica de Maxime Pascal, sirvieron con suntuosidad esta enorme partitura de sabores y dificultades múltiples, empezando por la extraordinaria fluidez delicuescente y la variedad de timbres, de colores y matices de esta obra que posee una densidad y una diversidad singulares.
Bruno Serrou
(fotos: Denis Allard)


