PARÍS / El ‘Götterdämmerung’ tal como pudo sonar en 1876, según Kent Nagano

París. Théâtre des Champs-Élysées. 13-IX-2026. Young Woo Kim, Åsa Jäger, Patrick Zielké, Johannes Kammler, Sophia Brommer, Daniel Schmutzhard, Annika Schlicht, etc. Dresdner Festspielchor der Richard-Wagner-Akademie y Chor der KlangVerwaltung. Dresdner Festspielorchester y Concerto Köln. Director: Kent Nagano. Wagner: Götterdämmerung.
Final apoteósico para un Ring de Richard Wagner cuyos dos últimos títulos se han ofrecido en versión de concierto en el Théâtre des Champs-Élysées. El ciclo completo había comenzado en 2021 en Dresde bajo la dirección de Kent Nagano, quien ya había dirigido en este mismo teatro Die Walküre en 2012 al frente de los conjuntos de la Ópera Estatal de Baviera. Después de Siegfried en abril, se ofreció ahora un Götterdämmerung épico e intenso, más convincente que la jornada anterior de la Tetralogía y, en conjunto, el título más logrado de esta producción llegada de Dresde.
Con el paso del tiempo, músicos, musicólogos e historiadores, enriquecidos por la experiencia adquirida durante más de medio siglo en repertorios que abarcan desde la Edad Media hasta finales del siglo XVIII, han ido extendiendo cada vez más sus investigaciones a épocas posteriores, llegando incluso hasta las décadas de 1950 y 1960 en interpretaciones calificadas de «históricamente informadas». Así, Kent Nagano, con la colaboración de especialistas como Kai Hinrich Müller, Dominik Frank, Thomas Seedorf, Ursula Hirschfeld y Clive Brown, ha regresado a las fuentes mismas de El anillo del nibelungo, concebido por Richard Wagner entre 1849 y 1876, un periodo durante el cual la organología no dejó de evolucionar. Escritos y anotaciones del compositor, testimonios de sus colaboradores y el contextos histórico, económico y social de su tiempo han formado parte de unas investigaciones publicadas bajo el título de Wagner Lesarten.
De estos estudios se desprende que Wagner deseaba tempi mucho más vivos que los habitualmente empleados en la actualidad, con el fin de obtener de los cantantes una dicción cercana al teatro, viva y sin afectación. Incluso contemplaba voces considerablemente más ligeras, próximas a la opereta, algo directamente relacionado con un diapasón más bajo que el actual. Nagano ha optado por 435 Hz, apenas por debajo de los 440-443 Hz habituales hoy. Y lo cierto es que, a la escucha, los metales presentan un sonido más redondo y oscuro; las maderas, mayor colorido y opulencia; las cuerdas, más calidez, mientras que las voces se integran de manera más natural en el conjunto orquestal. Para ello, Kent Nagano, pocos días antes de su debut como director musical de la Orquesta Nacional de España, reunió una formación instrumental específica constituida por un doble conjunto que toca con instrumentos «de época», incluidos violonchelos sin pica: la Dresdner Festspielorchester y Concerto Köln.
Ante ellos, un reparto de notable cohesión y calidad vocal: el Siegfried sólido, poderoso y de timbre broncíneo del coreano Young Woo Kim; la Brünnhilde ardiente y conmovedora, de voz potente, coloreada y carnosa, de la soprano sueca Åsa Jäger; un Hagen excepcional, de voz amplia, flexible, resistente, carnosa y con oscuros armónicos, a cargo del bajo alemán Patrick Zielké; el Gunther desorientado y humano encarnado por el barítono alemán Johannes Kammler; la luminosa Gutrune de la soprano bávara Sophia Brommer; y una extraordinaria Waltraute por su riqueza de matices, seguridad y humanidad, la mezzosoprano de Stuttgart Annika Schlicht. Algo apagado resultó el Alberich del barítono austríaco Daniel Schmutzhard. El trío de Nornas —Jasmin Etminan, Marie-Louise Bressen y Valentina Farcas— abrió el prólogo con sombríos acentos y voces bien empastadas, mientras que las tres Hijas del Rin —Ania Vegry, Ida Aldrian y Eva Vogel— mostraron vivacidad y una gran cohesión. Impactante fue asimismo el doble coro formado por el Dresdner Festspielchor der Richard-Wagner-Akademie y el Chor der KlangVerwaltung.
En conjunto, una velada entusiasmante que hizo olvidar las escasas imperfecciones técnicas de los instrumentos de viento, especialmente de las trompas.
Bruno Serrou
(fotos: Cyprien Tollet / Théâtre des Champs-Elysées)


