PAMPLONA / ‘Marina’, para conmemorar el bicentenario de Arrieta

PAMPLONA / ‘Marina’, para conmemorar el bicentenario de Arrieta

Pamplona. Auditorio El Baluarte. 19-X-2021. Arrieta, Marina. Andrea Jiménez (Marina), José Luis Sola (Jorge), Borja Quiza (Roque), Pablo Ruiz (Pascual), Andoni Sarobe (Alberto), Elena Miral (Teresa), Darío Maya (marinero). Coro Lírico de AGAO. Orfeón Pamplonés. Orquesta Sinfónica de Navarra. Director: José Miguel Pérez Sierra.

Justo en la víspera de cumplirse el bicentenario del nacimiento de Emilio Arrieta, Pamplona rendía homenaje al compositor con su obra lírica más conocida con una interpretación de gran calidad en la que abundaban brillantes componentes navarros. Pérez Sierra es posiblemente el director español más especializado en el repertorio belcantista, del que sabe entender sus claves estilísticas y sus recursos musicales, siempre al servicio de las voces. En esta ocasión tuvo que enfrentarse al problema de disponer de unos coros, espléndidos por otra parte, de dimensiones excesivas, con ciento veinticinco voces que lanzaban un sonido potentísimo y espectacular, sí, pero que obligaron a Pérez Sierra a compensarlos con un volumen orquestal considerable.

La Sinfónica de Navarra respondió con sonido compacto y de gran calidad en todas sus secciones, pero en este tour de force de volúmenes quienes pagaron las consecuencias fueron los cantantes. Fueron abundantes los momentos en los que el sonido de coros y orquesta se comió al de los solistas, que se vieron en la tesitura de tener que forzar la emisión (con los riesgos que ello contrae) o no hacerse audibles. El cuarteto de final del segundo acto fue un ejemplo de ello. Pérez Sierra, por otra parte, llevó la partitura con tempo vivo, marcando bien los acentos y los ritmos, sin dejar decaer el pulso en ningún momento. Algún repentino acelerón, como en el número final de Marina, puso en aprietos a Andrea Jiménez justo en su momento de mayor lucimiento.

Con todo, la soprano navarra salió triunfadora del reto de este complicado papel. Con su voz cristalina, de bellos perfiles, timbrada en el agudo y con sensibilidad en el fraseo, controló su parte de manera muy delicada y detallada. A su impecable línea de canto, moldeada en largos arcos con fraseo mórbido y sonidos a flor de labios, se unió su dominio de la coloratura y de las agilidades, como evidenció en esa galería belcantista de su número final, cuajado de escalas, trinos, picchetati y puntature a la región superior de su voz.

José Luis Sola supo llevarse a su terreno de tenor ligero un papel que por momentos pide una voz con un centro más robusto. Arrancó inseguro en su archifamosa Costas las de Levante, con la voz algo caprina y afinación inestable, pero poco después fue asentándose hasta conseguir momentos de gran calidad en la que salieron a relucir sus agudos restallantes y su canto de bravura (sobre todo en el brindis) y su elegante línea cantabile, como en ese En las alas del deseo atacada con una muy delicada media voz y enlazada con largas frases bien sostenidas.

Como Roque, Borja Quiza llenó la sala con su voz de trueno y con la teatralidad de su fraseo. Bravo en su manera de decir sus frases, también supo plegar su voz en los momentos más reposados. Como contraste tímbrico, Pablo Ruiz mostró su bello color de tonos sombreados en una voz de enorme calidad y atractivo, ampliamente proyectada y con la mejor escuela belcantista a sus espaldas (es un solicitado barítono especializado en Mozart, Rossini y Donizetti que apenas canta en España a pesar de ser requerido en toda Europa), lo que se materializó en un magnífico canto ligado, combinado con acentos dramáticos de fuerte carga expresiva en los reproches finales hacia Marina. Estupendos Elena Miral, Andoni Sarobe y Darío Maya.

(Foto: Iñaki Zaldúa)