OVIEDO / Simón Orfila brilla en Babilonia

OVIEDO / Simón Orfila brilla en Babilonia

Oviedo. Teatro Campoamor. 6-IX-2021. Temporada de Ópera de Oviedo. Verdi, Nabucco. Àngel Òdena, Antonio Gandía, Simón Orfila, Silvia Dalla Benetta, Theresa Kronthaler, Deyan Vatchkov, Facundo Muñoz y María Zapata. Coro Intermezzo. Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Director musical: Gianluca Marcianò. Director de escena: Emilio Sagi.

La nueva temporada de ópera de Oviedo acaba de iniciarse con la puesta en escena de Nabucco en una producción propia que ya vio la luz en 2015, con la misma dirección musical de Gianluca Marcianò, si bien ahora dirigiendo a la OSPA, que participó a un buen nivel. La escena corrió a cargo del gran Emilio Sagi con una visión muy sobria, oscura, bastante estática y casi minimalista, aunque un tanto confusa y no tan bella como nos tiene acostumbrados. En esta ocasión careció de homogeneidad en lo que a vestuario se refiere lo que, unido a la falta de decorados, no ayudó a contextualizar el tiempo ni el espacio salvo en los momentos en que Nabucco se presenta en escena.

A tenor de la vestimenta del coro parecíamos estar en plena época del Risorgimento — simbología que muchos ven en esta ópera de Verdi—, mientras que las escenas del rey nos llevaban a la época babilónica y Abigaille parecía totalmente fuera de lugar con un atuendo actual en rojo fuego, toda una amalgama que en esta ocasión no acaba de funcionar. La primera intervención del Coro Intermezzo, titular de la Ópera de Oviedo, fue impactante, con un empaste y una sonoridad espléndidas, buena carta de presentación de su flamante nuevo director, Pablo Moras, hasta ahora al mando del coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo encargado del Festival de Teatro Lírico Español de la ciudad. El célebre Va pensiero fue ejecutado con enorme delicadeza, un rico y largo fraseo y una expresividad encomiable si bien se hubiera agradecido algún contraste en la parte central, con más ímpetu en lugar de optar por una versión algo edulcorada aunque, sin duda, preciosa, que fue bisada por la agrupación.

Esta conocida ópera entraña una gran dificultad canora, especialmente para el papel de Abigaille que requiere una voz drammatica di agilitá, de un registro muy extenso y con coloratura. La soprano Silvia Dalla Benetta lo afrontó con solvencia, con una zona media excelente, pero con unos agudos por los que pasaba de puntillas a pesar de la visible preparación diafragmática con la que intentaba abordarlos. Nabucco estuvo a cargo de Àngel Òdena, quien hizo gala de su poderío vocal y escénico. Simón Orfila debutaba el papel de Zaccaria y lo hizo a un altísimo nivel, dando muestras de su espléndido instrumento, con gran volumen, bonito timbre y cuidada línea melódica. Fueron correctas las participaciones de Antonio Gandía y Theresa Kronthaler como Ismaele y Fenena respectivamente.

(Foto: José Vallina – Iván Martínez)