OVIEDO / Lucrecia maltratada

OVIEDO / Lucrecia maltratada

Oviedo. Teatro Campoamor. 9-XII-2021. Donizetti, Lucrezia Borgia. Roberto Tagliavini, Yolanda Auyanet, Celso Albelo, Silvia Tro Santafé, Manuel de Diego, George von Bergen, Abraham García, Gaspar Braña, Robert Mellon, Mario Méndez, Miguel Ángel Zapater. Coro Intermezzo. Orquesta Oviedo Filarmonía. Director musical: Yves Abel. Directora de escena: Silvia Paoli.

Con el cuarto título de la Temporada de ópera de Oviedo, Lucrezia Borgia, asistimos de nuevo a un espectáculo totalmente descontextualizado situando la acción de la obra de Donizetti en un sórdido matadero en plena época fascista italiana, en el que la directora de escena, Silvia Paoli, aprovecha para exponer sus propias ideas feministas asegurando que “Lucrezia es víctima del poder, del patriarcado” y arremetiendo contra los hombres que transforma en lobos y poco menos que monstruos que maltratan insistentemente a las mujeres con una atrocidad sin límites.

El terceto vocal protagonista estuvo, sin embargo, a un gran nivel. Yolanda Auyanet fue una Lucrezia soberbia, de un gusto interpretativo exquisito. Afrontó además su endiablada partitura belcantista con una técnica envidiable, buen fiato, homogeneidad de registro, cuidados agudos y una bonita línea de canto, cualidades que ya mostró desde su primera intervención en Com’é bello hasta la preciosista coloratura de la exigente aria final Era desso il figlio mio. Roberto Tagliavini, por su parte, fue un Don Alfonso encomiable, con una bella voz, muy natural, de excelente proyección y con una gran seguridad vocal y escénica.

Celso Albelo, como Gennaro, demostró encontrarse en un gran momento de su carrera, con una voz plena que inundó el teatro, un registro agudo muy seguro y un fraseo muy rico que le permitió profundizar en todos los vericuetos dramáticos del personaje con brillantez, a pesar de las incomodidades escénicas que tuvo que padecer al tener que arrastrarse por el suelo durante demasiados minutos y cantar incluso tumbado en una mesa. Muy lograda la segunda escena del primer acto, especialmente en su parte final donde el terceto protagonista realizó un hermoso juego de planos sonoros en el que al fin pudimos apreciar la riqueza de matices que puede mostrar la Oviedo Filarmonía, en este caso bajo la dirección de Yves Abel, con unos reguladores muy cuidados, algo de lo que adoleció a lo largo de todo el Prólogo donde todo permaneció muy plano en cuanto a lo que a dinámicas se refiere.

El resto del reparto estuvo adecuado en sus respectivos papeles, si bien se echó en falta un mayor volumen en Mario Méndez, como Rustighello, al que le puso mucha intención, mientras que Silvia Tro Santafé, en el papel travestido de Orsini, mostró una voz con un constante e incómodo vibrato además de un gesto facial crispado y tenso que afectaba a su emisión. Buen trabajo el del Coro Intermezzo.

(Foto: Iván Martínez – Ópera de Oviedo)