OPORTO / Apuntes para la construcción del repertorio

Oporto. Casa da Música. 23-I-2022. Juliet Fraser, soprano. Ensemble intercontemporain. Remix Ensemble Casa da Música. Directores: Lucie Leguay y Peter Rundel. Obras de Zeynep Gedizlioğlu, Rebecca Saunders y Hèctor Parra.
Con el amor como eje temático de su programación anual, la Casa da Música de Oporto nos presentó, del 9 al 23 de enero, su primer ciclo de conciertos en 2022, If Music Be The Food of Love…, una propuesta en la que sus cuatro agrupaciones residentes se dieron cita, siendo el del domingo 23 el primer concierto del Remix Ensemble este año: una cita marcada por las novedades, pues hasta dos estrenos mundiales se dispusieron sobre los atriles tanto del Remix como del Ensemble intercontemporain parisino, en una unión de dos conjuntos de música contemporánea sobre un mismo escenario que es tan poco frecuente como interesante.
Este sumatorio de fuerzas musicales es un nuevo fruto de la apuesta del director artístico de Casa da Música, António Jorge Pacheco, por trabajar en red con otros auditorios e instituciones europeas, de cara a cofinanciar encargos y conciertos que, como el del 23 de enero, suponen dos aportaciones al repertorio actual: algo a lo que se añade la reposición de obras en su día encargadas por Casa da Música, pues la creación del repertorio no debería caer en una rutina de estrenos precipitados al olvido, sino que ha de posibilitar que el público escuche las obras en sucesivas temporadas, para así conocerlas en profundidad, encontrar nuevos perfiles interpretativos y dialogar con la historia de la música, definiendo su puesto en ese ente vivo que es la tradición.
A ello hemos de agregar la generosidad de un Ensemble intercontemporain que, habiendo encargado a la compositora turca Zeynep Gedizlioğlu (Esmirna, 1977) la partitura para conjunto de cámara In Zimmern (2021), la estrenó en Oporto, en el marco de un concierto que tres días después se repetiría, con idéntico programa e intérpretes, en la Cité de la musique de París, estrechando esos lazos que tan necesarios se nos antojan para la construcción de Europa desde la cultura. Aunque In Zimmern no me ha parecido tan lograda como anteriores piezas de Gedizlioğlu que le hemos conocido en su discografía editada en Wergo y col legno, en ella se vuelven a asomar tanto su formación europea con compositores como Ivan Fedele y Wolfgang Rihm como sus raíces turcas, perceptibles en las tesituras de las maderas y en los intrincados constructos rítmicos que, cual cascadas, recorren y compactan la partitura, portando ecos que nos recordarán a György Ligeti, por sus mecanismos y vitalidad.
Esas continuas secuencias rítmicas, que se fugan y adquieren perfiles tímbricos en distintos instrumentos, presentan, al mismo tiempo, cierto sentido del humor, como los pasajes fonéticos de los propios músicos, que añaden referencias a la novela Odalarda (1960), de Erdal Öz, en la que In Zimmern se inspira: primera de las referencias a la literatura que comparten las tres partituras del programa. La lectura del intercontemporain, bajo la dirección de Lucie Leguay, fue de una pulcritud encomiable, uniendo un prolijo colorido a una definición técnica de alta precisión.

La segunda partitura del concierto supuso el comienzo de la residencia en Casa da Música de Rebecca Saunders (Londres, 1967), una de las compositoras más importantes de nuestro tiempo, de quien pudimos escuchar Skin (2015-16), obra para voz y trece instrumentos encargada en su día por Casa da Música, donde ya había sido tocada en enero de 2017. Como su título nos sugiere, Skin reflexiona sobre una piel que nos separa del exterior (dotándonos de individualidad), al tiempo que nos pone en contacto con cuanto nos rodea. Las distintas sensaciones que a través del tacto podemos experimentar son analizadas por medio de un ensemble que conjuga una profusa exploración de técnicas extendidas con una delicada musicalidad, alternando momentos de implosión sonora con otros de una virulenta expresividad. El texto de Skin fue escrito por la propia Saunders, reuniendo fragmentos de la pieza televisiva Ghost Trio (1975), de Samuel Beckett, junto con el monólogo final del Ulysses (1914-21) joyceano: trabajo de musicalización de la palabra realizado en colaboración con la soprano que estrenó la partitura, Juliet Fraser, a quien escuchamos en Oporto en un ejercicio de virtuosismo impresionante, al nivel de lo que le conocemos en disco compacto (NEOS, 2016). La acompañó maravillosamente el Remix Ensemble, con su titular, Peter Rundel, al frente, rubricando el momento compositiva e interpretativamente más destacado del concierto, y dejando a las claras la excepcional calidad de la británica, su plena actualidad estilística y la importancia de alquitarar una voz propia en el siglo XXI.
Cerró el programa otro estreno mundial, encargo conjunto de los dos ensembles que se unieron en su epifanía portuense: Remix e intercontemporain, con dirección conjunta de Peter Rundel y Lucie Leguay. Hablamos de La mort i la primavera (2021), partitura del compositor catalán Hèctor Parra (Barcelona, 1976) que da forma musical al asfixiante mundo de opresión y deseo reflejado en la novela homónima de la barcelonesa Mercè Rodoreda: toda una «expresión trágica de la condición humana», en palabras de un Hèctor Parra que presentó al público luso su nueva obra, en entrevista con Peter Rundel.
Esa con-fusión en una misma partitura de cruel asfixia social y voluptuosa sexualidad crea dos estados anímicos antagónicos que se unen a una vivencia de la naturaleza que, igualmente, une lo idílico y lo destructivo, generando una dialéctica de opuestos entre vida y muerte, así como dos polos de sonoridades que se alternan entre los ensembles, pues éstos tocan tanto en solitario como conjuntamente: pasajes en los que la cohabitación de métricas discrepantes (y su polifonía de angustiosas arritmias) nos remite a páginas históricas de Karlheinz Stockhausen o Luigi Nono. No ha volado tan alto La mort i la primavera, una pieza desigual que ha pasado de momentos realmente logrados, de enorme poderío, a otros más efectistas y esquemáticos, en los que se ha echado en falta un mayor riesgo, como el mostrado por el propio Parra en su portentoso Un concertino di angeli contro le pareti del mio cranio (2019-20).
La mort i la primavera cae más en clichés, aunque algo de la inventiva de aquel cuarteto permanece en los abrumadores solos de contrabajo a cargo de Nicolas Crosse: definidos por Parra como «armónicos de amor sedicioso». Inmersos en las confrontaciones y (des)encuentros de los dos ensembles, con instrumentos compartidos por ambas plantillas y otros diferenciados para individualizar los perfiles tímbricos, fuimos sobrecogidos por un último tutti en el que la naturaleza explosionó dejando una sutilísima gradación de colores. En todos estos paisajes, el Remix demostró encontrarse ya a la altura de los ensembles europeos de referencia, lo que no deja de congratularnos.
Paco Yañez
(Fotos: Alexandre Delmar – Casa da Música)


