Espléndida grabación de Nicolas Alstaedt y sus amigos

SCHOENBERG / REGAMEY:
Trío de cuerdas, op. 45. Quinteto. Ilya Gringolts, violín. Lawrence Power, viola. Nicolas Altstaedt, violonchelo. Reto Bieri, clarinete, Bram van Sambeek, fagot. Alexander Lonquich, piano. ALPHA (1 CD)
Cualquier aficionado que peine alguna cana recordará los discos recopilatorios de distintos conciertos del Festival de Lockenhaus que hace años publicara Philips. El director del certamen era entonces el violinista Gidon Kremer y ahora lo es el violonchelista Nicolas Altstaedt y el grado de excelencia de aquellas prestaciones no parece, a la vista del resultado de este disco, haber descendido un ápice. Tampoco la idea de trabajar repertorios poco convencionales que se sumaran, en un complemento mutuo, a aquellos más (relativamente) transitados.
Las dos obras que recoge este disco, magníficamente grabado, son casi estrictamente contemporáneas, pues el Trío de Arnold Schoenberg es de 1946 y el Quinteto para clarinete, fagot, violín, violonchelo y piano del polaco-ruso-suizo Constantin Regamey de dos años antes. La obra de este será novedad para la mayoría de los oyentes y es en cierto modo heredera de las pautas estilísticas del Schoenberg de la época, es verdad que con curiosos añadidos, como en el caso del Tema con variazioni la apelación a cierta música popular centroeuropea que se suma a un lirismo extremo. Curiosamente el tiempo lento se denomina Intermezzo romántico, sea ello ironía o más o menos solapada declaración de intenciones. La obra es magnífica y está llena de posibilidades para ejecutantes y oyentes que, mientras la descubren, pueden observar muy bien el suelo donde asienta sus raíces y cuál es la dirección de sus ramas.
Si la versión de la pieza de Regamey es espléndida, la del Trío de Schoenberg es fascinante, como no podía ser menos tratándose de semejante elenco. Hay, a la vez, concentración y libertad, rigor y vuelo, y es difícil pensar en una traducción más pura.
Luis Suñén


