Músicas para Clara Schumann, por Kathrin Schmidlin

CLARA SCHUMANN GEWIDMET:
Obras de Bargiel, Lachner, Dreyschock, Heller, R. Schumann, Herzogenberg, Brahms, Hartmann, Mendelssohn, Bernsdorf y Smetana. Kathrin Schmidlin, piano. CLAVES RECORDS (2 CD)
Hasta treinta compositores dedicaron obras a Clara Schumann. En este doble disco se recoge una muestra representativa de la enorme variedad estilística que eso implicó, tanto más si se añaden otras piezas no dedicadas pero sí vinculadas de algún modo a la pianista y compositora.
Por ejemplo, el ciclo de Canciones sin palabras de Felix Mendelssohn que más tocó en sus recitales. O las emocionantes Variaciones Fantasma que Robert Schumann le envió poco antes de ser internado y no volver a componer jamás. En otros casos, como bien sabemos con Johannes Brahms, la dedicatoria venía de la amistad directa, o incluso de vínculos familiares, como con Woldemar Bargiel. Del primero se incluye una transcripción de una gavota de Gluck; del segundo, Tres piezas de carácter.
También hubo quienes tendrían la esperanza de difundir mejor sus composiciones, a pesar de que ella se mantuvo siempre muy fiel a una serie reducida de autores concretos, pero tal era su prestigio y la admiración que causaba. Mucho interés no le causó Alexander Dreyschock, aquí con una rapsodia chopinesca. A Smetana, representado en el álbum por sus Esbozos, le dedicó palabras amables, pero también sinceras.
Más valorado por los Schumann fueron Stephen Heller, del que se ofrecen dos tarantelas; o Vincenz Lachner, presente con su Impromptu y Tarantela. Clara apreció también a Elisabeth von Herzogenberg, la cual le llegó a dedicar la última de sus Ocho piezas. Completan este sugerente ramillete decimonónico de miniaturas pianísticas —salvo por las variaciones de Robert— las hermosas Libélulas de Eduard Bernsdorf, nunca antes grabadas, y las Piezas de fantasía de Johann Peter Emilius Hartmann.
Kathrin Schmidlin toca cada una de ellas de manera impecable, expresiva pero certera, sin los afectismos forzados que Clara Schumann habría censurado.
Pablo del Pozo


