Música religiosa de Mozart por un elegante Howard Arman

MOZART:
Misa de la Coronación KV 317, Vesperae solennes de Dominica KV 321. Konradi, Harmsen, Davislim,Stražanac. Akademie für Alte Musik Berlin. Director: Howard Arman. BR KLASSIK (1 CD)
El segundo viaje de Mozart a París resultó ser dramático e infructuoso, pues no logró ocupar ningún cargo musical y su madre, que lo acompañaba, falleció allí. A su regreso a Salzburgo, con parada en Mannheim y en Múnich, volvió a estar, muy a su pesar, bajo la influencia del Príncipe-Arzobispo Colloredo, ya que pasó a ocupar el puesto de organista de la corte, con la tarea de nutrir de obras a la catedral y a los músicos de cámara.
Así surgió la Misa en Do mayor KV 317, compuesta para la Pascua de 1779 y llamada “de la Coronación” porque Salieri, a la sazón director de la corte vienesa, la incluyó en tres coronaciones: en la de Leopoldo II como emperador en octubre de 1790, como Rey de Bohemia en septiembre de 1791, y en la de su hijo, el emperador Francisco II, en 1792. Los reveses sufridos y la madurez adquirida en sus viajes se reflejan en una misa que evidencia una mayor entidad y calidad con respecto a sus predecesoras. Este programa netamente salzburgués se completa con las no tan frecuentadas Vesperae solennes de Dominica KV 321 y otras obras del mismo periodo.
Howard Arman privilegia la naturalidad y la elegancia de todos los intérpretes, haciendo hincapié en los contrastes dinámicos de cada obra, sobre todo en los de la Misa. Los tempi escogidos son naturales, sin estridencias, salvo, quizás, el allegro con spirito en el Dona nobis pacem final de la obra. El cuarteto solista, además de muy inspirado, se muestra muy equilibrado y homogéneo. Es de justicia destacar el buen hacer de Katharina Konradi, siempre musical y con un bellísimo timbre de voz. La Akademie für Alte Musik Berlin, de nuevo, es toda una garantía gracias a su excelente aporte. El Chor des Bayerischen Rundfunks iguala la prestancia orquestal, pero la toma sonora en vivo no beneficia aquí tanto su brillo y proyección.
Urko Sangroniz


