Muere a los 85 años en accidente de tráfico el violinista Günter Pichler, fundador del Cuarteto Alban Berg

El violinista austriaco Günter Pichler, fundador del legendario Cuarteto Alban Berg, falleció en la tarde de ayer a los 85 años en un accidente de tráfico en las inmediaciones de Viena.
Pichler estuvo muy ligado a nuestro país desde hace más de tres décadas. Primero en sus esperadas y frecuentes visitas junto al Cuarteto Alban Berg, sobre todo al Liceo de Cámara del Auditorio Nacional de Música de Madrid. Y desde 2007, justo un año antes de la disolución del cuarteto, cuando fue nombrado director del Departamento de Cuerda del Instituto Internacional de Música de Cámara de la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid, actividad que ejercía desde entonces, al menos una semana al mes, hasta hace 15 días, cuando impartió sus últimas clases. Debía volver el próximo 3 de mayo…
Fascinación y amor por y para la música de cámara
Personalmente mantuve una relación muy estrecha de amistad con él desde que iniciamos una maravillosa andadura juntos en el Festival Mozart de Madrid en 1996. Dos años después, a partir de 1998 y hasta la disolución del cuarteto en 2008, las visitas del Alban Berg al Liceo de Cámara fueron regulares cada temporada, llegando a ser el Cuarteto Residente del ciclo en cinco ocasiones, con cuatro conciertos por temporada. Madrid fue la única capital europea en la que el cuarteto presentaba cuatro programas diferentes. Las otras ciudades donde el cuarteto tuvo residencia (con tres programas) fueron Viena, Londres, París, Colonia, Frankfurt y Zúrich.

Dedicado a la enseñanza desde siempre, Günter Pichler fue profesor, junto al resto de los miembros del Cuarteto Alban Berg, desde 1993 hasta 2012 en la Universidad de Música y Danza de Colonia, tras suceder al Cuarteto Amadeus. Algunos de los cuartetos que estudiaron con el Alban Berg son el Cuarteto Ámbar (China), el Cuarteto Fauré, el Cuarteto Aron, el Cuarteto Amaryllis, el Cuarteto Belcea y el Cuarteto Artemis. Después, ya en Madrid, Pichler ha formado a algunos de los cuartetos actuales más relevantes: Casals, Schumann, Bennewitz, Leonkoro, Affinity o Fibonacci, entre otros.
Hombre lúcido y culto, además de gran amante de la música (no todos los músicos profesionales lo son), era bastante reservado y tenía un carácter fuerte que se fue dulcificando con el paso del tiempo, sobre todo gracias a su compañera sentimental de los últimos años, Elfi Baumgartner, una mujer maravillosa.
Günter era un gran conversador y le gustaba mucho contar sus mil y una vivencias en el mundo de la música desde que, a los 21 años, Karajan —director al que veneraba— se lo llevó para convertirlo en el concertino más joven de la Filarmónica de Viena. Recuerdo decenas de anécdotas que me contaba a menudo en nuestras frecuentes cenas madrileñas y en los encuentros vieneses (siempre que iba a la capital austriaca, me quedaba en su casa). Siempre pensé que teníamos que tener una larga entrevista, con el fin de publicarla, pero nunca se la hice. Ahora ya no será posible… ¡Günter se nos fue!
Casualidades de la vida, ayer mismo me regaló Diego, el dueño del Restaurante La Quinta —que está al lado del Auditorio Nacional de Música en Madrid— donde cenábamos siempre después de los conciertos, una foto que nos hicimos allí el 28 de octubre de 2003. Estábamos el Cuarteto Alban Berg, la pianista Elisabeth Leonskaja, el contrabajista de la Filarmónica de Viena, Alois Posch, y Ricardo Quesada (agente del cuarteto en España), después de una interpretación memorable del Quinteto La Trucha de Schubert y otros tres cuartetos con piano de Mozart, Mahler y Schnittke. Había pensado mandársela esta misma tarde, pero nada más llegar a casa me llegó la triste e inesperada noticia de su fallecimiento.

A Pichler le gustaba mucho Madrid, pero sobre todo le encantaba el público de Madrid, del que siempre decía que era uno de los mejores del mundo. Después da cada concierto, tras las intensas ovaciones y antes de ofrecer la primera propina, siempre se dirigía al público y nos decía: “Amigos de Madrid, now we would like to play…”.
Nadie mejor que él para resumir su propia biografía, aquí les dejo el relato de su carrera musical:
Tenía apenas 15 años cuando dejé mi pequeña ciudad natal de Kufstein, en los Alpes tiroleses, para perseguir mi sueño de convertirme en músico y estudiar en la meca de la música, Viena. Habiendo crecido en la zona montañosa de Austria, sentía que tenía mucho que aprender y, por lo tanto, asistía a conciertos o a la ópera prácticamente todas las noches. Pronto desarrollé un profundo aprecio y amor por la música de cámara y rápidamente adquirí abonos para los que por aquel entonces eran los dos cuartetos de cuerda vieneses (el Konzerthaus Quartet y el Musikverein Quartet), así como para el ciclo de conciertos de los cuartetos de cuerda internacionales que actuaban en Viena.
Si bien apreciaba profundamente a los cuartetos vieneses de aquella época (ambos integrados por miembros de la Orquesta Filarmónica de Viena), pronto me di cuenta de que los cuartetos internacionales (como el Amadeus, el Julliard, el Quartetto Italiano, el La Salle, el Cuarteto Húngaro, el Cuarteto Smetana y otros) ofrecían un nivel superior, ya que centraban su carrera exclusivamente en la música de cámara. Resulta interesante que, con una sola excepción, Viena nunca haya tenido un cuarteto de cuerda dedicado exclusivamente a la música para cuarteto de cuerda. Mi fascinación y amor por el repertorio para cuarteto de cuerda crecieron progresivamente, y finalmente decidí buscar un cuarteto que se dedicara exclusivamente a este género. Viena, cuna de la música de cámara, debía convertirse en el hogar de un nuevo cuarteto de cuerda vienés de la más alta calidad y con reconocimiento internacional.
Al concluir mi carrera como concertino de las dos grandes orquestas vienesas, la Sinfónica de Viena y la Filarmónica de Viena, comencé a concentrarme en el repertorio para solista y música de cámara. Durante más de diez años toqué a dúo con el pianista Heinz Medjimorec (quien posteriormente se convertiría en el pianista del Trío Haydn y uno de los profesores de piano más destacados de nuestra universidad).
Además, ofrecí una amplia variedad de conciertos como solista (con Michael Gielen y la Orquesta Sinfónica de Viena, entre otros) y fui concertino de una orquesta de cámara llamada Vienna Soloists. Con esta orquesta viajé por todo el mundo y realicé numerosas grabaciones. Durante este tiempo adquirí una valiosa experiencia como músico y me relacioné con importantes figuras de la industria discográfica y de la gestión musical, algo que más tarde sería de gran utilidad para el desarrollo de la carrera del Cuarteto Alban Berg.

A los treinta años, mi sueño se hizo realidad y pude formar un cuarteto. Durante un año de intensa preparación, conocimos a Walter Levin del Cuarteto La Salle y a miembros del Cuarteto Amadeus, cuya orientación y sugerencias fueron invaluables. Poco después, debutamos en el Konzerthaus de Viena. El título de nuestra primera reseña en la prensa vienesa decía: «Una maravilla llamada Cuarteto Alban Berg». Ese fue el comienzo de una carrera de ensueño. Durante casi cuarenta años, de 1970 a 2008, el Cuarteto Alban Berg fue, junto con mis compromisos docentes, el eje de mi carrera y la realización artística de mi vida. Más tarde, comencé una carrera como director de orquesta, lo cual me brindó mucha satisfacción. (www.gunterpichler.com)
Antonio Moral


